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Varios pasajeros pasan ante un AVE en la Estación de Atocha, de donde partió el tren accidentado en Urda (Toledo)EFE

El Gobierno cambió los fondos europeos para cobrar antes de hacer efectiva la reforma de la vía del accidente

Con los retrasos que acumulaba el nuevo sistema de seguridad, cambió los criterios de asignación de fondos europeos sin necesidad de tenerlo en funcionamiento

España disponía de miles de millones de euros de los fondos europeos Next Generation para mejorar la red ferroviaria en general correspondientes a los corredores europeos de transporte. Sin embargo, los retrasos en la ejecución de las obras y, sobre todo, de su puesta en marcha, ya desvelada por El Debate, obligaron al Gobierno a cambiar los compromisos ferroviarios necesarios para cobrar.

Los fondos Next Generation requieren del cumplimiento de una serie de hitos y objetivos antes de cobrar el dinero. De hecho, ese es uno de los motivos por los que España ha dejado de cobrar miles de millones en las siete peticiones de estos fondos que se crearon para resucitar la economía europea tras el parón de la pandemia.

Dentro de la recomposición de los corredores de la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), el hito o compromiso 85 que se asignó al Gobierno exigía un presupuesto de al menos 1.400 millones de euros a determinados corredores ferroviarios entre los que se encontraba el del tramo donde el miércoles fallecieron al menos 74 personas.

Este presupuesto debía estar asignado, entre otros, a proyectos «encaminados a la implementación de nuevos sistemas de señalización y control de tráfico (ERTMS)», el nuevo sistema que incluye los estándares europeos actuales y que pretende sustituir al LZB, que lleva en funcionamiento desde el primer AVE en 1992 y que fue el que falló el fatídico miércoles en Urda (Toledo) y obligó a parar al tren Iryo que resultó embestido.

Sin embargo, ante la imposibilidad de asignarle una cuantía económica, el Gobierno cambió los requisitos para obtener las ayudas en la petición del cuarto paquete de Fondos Next Generation del 20 de diciembre de 2023 y entonces bastaba con tener un contrato adjudicado, según explican fuentes consultadas. En septiembre de 2021, Adif anunció la «adjudicación de varios contratos para la renovación de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla», donde se encuentra Urda (y también Adamuz) y que incluía «sistemas de protección de tren (Sistema ERTMS)».

La Comisión emitió su evaluación preliminar favorable el 12 de junio de 2024 y autorizó el desembolso el 19 de julio. El 26 de julio de ese mismo año, llegó el dinero de Bruselas.

No obstante, existía un hito o compromiso 87 que exigía que las obras del compromiso 85 estuvieran finalizadas para aspirar al cobro de un nuevo paquete de fondos europeos. Y otra vez el Gobierno cambió los criterios y, en vez de tener la obra finalizada, se comprometió a tener la «confirmación por parte de la Administración de la ejecución de contratos u otros instrumentos jurídicos, o de parte de estos».

Y así, llegamos al día de hoy en que el Sistema ERTMS está instalado en la vía del AVE entre Madrid y Andalucía, es decir, el contrato está ejecutado, pero en estos momentos se encuentra en fase de prueba y no se espera que entre en funcionamiento hasta el próximo año 2027.

De esta manera, y gracias a ese nuevo cambio en las exigencias del compromiso 87 que ha realizado, el Gobierno aspira a que 'cuele' en Bruselas el cumplimiento del hito y lo ha incluido en la última petición de fondos Next Generation que presentó el pasado 30 de septiembre y que todavía está siendo evaluada por la Comisión Europea.