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El punto de fricción radica en los techos de ingresosGetty Images

Hacienda abre la puerta a un cambio en los módulos para 2027 que podría dejar fuera a miles de autónomos

Un detalle normativo pendiente de resolver mantiene en vilo a los trabajadores por cuenta propia de cara al próximo curso

El Ministerio de Hacienda ha dado el visto bueno a la continuidad del sistema de módulos para 2027, pero el borrador de la orden deja un vacío que ha encendido las alarmas en el colectivo de trabajadores por cuenta propia.

El texto publicado mantiene intactos los índices, los signos y la deducción general del 5 % en el IRPF, pero deja fuera la prórroga de los límites extraordinarios de facturación que permiten a miles de pequeños empresarios mantenerse en este régimen simplificado.

El punto de fricción radica en los techos de ingresos. Desde hace casi una década, sucesivas normativas estatales han venido aplazando la aplicación estricta de la ley del IRPF, fijando unos límites ampliados de 250.000 euros de facturación anual global y de 125.000 euros para aquellos que facturan directamente a otras empresas.

Al no quedar reflejada su extensión en la orden de Hacienda, que por su rango administrativo no puede modificar una ley, el marco legal devuelve de golpe los topes a su redacción original: 150.000 y 75.000 euros anuales, respectivamente.

El impacto sobre el tejido de pequeños negocios resulta mayúsculo. De no aprobar el Gobierno un real decreto-ley antes del próximo 31 de diciembre que extienda formalmente esos importes, cualquier transportista, hostelero o pequeño comerciante que facture por encima de 150.000 euros brutos al año quedará expulsado de manera automática del régimen de estimación objetiva a partir del 1 de enero.

La misma suerte correrán quienes facturen más de 75.000 euros a clientes profesionales mediante factura oficial.

El fin de los módulos encarece la gestión

La exclusión de los módulos conlleva el traslado forzoso al régimen de estimación directa. En este modelo tributario, el cálculo de las cuotas fiscales no se realiza mediante magnitudes fijas como los metros del local o la potencia contratada, sino sobre el beneficio real neto tras justificar de manera estricta ingresos y gastos.

Más allá de suponer un incremento potencial en la factura fiscal para muchas actividades, el cambio impone unas obligaciones de facturación electrónica, llevanza de libros contables y gestión administrativa que dispararán los costes operativos de miles de autónomos al límite de su rentabilidad.