Imágenes del accidente
El primer informe sobre Urda revela que el choque se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 km/h
La AITAT sitúa el origen del accidente en una sucesión de averías e instrucciones y advierte de que no actuaron las barreras mitigadoras necesarias
La rapidez con la que el Gobierno ha hecho pública la información sobre la tragedia de Urda contrasta con su proceder habitual ante otras catástrofes, en las que los datos han tardado meses en conocerse o, sencillamente, nunca han llegado. En menos de 48 horas, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha difundido audios, posibles responsabilidades y un primer informe técnico en un ejercicio de transparencia tan excepcional como llamativo.
«La colisión se produjo a una velocidad que se estima entre 160 y 200 km/h», apunta el informe la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes (AITAT) para referirse a la velocidad del AVE de Renfe que impactó contra el Iryo. Y añade: «La cadena de averías, instrucciones y acciones eventualmente habrían conducido a la colisión, sin que hubiesen actuado las barreras mitigadoras necesarias».
Vagones descarrilados en la zona del accidente ferroviario en Urda
La autoridad acota el origen del caos a las 8.31 de la madrugada, hora en la que el sistema de protección LZB obligó a detenerse al maquinista que conducía el AVE de Renfe. Hasta el momento, se apunta a un fallo en la central de control de la que dependía el sistema LZB en un tramo de 63 kilómetros de la línea Madrid-Sevilla.
«En esta situación los trenes pasaron a circular al amparo del Bloqueo de Señalización Lateral (BSL). Para gestionar la situación, el Centro de Regulación y Control y los maquinistas tuvieron que intercambiar una serie de información e instrucciones a través de telefonemas», señala el informe. Uno de esos telefonemas contenía una de las órdenes más controvertidas de la secuencia: «Reanude con marcha normal», le indicaron desde el centro de control de Adif al maquinista del AVE. El conductor llegó a preguntar expresamente si debía continuar con marcha normal y recibió una respuesta afirmativa.
«Por el momento, al estar en una fase inicial, todas las hipótesis con respecto a las posibles causas y factores que pudieron influir en el suceso están abiertas y no se pueden aventurar explicaciones más allá de los datos constatados. Las conclusiones de la investigación serán reflejadas, a su debido tiempo, en el informe final», aclaran desde la AITAT.
El organismo prevé que, al menos durante este viernes, continúe el trabajo de campo del equipo investigador. El informe establece que la AITAT dispone de un plazo de un año para publicar el documento final de la investigación.
Ayer se conoció que la tragedia estuvo a escasos minutos de tener un desenlace diferente y que hubo otras dos circunstancias que pudieron evitar el choque. Un tercer tren involucrado llegó a detenerse a solo 500 metros del lugar del accidente, mientras que el maquinista de otro convoy advirtió de que la orden de continuar a velocidad normal no era correcta y reclamó circular «a marcha a la vista», tal y como exigía el protocolo.