Fundado en 1910

Ya se han cerrado nueve meses de recaudación, el 75 % del año. Los resultados son francamente buenos para los inspectores de Hacienda, porque están devengando 500 millones de euros en bonos extraordinarios que seguro van a conseguir al 100 %, pero, al mismo tiempo, son dramáticos para trabajadores, consumidores y empresarios.

Está claro que lo que es bueno para los perceptores de esos 500 millones, por hacer crecer, sobre todo, la recaudación del IRPF y del IVA, es muy malo para quienes todos los días van a su trabajo para poder mantener sus hogares. Lo que es bueno para los inspectores, que cada día se recaude más por el impuesto sobre sociedades, supone, a su vez, un drenaje de los recursos netos de los empresarios para invertir en el desarrollo de sus empresas. Y aquí no me refiero a las 35 del IBEX, sino a las 1.300.000 pequeñas empresas que sostienen el 40 % del empleo de este país.

Lo que es bueno para el ministro de Hacienda, al que le debería bastar todo lo que ingresa para no tener que generar déficit y deuda, es terrible para los ciudadanos y pequeños empresarios de este país. Porque, además de que el déficit y la deuda siguen subiendo, a los de a pie cada día se nos hace más difícil llegar a fin de mes.

El expolio fiscal en los nueve primeros meses del año ha llegado a casi 250.000 millones, exactamente a 248.327 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 10 %, más del doble de la inflación, mientras que la riqueza del país, medida por el PIB nominal, crece un 5,8 %.

Si calculamos la presión tributaria de la Agencia, resulta que hemos pasado de un 18,2 % a un 18,9 %, solo porque a nuestros «queridos gobernantes» hay que pagarles su despilfarro inútil, que únicamente ha servido para que hayamos tenido que presenciar dos accidentes en las líneas de alta velocidad que nos han costado ya 116 muertos, porque el dinero no se ha utilizado donde se debía.

El cuadro muestra que, aunque la recaudación de siete de los diez conceptos analizados disminuyó en septiembre, los ingresos totales del mes aumentaron un 13,5 %, lo cual es una verdadera sorpresa.

En septiembre, la recaudación del IRPF crece un 25,6 %, sobre todo porque la Agencia Tributaria devuelve mucho menos dinero que el año pasado –832 millones menos correspondientes a la declaración de junio– y porque los pagos aplazados no paran de crecer y ya llegan a 447 millones.

El IVA crece en septiembre un 16,3 %. El correspondiente a operaciones interiores, que en agosto apenas había aumentado un 0,4 % en términos netos, sube en septiembre un 24,8 %, porque las devoluciones caen un 8,6 % tras haber aumentado un 26,3 %. La hipótesis de un parón del consumo interior no se confirma. Lo que sí se consolida es la recaudación arancelaria, con un crecimiento del 38,3 % en el mes y del 17,1 % en el año, sin una sola mención en el informe mensual.

La otra partida que crece lo hace fundamentalmente por la recaudación del impuesto sobre las primas de seguros.

Pero el mes presenta muchas cifras negativas: el impuesto sobre sociedades, por unas devoluciones superiores a las esperadas; el impuesto sobre la renta de no residentes, por más de lo mismo, incluidas devoluciones derivadas de sentencias judiciales; el impuesto sobre la banca, por la bajada de márgenes, totalmente inesperada; los impuestos medioambientales, por las rebajas fiscales para paliar los efectos del petróleo; y los impuestos especiales, por casi todo, pero especialmente por los hidrocarburos.

Pero, a pesar de todas estas bajadas, el mes ha sido espectacular.

Y, si hablamos de los nueve primeros meses del año, las cosas para Hacienda son aún más espectaculares: el expolio en el IRPF crece un 12,5 %; en sociedades, un 25,8 %; en no residentes, un 17,4 %; en IVA, un 8,1 %; en otros impuestos, un 12,4 %; y en tasas, un 11,2 %.

Pero lo más espectacular de todo es que el 58 % del incremento de la recaudación se produce por la subida del IRPF. La no deflactación de las bases de retención tiene eso: los trabajadores de este país pagan el 58 % del incremento de lo que se lleva Hacienda.

Solo caen el impuesto sobre la banca, que es un verdadero sorpresón; los impuestos medioambientales, que es puro efecto temporal; y los impuestos especiales, que presentan una mezcla de caída del consumo y de menor recaudación por hidrocarburos.

Pero de lo que no cabe ninguna duda es de que este año la recaudación va a llegar a los 360.000 millones de euros. Si la comparamos con la de 2018, cuando se recaudaron 208.685 millones, el expolio fiscal habrá crecido un 72,5 %, mientras que el IPC ha aumentado un 27,7 %.