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Vista general de la reunión de ministros y ministras de Relaciones Exteriores de la Comunidad Iberoamericana celebrada esta semana en MadridEFE

La retirada silenciosa: España vende más a Portugal que a toda Iberoamérica, y la brecha se agranda

China «está comiendo el terreno», y también las empresas alemanas y francesas están ganando a las españolas

Iberoamérica pierde brillo para las empresas españolas, inmersas en una retirada silenciosa que ha ido a más en los últimos años. A pesar de los vínculos históricos de España con la región, que totaliza cerca de 630 millones de habitantes, las empresas españolas venden más en Portugal, país con apenas 10,3 millones de habitantes.

La situación de hecho va a más, a pesar del crecimiento de la región en las últimas décadas. En 1995, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, Portugal asumía el 64,5 % de las ventas exteriores de España a la región, incluyendo Brasil, Argentina o México. En lo que va de año, dicho porcentaje alcanza el 68,4 %.

Tomando en cuenta las ventas de servicios, marcadas por el desempeño de empresas del sector bancario como BBVA o Santander, o asegurador como Mapfre en la región, la brecha se recorta pero aún continúa siendo mayor en favor del país vecino. En 2023, último año con datos disponibles del Banco Mundial, Portugal adquirió bienes y servicios españoles por valor de 35.734 millones de euros, frente a los 33.284 de toda Iberoamérica.

El retroceso empresarial español en la región ha sido esta semana uno de los temas que ha sobrevolado a la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid. Desde hace algo más de una década, a dicha cumbre le acompaña un encuentro empresarial con participación de directivos de ambos lados del Atlántico, en el que de hecho se puso en relieve el creciente peso de la región en el campo de la Inversión Extranjera directa mundial en materia de energías renovables, pasando del 8 % en 2015 al 12,8 % en 2025.La región cuenta además con minerales críticos como el litio o el cobre.

Pero también en la inversión, España está perdiendo peso. Históricamente España es el segundo país tras EE.UU., pero «China le está comiendo el terreno y ya es el principal proveedor en muchos países», explica Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores. «Aún invierte poco, pero está empezando a hacerlo en serio». En paralelo, «también las empresas alemanas y francesas están ganando terreno a las españolas».

Precisamente los últimos dos años han estado marcados por la retirada de Telefónica, que se ha desprendido de todas sus filiales en la región a excepción de la de Brasil, uno de sus tres principales mercados a nivel mundial.

Pero fuera del foco también se están produciendo desinversiones. «Las empresas anuncian cuando invierten en una región, pero no es habitual que lo hagan cuando se van».

Entre los motivos, destacan las trabas regulatorias o la inseguridad jurídica. Por eso el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, puso el foco en un reciente encuentro con empresarios y políticos de toda la región en la necesidad de poner en marcha «políticas eficaces» en la región.

Un ejemplo es la salida de Iberdrola de México en 2025, en una operación de cerca de 4.000 millones de euros que desembocó en la venta de sus ciclos combinados primero al Estado mexicano y después a la también española COX. El repliegue de la eléctrica se produjo después de que el anterior gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) reformara la Ley de la Industria Eléctrica para penalizar precisamente a esta tecnología.

Ejemplo paradigmático es la expropiación de YPF a Repsol en 2012 por parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. YPF era por entonces la segunda mayor empresa de Argentina, y facturaba 13.173 millones de dólares, con unos dividendos de 1.293 millones. Dos años después de la expropiación, Repsol aceptó una compensación de 5.000 millones de dólares en tres bonos argentinos denominados en dólares. A cambio, desistió de futuras acciones legales. Un tribunal americano anuló recientemente una condena al país por este motivo cercana a los 16.100 millones de dólares, aunque el caso aún podría tener recorrido judicial, catorce años después, dado que quince estados americanos han pedido a la Corte Suprema la revisión del fallo.