La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz
Empleo
El Estatuto de los Trabajadores asegura que los empleados deben desconectar tras su jornada laboral
Con ello se busca garantizar un equilibrio real entre la vida personal y laboral, evitando que la conectividad permanente termine perjudicando la salud
El uso frecuente del teléfono móvil y las aplicaciones de mensajería ha hecho que los límites entre el trabajo y la vida personal se vuelvan cada vez más difusos. Un mensaje recibido fuera del horario laboral puede alargar la jornada sin que uno se dé cuenta. Por ello, con el fin de proteger a los empleados, el Estatuto de los Trabajadores establece el derecho a la desconexión digital, garantizando tanto el descanso como la privacidad.
En este sentido, el artículo 20 bis del Real Decreto Legislativo 2/2015 señala que los trabajadores no están obligados a responder llamadas, correos o mensajes fuera de su horario, y que cualquier supervisión de los dispositivos de trabajo debe estar claramente regulada en políticas internas justificadas.
Este derecho también se aplica al teletrabajo y a los modelos híbridos, donde la frontera entre el hogar y la oficina es todavía más difusa. En estas situaciones, la normativa protege al trabajador frente a comunicaciones laborales repetidas fuera del horario.
Posibles sanciones
Si la empresa no cumple, el empleado puede negarse a responder sin sufrir consecuencias, o bien recurrir al comité de empresa e incluso a la Inspección de Trabajo para reclamar su derecho. La ley prevé sanciones económicas para las compañías que incumplan, que van desde 751 hasta 7.500 euros, según la gravedad de la infracción y el tamaño de la organización.
Todo ello busca asegurar un verdadero equilibrio entre la vida personal y profesional, evitando que la conexión constante afecte a la salud y al bienestar de los empleados.
Garantizar la desconexión digital no solo protege a los trabajadores, sino que también contribuye a una cultura laboral más saludable y productiva. Por este motivo, el hecho de respetar los límites entre trabajo y vida personal permite que los empleados descansen, recuperen energía y mantengan un mayor compromiso en sus tareas.