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Bill Gates en una imagen de archivoDPA vía Europa Press

Inteligencia Artificial

Qué deberías estudiar en 2026 para no ser sustituido por la IA, según Bill Gates

La inteligencia artificial ha sido, sin duda, la última revolución tecnológica que ha llegado para cambiarlo todo

La inteligencia artificial (IA) ha llegado para revolucionarlo todo. Esta nueva tecnología está transformando por completo el mercado laboral a una velocidad que muy pocos imaginaban y ha hecho que muchos trabajadores hayan tenido que cambiar la forma en la que desempeñaban su labor en la empresa. La automatización de tareas, el uso de algoritmos para la toma de decisiones y la aparición de nuevas herramientas digitales están redefiniendo perfiles profesionales, creando nuevas oportunidades, pero también generando incertidumbre sobre el futuro de determinados empleos y la necesidad de una adaptación constante.

¿Acabará la IA con nuestros puestos de trabajo tal y como los conocemos? ¿Es necesario formarse en otros ámbitos antes de terminar en la cola del paro?

La IA, un elemento transformador, no destructor

En este sentido, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, sostiene que la IA no estás aquí para «eliminar empleo», sino para transformar las exigencias del mismo. Esta tecnología puede procesar, generar y optimizar a gran escala ciertas tareas, pero no posee cualidades humanas muy valiosas, como pueden ser el criterio, el juicio, la empatía o la capacidad de gestionar sistemas extraordinariamente complejos.

Así, en declaraciones recientes, el experto tecnológico ha señalado tres campos que, desde su punto de vista, tienen mayores probabilidades de ser relevantes porque necesitan de habilidades humanas profundas que no pueden ser sustituidas por una inteligencia artificial:

  • Programación. Gates asegura que, aunque la IA ya puede programar, y lo hace de forma excelente, aún necesita supervisión humana para corregir sesgos, integrar valores éticos y diseñar sistemas adaptados a contextos específicos. Por tanto, el programador dejará de ser un trabajador que escribe código a hacer una función de co-creación con los sistemas inteligentes.
  • Ciencias de la vida y la biología. De momento los algoritmos no poseen la intuición, creatividad y comprensión sistémica que hace falta en este tipo de trabajos. La visión humana es fundamental para interpretar los resultados y diseñar soluciones innovadoras.
  • Energía y desarrollo sostenible. La intervención humana continúa siendo insustituible, especialmente cuando se trata de tomar decisiones complejas que requieren no solo estrategia, sino también una capacidad real de adaptación ante factores imprevisibles. Si bien la inteligencia artificial puede desempeñar un papel relevante al mejorar la eficiencia de ciertos procesos o al generar simulaciones de escenarios posibles, la elección final sobre el rumbo a seguir demanda inevitablemente un juicio humano fundamentado y profundo.