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20 de mayo de 2024

Una estampa que se extiende por las ciudades, el anuncio de un cierre

Una estampa que se extiende por las ciudades, el anuncio de un cierreCaptura de Twitter

La desaparición del tejido productivo de los municipios

Sangría más allá de Madrid y Barcelona: las ciudades españolas también se vacían de comercios

La bajada permanente de la persiana es una triste realidad que amenaza tanto al último bar de un pueblo pequeño como a una gran firma de un municipio grande de provincias

Se habla de una España vaciada de población que irremediablemente se queda desierta de bares y comercios. La sangría parece incontenible e incluso los cascos históricos de importantes ciudades medianas de nuestra geografía lucen cada vez más deprimentes.
Lo que deberían ser los corazones comerciales de estas capitales de provincia, acumulan establecimientos y locales vacíos. Unas persianas vacías que sirven únicamente para pegar carteles de se alquila o se vende. El impacto es hondo, porque los comercios y los bares sirven para fijar población con la misma eficacia que servicios hospitalarios o bancarios.

Bares, qué lugares

Los municipios de la España vaciada, algunos de por sí ya escasamente poblados, adolecen de servicios comunes en las grandes urbes.
Según el informe La accesibilidad presencial de los servicios bancarios en España: comparación internacional y entre servicios, que publicó el Banco de España, existe un porcentaje de población en nuestro país sin acceso a algo tan tradicional como un bar del 8,7 %.
«De los 3.364 municipios rurales sin acceso a servicios bancarios presenciales, el 46 % de ellos tampoco presentaban acceso a otros servicios, como farmacias, bares o comercios, en los que fuera posible la realización de transacciones económicas. Estos municipios se localizaban mayoritariamente en las zonas del interior peninsular de Castilla y León, Aragón y Castilla-La Mancha», recoge el informe, firmado por María Alonso, Eduardo Gutiérrez, Enrique Moral-Benito, Diana Posada, Patrocinio Tello-Casas y Carlos Trucharte.
Desde 2010, se cierran una media de 2.143 bares al año, según datos de Hostelería de España. La España vaciada está más predispuesta al adiós de estos negocios, esenciales para estos municipios por ser el punto neurálgico para el encuentro y la socialización.

También en las ciudades medianas

En todo caso, tampoco hay que irse a las localidades más pequeñas y por tanto, menos proclives a iniciar un negocio en ellas.
Ciudades de tamaño medio, muchas de ellas capitales de provincia, observan como la doble crisis provocada por la pandemia, agravada por un año de 2022 con aumento de los costes y de la energía, se quedan sin comercios.
No en vano, España fue el segundo país de la UE donde más empresas quebraron en 2021, tan solo por detrás de Rumanía. Hasta 300.000 pymes dejaron de existir, según el Consejo General de Gestores Administrativos, quien apuntaba en ese momento a que 400.000 empresas presentan serios problemas de liquidez.

La amenaza del comercio electrónico

Las grandes multinacionales se llevaron por delante a muchos pequeños comercios en ciudades de toda España, pero el efecto dominó no se detiene y ahora, es el auge de las compras por internet el que amenaza incluso a estos gigantes.

​Por ejemplo, en 2022, la marca Zara, del grupo Inditex, cerró muchísimas tiendas físicas a lo largo y ancho de la geografía española.

El grupo terminaba el pasado año con una red de 6.307 puntos de venta a escala internacional, 350 menos que en la misma fecha de 2021, aunque la cadena que más cierres sumó fue Oysho.

​Cerrar tiendas físicas, ante el rodillo del comercio en línea, es un drama para barrios y ciudades. Los efectos que en el tejido social de los municipios son evidentes y suponen una pérdida de puestos de trabajo en el corto plazo.
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