El impuesto mínimo global del Pilar 2 abre la puerta a oportunidades formativas en el CEF.- UDIMA
«Si el objetivo es alcanzar una tributación efectiva mínima real, la complejidad es inevitable»: un experto analiza el Pilar 2
El impuesto mínimo global (comúnmente conocido como Pilar 2) es una realidad que está redefiniendo la fiscalidad de los grandes grupos empresariales. Analizamos sus claves, riesgos y oportunidades formativas con Pablo Benítez Clerie, Inspector de Hacienda destinado en la Dirección General de Tributos y profesor en CEF.- UDIMA
El nuevo impuesto mínimo global del Pilar 2 ha dejado de ser un proyecto técnico reservado a foros internacionales para convertirse en una de las grandes revoluciones fiscales de nuestro tiempo. Afecta de lleno a los grandes grupos multinacionales y nacionales con un volumen de facturación anual superior a 750 millones de euros, englobando a todas las entidades que forman parte del grupo consolidado. Para garantizar que estos conglomerados tributen al menos un 15 % efectivo, se articulan varias modalidades, siendo «la principal la del impuesto complementario nacional, que afecta a las entidades radicadas en cada país —España en este caso— y entidades constitutivas de dichos grupos», explica Pablo Benítez Clerie, profesor en el Grupo Educativo CEF.- UDIMA.
Detrás de este cambio hay un largo recorrido político y técnico. El diseño del impuesto se fraguó en el seno de la OCDE y su aterrizaje en la Unión Europea se hizo mediante Directiva en 2022, que hizo imperativa su aplicación a partir del 31 de diciembre de 2023. En España, puntualiza Benítez Clerie, «la Ley 7/2024 y el Reglamento 252/2025 han servido de instrumentos de trasposición de la Directiva», a lo que se suman las órdenes ministeriales que desarrollan los modelos de información y autoliquidación del impuesto. La singularidad del Pilar 2 es que, aunque ya está en vigor, «su desarrollo se sigue produciendo en sede de la OCDE y por tanto irá modificándose o ampliándose en distintos aspectos, si bien no estructurales».
Su desarrollo se sigue produciendo en sede de la OCDE y por tanto irá modificándose o ampliándose en aspectos no esencialesProfesor en el Grupo Educativo CEF.- UDIMA
Ese desarrollo continuo se ha concretado en los últimos meses en medidas como el denominado Side-by-Side Package y la aparición de nuevos puertos seguros. A pesar de los titulares, no es un ajuste menor ni limitado a las matrices norteamericanas. «El paquete ha servido de cambio profundo en aspectos más allá de los grupos con matrices norteamericanas», subraya Benítez Clerie. Entre las novedades, destaca «ciertas reglas especiales para tipos determinados de créditos fiscales» y «uno de los más relevantes puertos seguros que se basa en la simplificación de cálculos».
Se hace camino al andar…
Pero simplificar en el contexto del Pilar 2 tiene sus límites. El cálculo del tipo efectivo mínimo del 15% y la aplicación de los diferentes safe harbours siguen siendo técnicamente muy exigentes. Así, los últimos trabajos «Sin duda han servido para simplificar. Pero si lo que teníamos era increíblemente complejo, ahora, siendo más simple, se ha quedado en altísimamente complejo», reconoce Benítez Clerie. En su opinión, hay que «romper una lanza en favor del diseño del impuesto»: si el objetivo es alcanzar una tributación efectiva mínima, «la complejidad es inevitable». Los puertos seguros permiten dejar fuera del cálculo elementos de bajo riesgo, pero «permanecen otros que siguen afectando mucho al cálculo del tipo efectivo».
La formación permite a profesionales en ejercicio y a nuevos talentos entender el alcance real del impuesto mínimo global
En este escenario, los riesgos prácticos para las empresas son evidentes. «Los problemas reputacionales son un riesgo diario para cada empresa, y aquí no tenemos una excepción», advierte. Sin embargo, más allá de la imagen, sitúa el gran foco en la propia mecánica del impuesto: «identificar las entidades afectadas, atribuir a cada una de ellas el gasto impositivo adecuado, el tratamiento de créditos fiscales… son tantos riesgos fiscales asociados, y hay tantas interacciones posibles entre ellos, que en la actualidad es difícil identificar unos como más relevantes que otros». Todo ello en un contexto en el que todavía se están asentando las reglas del juego: «La buena noticia es que no hay noticia. Esto es normal: estamos empezando. Ha pasado cada vez que se introducen novedades de calado y siempre acabamos adaptándonos. Los contribuyentes desde luego, pero sin duda también la Administración. No queda otra. Son los tiempos que nos han tocado».
Los problemas reputacionales son un riesgo diario para cada empresa, y aquí no tenemos una excepciónProfesor en el Grupo Educativo CEF.- UDIMA
Esa adaptación progresiva implica también a la Agencia Tributaria. El despliegue de modelos, el intercambio de información y el encaje con los estándares OCDE marcarán la pauta de las futuras comprobaciones. «Nadie tiene una bola de cristal para saber cómo se desarrollarán las comprobaciones, pero de lo que podemos estar seguros es de que lo que se haga marcará una tendencia para varios años», señala Benítez Clerie. Recuerda, además, que «la Administración tributaria española, si se caracteriza por algo, es por su alta eficiencia y buen hacer», por lo que cabe esperar «que se identifiquen rápido riesgos fiscales en este impuesto y se intente dar la seguridad jurídica necesaria para que los contribuyentes sepan a qué atenerse».
Máster en Fiscalidad Internacional y el Curso Especializado en Tributación Mínima Societaria en España del CEF.- UDIMA
Con todo, el Pilar 2 nace para reforzar la equidad del sistema. «Esto no ha hecho más que empezar. Tenemos las reglas de juego básicas. Con el impuesto mínimo no se buscaba la estabilidad a corto plazo sino la justicia y equidad tributarias», resume. Como ocurre con cualquier figura recién estrenada, «no conozco ningún impuesto que sea estable nada más nacer. Tenemos que darle, y darnos a nosotros mismos, un tiempo de adaptación».
La formación como pieza estratégica
En este entorno tan exigente, la formación se convierte en una pieza estratégica para cualquier departamento fiscal o financiero. «Lo diferencial del Impuesto Complementario es que ha sido un trabajo muy trasversal y eso se nota en los grupos afectados», explica el profesor de CEF.- UDIMA. Ya no basta con una formación ultra especializada en una sola materia: «Es necesario, sin duda, conocer principios de fiscalidad internacional, pero también de contabilidad financiera o de consolidación. Y por supuesto del propio impuesto en sí. O de tributación comparada. Una planificación correcta no puede obviar ninguno de esos aspectos».
Lo que recomendaría a ese joven profesional es que no corra, que apueste por fundamentos de tributación internacional, de tributación directa nacional, de imposición complementaria...Profesor en el Grupo Educativo CEF.- UDIMA
Ahí es donde el Máster en Fiscalidad Internacional y el Curso Especializado en Tributación Mínima Societaria en España (Pilar 2 - Directiva 2022/2523) de CEF.- UDIMA se posicionan como herramientas clave para actualizarse y ganar profundidad técnica. Programas como estos permiten a profesionales en ejercicio y a nuevos talentos entender el alcance real del impuesto mínimo global, manejar su compleja operativa y anticiparse a los retos de cumplimiento que ya están llegando a las empresas. Para quienes se plantean orientar su carrera hacia la fiscalidad internacional, el mensaje de Benítez Clerie es claro: «La solidez de conocimientos es esencial. Lo que recomendaría a ese joven profesional es que no corra, que apueste por fundamentos de tributación internacional, de tributación directa nacional, de imposición complementaria, y que a partir de ahí acompañe con su experiencia el proceso de crecimiento que se está produciendo en este campo».