Clase en una universidad
Cada vez más doctorados, pero menos futuro: el gran desajuste del mundo académico
Entre los 38 países de la OCDE, la cantidad de nuevos doctores casi se duplicó entre 1998 y 2017, y las cifras han seguido en ascenso
Un informe publicado recientemente en la revista Nature alerta sobre un fenómeno creciente en la educación superior: los programas de doctorado están produciendo más graduados de los que el sistema académico puede absorber. El artículo, titulado How many PhDs does the world need? (¿Cuántos doctores necesita el mundo?), revela que los doctorados han experimentado un aumento continuo durante las últimas décadas, pero las oportunidades en universidades e institutos de investigación no han seguido el mismo ritmo.
Entre los 38 países de la OCDE, la cantidad de nuevos doctores casi se duplicó entre 1998 y 2017, y las cifras han seguido en ascenso, salvo en lugares como Australia o Brasil, donde los costes de vida y las bajas becas han desincentivado el crecimiento de inscripciones. Especialmente llamativo es el caso de China, donde el número de estudiantes de doctorado pasó de unos 300.000 en 2013 a más de 600.000 en 2023.
Este disparo en el número de graduados ha generado una saturación. Muchos ingresan al doctorado con la expectativa de seguir una carrera académica. Sin embargo, tales expectativas chocan con una realidad diferente: los puestos en universidades e institutos de investigación son limitados y no crecen al mismo ritmo. Hugo Horta, experto en políticas educativas en la Universidad de Hong Kong, destaca que «la gente que ingresa a estos programas se forma para ser académica, por lo que muchos enfrentarán una competencia feroz por cada plaza disponible».
El estudio subraya que, en países como Estados Unidos, Reino Unido o Australia, los empleos no académicos ya son la norma para quienes obtienen un doctorado. Un estudio británico de 2023, citado por Nature, revela que más de dos tercios de los doctores terminan trabajando fuera del ámbito investigativo, en profesiones ajenas a su especialidad.
En Sudáfrica, el 18 % de los graduados de 2020 mencionan haber tenido dificultades para encontrar empleo vinculado a su campo Ese desajuste genera una tensión creciente: muchos doctores se sienten sobrecualificados o infravalorados en empleos que no demandan su nivel de formación.
Aun así, el informe resalta que la mayoría afirma estar satisfecha con su trayectoria profesional; más del 90 % de los encuestados en el Reino Unido dicen estar contentos con su carrera, sobre todo aquellos en ciencias y tecnología, que hallan más oportunidades de investigación.
Una voz destacada en Nature, Cláudia Sarrico, secretaria de educación superior de Portugal, destaca la urgencia de revisar estos programas: «Necesitamos hacer que la educación doctoral sea más significativa, sostenible y alineada con las diversas necesidades sociales y del mercado laboral».
El exceso de doctores plantea interrogantes sobre el diseño de los programas formativos y su propósito. Si bien la academia sigue siendo el destino ideal para muchos, el doctorado debería contemplar una mayor preparación para roles fuera del ámbito universitario. Las habilidades de investigación, gestión de proyectos o comunicación científica son válidas en sectores como la industria, la administración pública o la consultoría.