Estudiantes de secundaria caminando por el pasillo de la escuela
Educación
Un profesor abandona su trabajo por el escaso nivel de los alumnos: «Esta generación de cristal está engañada»
El docente ha señalado varios problemas que conviven en el sistema educativo en España
El nivel educativo en España vuelve a estar en el punto de mira. Son muchos los que consideran que las cosas no se están haciendo bien desde hace tiempo y que eso repercutirá en las futuras generaciones. De hecho, España mantiene un porcentaje de población con bajo nivel educativo (34,7 %) del doble de la Unión Europea (15,5 %) y en 16 puntos a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Todo esto genera que no solo los estudiantes estén ante una mala situación, sino también los profesores. Uno de los docentes que siente mayor malestar es Àlex Torío, que tras casi cerca 30 años dando clases decidió abandonar las aulas a causa de la «decepción» que siente con la educación.
El ex profesor confesó su desencanto en una entrevista en la Cadena COPE, en la que llegó a afirmar que se encontraba con "jóvenes de 18 años que llegan a Bachillerato sin saberse las tablas de multiplicar».
En este sentido, Torío confesó que el problema real se encuentra en las aulas, donde el nivel de los alumnos ha bajado de manera considerable. «Esta generación de cristal, tan sobreprotegidos, están engañados. Cuando intentan acceder a estudios superiores, descubren una realidad que se les ha escondido», afirma el ex profesor, en referencia al futuro, sobre el que también reconoce que "estamos construyendo una sociedad que nadie puede saber a dónde nos va a llevar».
Las grietas del sistema
A su vez, el ex docente admite que es un problema que se admite de manera interna por parte del profesorado, pero que nadie hace realmente. «Todos los profes lo compartimos. Lo compartimos cuando estamos en el pasillo, en la sala de profesores, en en en vigilando patio... Pero claro, todo el mundo está cogido por el sistema. Todo el mundo tiene hipoteca, un coche, una familia...», añade Torío.
Para él, la caída del nivel educativo se asemeja a una «especie de inflación». «Si das dinero a todo el mundo, al final el dinero vale menos. Pues lo mismo pasa con los títulos. Todo el mundo tiene la ESO», anuncia. «España estaba en una posición muy baja en cuanto a éxito escolar en la obligatoria. '¿Qué hacemos? ¿Vamos a apretar el nivel'. 'No, no, lo bajamos y así todo el mundo aprueba y la estadística se cumple, pero no se cumple el fondo de las cosas, solo es el maquillaje», afirma el ex profesor.
Por último, el antiguo docente también hace hincapié en el reto que supone la diversidad en el aula, provocada por la llegada de extranjeros que automáticamente se incorporan a un determinado nivel solo por su edad. «A veces viene gente sin ningún idioma: no hablan ni inglés, ni castellano ni catalán, y vienen a clase. Tienes en clase gente que a lo mejor viene de unas montañas de Pakistán y era pastor. Como no tiene la ESO, con 17 o 18 años lo ponen en cuarto», concluye.