Clase de un colegio
Alerta en un instituto extremeño por el reto viral del 'abecedario del diablo', que incita a las autolesiones
El IES Virgen del Puerto de Plasencia ha emitido una alerta dirigida a las familias de los alumnos en la que se advierte de que desde el centro se han detectado al menos tres casos
Los retos virales presentes en las redes sociales no siempre son inofensivos. Es el caso del conocido como el 'abecedario del diablo', prueba cuyo origen se remonta a los años 90 y que ha resurgido ahora en los colegios.
En concreto, el IES Virgen del Puerto de Plasencia ha emitido una alerta dirigida a las familias de los alumnos en la que se advierte de que desde el centro se han detectado al menos tres casos de estudiantes de entre 13 y 17 años que han participado en este reto.
El reto consiste en que un participante recita el abecedario mientras otra persona le provoca pequeñas heridas en la piel, asociando cada letra a un arañazo o corte realizado con las uñas y, en algunos casos, con objetos punzantes como tijeras. A medida que avanzan las letras, la intensidad del dolor aumenta y las lesiones pueden llegar a ser cada vez más graves.
Entre adolescentes, este tipo de retos encuentra un terreno especialmente propicio. Según ha explicado a Cope el psicólogo infantil Carlos Pajuelo, muchos jóvenes participan en estas prácticas por la necesidad de «sentir que pertenecen a su grupo», una motivación especialmente fuerte durante la adolescencia.
Pajuelo señala que estos desafíos ofrecen a los menores «un reconocimiento inmediato y la necesidad de ser vistos como populares». El psicólogo advierte además de que, a esas edades, la percepción del peligro suele estar alterada. Muchos adolescentes desarrollan lo que define como una «mentalidad omnipotente», una sensación de invulnerabilidad que les lleva a pensar que «a ellos no les va a pasar nunca nada», minimizando así las posibles consecuencias físicas y emocionales de participar en estos retos virales.
Para el especialista, detrás de estas conductas existe sobre todo una fuerte «necesidad emocional de sentirse aceptado, importante, parte de algo».
El psicólogo insiste en que la prevención debe comenzar en casa y que los padres tienen que adoptar una actitud activa frente al uso que hacen sus hijos de las redes sociales. «Muchas veces en educación vamos un poco a remolque de nuestros hijos, pasa algo y entonces intentamos actuar, y los padres deberíamos de adelantarnos», explica.
En este sentido, recomienda que las familias se interesen por el contenido que consumen los menores en internet, hablen con ellos sobre lo que ven en plataformas digitales y mantengan una comunicación constante y de confianza. Pero, sobre todo, considera esencial «enseñarles pensamiento crítico», para que sean capaces de cuestionarse si «realmente merece la pena arriesgarse, hacerse daño, por obtener unos ‘likes’».