Comedor de un colegio
El Gobierno quiere cambiar el menú de los comedores de 0 a 3 años y fijar un máximo de una ración de croquetas al mes
Además, los centros deberán adoptar, en la medida de lo posible, las medidas necesarias para promover la lactancia materna tanto presencialmente como de forma diferida
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 quiere ampliar la regulación de menús saludables a las escuelas infantiles de 0 a 3 años.
«Nosotros vamos a garantizar menús saludables y un proceso acorde a los estándares de la Organización Mundial de la Salud en una fase que es especialmente crítica», ha anunciado este lunes el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, en declaraciones a los medios en Madrid.
Esta norma, que el Ministerio quiere aprobar «lo antes posible» y que busca extender las pautas del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles para esta etapa de la educación, asegurará el consumo de fruta y verdura fresca a diario, más pescado y legumbres, agua y leche como únicas bebidas y las limitaciones de las frituras y precocinados.
Además, los centros deberán adoptar, en la medida de lo posible, las medidas necesarias para promover la lactancia materna tanto presencialmente -habilitando espacios reservados para las madres que opten por amamantar en el centro- como de forma diferida, garantizando las condiciones adecuadas de recepción, conservación, manipulación y administración de la leche materna extraída.
El Ministerio que dirige Pablo Bustinduy quiere facilitar el cumplimiento de la recomendación de los organismos sanitarios nacionales e internacionales sobre la importancia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, junto con otros alimentos complementarios, hasta los dos años o más, mientras madre e hijo o hija lo deseen.
Solo una ración al mes de croquetas
Además, este decreto establece un límite «estricto» a los precocinados: máximo una ración al mes (pizzas, croquetas, empanadillas, rebozados y similares); frituras limitadas a una vez por semana como máximo, priorizando técnicas culinarias más saludables (horno, vapor, plancha, hervido); mínimo del 5% del coste total de adquisición de alimentos de producción ecológica, o alternativamente dos platos principales ecológicos al mes, junto al impulso de canales cortos de distribución que conectan los comedores con la producción agraria, pesquera y ganadera de proximidad; o supervisión obligatoria de los menús por profesionales con formación acreditada en nutrición humana y dietética, e información mensual y detallada a las familias, que permita orientar menús adecuados para la cena con el objetivo de que sean complementarios con el menú del mediodía.
La regulación incorpora las recomendaciones y pautas de seguridad alimentaria específicas de los primeros años de vida, una etapa que exige una atención especial por la mayor vulnerabilidad de niños en estas edades.
Las recomendaciones incluyen que no se ofrecerán alimentos no introducidos previamente en el entorno familiar, por seguridad alergológica y respeto al ritmo de incorporación de la alimentación complementaria; arroz siempre blanco hasta los tres años, para minimizar la exposición al arsénico inorgánico del arroz integral; sal yodada en cantidad muy reducida y prohibición de sazonadores, pastillas de caldo y caldos envasados; sin sal añadida en menores de 12 meses; y los alimentos con riesgo de atragantamiento (frutos secos, uvas, tomates cherry, entre otros) se ofrecerán siempre molidos o partidos de forma segura.
También incluye restricciones por nitratos: sin espinacas, acelgas ni remolacha antes del primer año; sin borraja antes de los tres años; y evitar carne de caza silvestre o limitarla a piezas que no hayan eido abatidas con munición de plomo.