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Un grupo de niños a la entrada del colegioEuropa Press

Directores de colegios públicos piden reducir la burocracia y mejores salarios: «Urge un giro de 180 grados»

El documento refleja que la dirección escolar «necesita tiempo, necesita autonomía y necesita capacidad de decisión para centrarse en aquello que verdaderamente justifica su función y aporta valor»

Los directores de colegios públicos han presentado este viernes en el Congreso de los Diputados un informe en el que piden, entre otras cosas, «pasar de un modelo de dirección predominantemente burocrático a un modelo de liderazgo pedagógico que sea efectivo» y una retribución «adecuada».

«Hemos de pasar de centros al servicio de la burocracia administrativa a una administración educativa que garantice los recursos materiales, humanos y jurídicos necesarios para una educación pública de calidad. Urge un giro de 180 grados», ha señalado Vicent Mañes, colaborador del 'Informe de propuestas para la mejora de la función directiva y de las competencias profesionales de las direcciones de los centros educativos'.

El documento, elaborado por la Federación de directivos de centros públicos de Educación Infantil y Primaria (FEDEI) y la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos (FEDADI), refleja que la dirección escolar «necesita tiempo, necesita autonomía y necesita capacidad de decisión para centrarse en aquello que verdaderamente justifica su función y aporta valor».

«Eso es el liderazgo pedagógico, eso es la mejora de los aprendizajes y el desarrollo de equipos profesionales que compartan responsabilidades y decisiones», ha manifestado Marisa Ballester, representante de FEDADI.

El informe insiste en la reducción de la burocracia, mayores apoyos técnicos y una carga lectiva que pueda ser compatible con la responsabilidad directiva, que debe «tener una retribución adecuada y acorde a sus exigencias».

En este sentido, Ballester ha incidido en que el director «es el primer responsable de cualquier circunstancia que ocurra en el centro, venga del alumnado, venga del profesorado, venga de donde venga». «Pero esta rendición de cuentas que nos exigen debe verse correspondida también económicamente», ha puntualizado.

El estudio también destaca la necesidad de «avanzar hacia una mayor equidad retributiva entre las comunidades autónomas». «Hay que reducir esas diferencias que no se justifican por la naturaleza del trabajo, que es el mismo», ha asegurado.

También exige una carrera profesional «pestigiosa». «El sistema educativo no debería desaprovechar las competencias y la experiencia profesional que vamos adquiriendo durante años de ejercicio directivo. Por eso, proponemos reconocer esa trayectoria y valorarla como mérito para acceder a la educación», ha subrayado Ballester.

«Necesitamos una selección que sea transparente y que esté basada en competencias. No basta con comprobar requisitos formales, importa identificar la capacidad para liderar procesos pedagógicos, gestionar personas, construir proyectos compartidos y responder a las necesidades de cada comunidad educativa en su propio contexto», ha apuntado.

Por ello, ha defendido que los procedimientos «deben garantizar criterios claros, objetividad y una evaluación transparente con la participación que corresponda a su comunidad educativa».

En cuanto a la evaluación de las direcciones, ha recalcado que «debe ser verdaderamente formativa». Así, ha señalado que «evaluar debería ser un proceso constructivo y no punitivo, que esté basado en una retroalimentación que sea útil y personalizada, que permita identificar fortalezas y también las necesidades».

«Necesitamos hacer atractiva la función directiva, seleccionar con rigor, garantizar condiciones adecuadas para ejercerla y reconocer y acompañar a quienes asumimos esta responsabilidad. Porque profesionalizar es preparar, es acompañar, es apoyar y es reconocer la experiencia adquirida», ha concluido Ballester.