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Educación

Estas son las carreras universitarias con más salidas en España y las que condenan a los jóvenes a cobrar menos

La Fundación CYD publica 'La empleabilidad de los jóvenes en España 2026' que analiza la situación laboral de los titulados de grado de 2019-2020 a los cuatro años de egresar

Una de las decisiones más importantes que se toman a lo largo de la vida tiene que ver con los estudios que se cursan para poder después desarrollar una carrera profesional. Además de la vocación, existen otros factores que influyen a la hora de decantarse por una formación u otra, pero también la empleabilidad de las diferentes carreras universitarias o grados de Formación Profesional.

A raíz de esto, la Fundación CYD publica este jueves 'La empleabilidad de los jóvenes en España 2026', un trabajo que analiza la situación laboral de la promoción de titulados universitarios de grado del curso 2019-2020 a los cuatro años de egresar, es decir en 2024. Y los resultados son ciertamente prometedores al producirse una evolución positiva en la ocupación, la contratación indefinida y la base media de cotización anual respecto a titulados universitarios de promociones anteriores.

No obstante, el estudio también destaca deficiencias en otros aspectos, como el hecho de que existen desajustes en ámbitos como Salud y servicios sociales, Informática e Ingeniería, industria y construcción, en los que la demanda crece mucho más que las plazas disponibles en las universidades públicas presenciales.

El 77,9 %, afiliado a la Seguridad Social

Cuatro años después de finalizar sus estudios, el 77,9 % de los graduados universitarios del curso 2019-2020 estaba afiliado a la Seguridad Social y el 73,9 % tenía un contrato indefinido. Además, el 61,3 % desempeñaba un empleo por el que cotizaba en el grupo profesional de titulados. Su base media de cotización anual, un indicador que permite aproximar los ingresos brutos, se situaba en 32.219 euros.

Los datos reflejan una evolución favorable respecto a la promoción de 2016-2017: la tasa de afiliación a la Seguridad Social ha aumentado tres puntos, que el porcentaje de contratos indefinidos ha crecido 14,5 puntos y los ingresos han experimentado una subida nominal del 12,3 %. La mejora de la afiliación se explica principalmente por el avance registrado entre los titulados de las universidades públicas, cuya tasa alcanza el 77,3 %. Esta cifra se aproxima al 80,8 % de las universidades privadas, que mantienen unos niveles estables en las distintas promociones analizadas.

Uno de los cambios más destacados se encuentra en la estabilidad laboral. Según explica María García, técnica de la Fundación CYD y coautora del estudio, el porcentaje de graduados con contrato indefinido ha pasado del 59,4 % en la promoción de 2016-2017 al 73,9% en la de 2019-2020. En cambio, otros indicadores apenas han experimentado variaciones. El porcentaje de universitarios que trabaja a jornada completa se mantiene en torno al 80 %. También permanece prácticamente estable la proporción de titulados que cotiza en el grupo profesional correspondiente a su formación, que ha pasado del 62,6 % al 61,3 %.

Por otro lado, el trabajo por cuenta propia continúa siendo minoritario entre los recién graduados. El 7,3 % de los universitarios de la promoción de 2019-2020 estaba dado de alta como autónomo, frente al 7,6 % registrado en la cohorte anterior. Pese a la mejora de las condiciones laborales y al incremento de los ingresos, el balance salarial presenta una cara menos favorable. Los universitarios cobran nominalmente un 12,3% más que la promoción anterior, pero esta subida no ha sido suficiente para compensar el encarecimiento del coste de la vida. La inflación acumulada durante el periodo alcanzó el 17,1%, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo del 4,8%.

Las carreras con más y menos empleabilidad y salarios

Pero las oportunidades de encontrar empleo y las condiciones laborales varían considerablemente en función de los estudios universitarios elegidos. Las titulaciones relacionadas con Informática, Ingeniería, industria y construcción, y Salud y servicios sociales se sitúan entre las que ofrecen mejores resultados en términos de empleabilidad, estabilidad contractual y salarios. En el extremo contrario aparecen las carreras de Artes y Humanidades, que registran los indicadores laborales menos favorables.

Informática encabeza la clasificación en buena parte de los indicadores analizados. El 88,3 % de sus graduados está afiliado a la Seguridad Social cuatro años después de terminar sus estudios. Además, el 95,1 % cuenta con un contrato indefinido y el 97,6 % trabaja a jornada completa. También es el ámbito con los ingresos más elevados, con una base media de cotización anual de 37.534 euros.

Ingeniería, industria y construcción ocupa también una posición destacada, especialmente en estabilidad laboral. El 93,3 % de sus titulados tiene un contrato indefinido y el 95,7 % trabaja a jornada completa. Su base media de cotización alcanza los 35.054 euros anuales, la tercera más alta entre los ámbitos universitarios analizados.

Por su parte, Salud y servicios sociales presenta la segunda mayor tasa de afiliación a la Seguridad Social, con un 85,4 %, y la segunda base media de cotización más elevada, que asciende a 36.204 euros al año. También destaca por la adecuación de los puestos de trabajo a la formación recibida: el 89,1 % de sus graduados cotiza en el grupo profesional de titulados, el porcentaje más alto de todos los ámbitos.

La situación es muy diferente para quienes optan por Artes y Humanidades. Estas disciplinas registran la menor tasa de afiliación, con un 66,5 %, y los ingresos más bajos, con una base media de cotización anual de 28.259 euros. Las titulaciones vinculadas al arte, las lenguas y la historia se encuentran así entre las que presentan mayores dificultades de inserción laboral y peores condiciones económicas.

Universidades públicas vs. privadas

Los titulados de las universidades privadas presentan mejores cifras de inserción laboral que los de las públicas en algunos de los principales indicadores. Cuatro años después de finalizar sus estudios, el 80,8 % de los graduados de centros privados estaba afiliado a la Seguridad Social, frente al 77,3 % de quienes habían estudiado en instituciones públicas. La diferencia también se aprecia en los ingresos y en la adecuación del empleo a la formación recibida. Los titulados de universidades privadas registran una base media de cotización anual de 35.090 euros, frente a los 31.666 euros de los procedentes de centros públicos. Además, el 70,9 % cotiza en la categoría profesional de titulados, frente al 59,3 % de la universidad pública.

Sin embargo, las instituciones públicas destacan en estabilidad contractual. El 74,8 % de sus graduados cuenta con un contrato indefinido, frente al 69,1 % de los titulados de universidades privadas. Por otro lado, el trabajo por cuenta propia tiene mayor presencia entre estos últimos: el 11,7 % está dado de alta como autónomo, casi el doble que en la universidad pública (6,4 %).