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29 de noviembre de 2023

Unas líneasEduardo de Rivas

Sánchez y Biden, de 30 en 30

Otro breve encuentro que duró tanto como una foto, pero había que sacarla rápido, con Biden sonriente y sin mascarilla. Por primera vez, el que tenía que salir bien no era Sánchez

Actualizada 02:58

Treinta segundos tarda un semáforo en ponerse en verde, treinta segundos duran esos anuncios que salen en YouTube cuando quieres ver un vídeo y treinta segundos duran los encuentros de Sánchez con Biden. Como si al empezar alguien pusiera el contador en marcha y al terminar pulsara el botón que para el crono en una partida de ajedrez, al llegar a treinta toca despedirse.
Es para reflexionar que ese sea el tiempo que dedica el presidente de Estados Unidos a hablar con Sánchez, aunque mucho más que desde Moncloa se venda como un éxito. En una campaña propagandística más orquestada desde el gabinete presidencial, no tardaron en hacer llegar a los medios el vídeo del encuentro, ya que se lo había perdido la retransmisión oficial del G-20, y en subir a Twitter las imágenes del momento. Había que publicar una con Biden lo más sonriente posible y sin mascarilla, que, por primera vez en lo que va de legislatura, el que tenía que salir bien en la foto no era Sánchez.
Habrá quien compre que estos 30 segundos han sido toda una labor de ingeniería para poder cuadrar las agendas y llevarlo a cabo, pero, viendo el vídeo, parece más un acto forzado de Sánchez (que hay que reconocer que en ese tipo de escenarios se mueve bien) para conseguir su foto y su momento de gloria. Si es que podemos entender como un triunfo cruzar unas palabras con un presidente que hace pocas semanas obviaba el legado histórico español en América.
El caso es que ahí queda la foto, que era lo único que quería Sánchez, porque en 30 segundos no da tiempo a más. Por lo menos le ha salido mejor la jugada que en la reunión de la OTAN, cuando aquel paseíllo entre acto y acto se vendió como un encuentro bilateral de gran relevancia y duró menos que una conversación de ascensor. Como cuando pides algo por internet y llega a tu casa algo que se parece bien poco a la foto… como el gobierno de Sánchez, donde la expectativa dista mucho de la realidad.
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