10 de agosto de 2022

Los jefes de Estado y de Gobierno posando al inicio de la Cumbre de la OTAN

Los jefes de Estado y de Gobierno posando al inicio de la Cumbre de la OTANEFE

Cumbre de la OTAN en Madrid

Malestar en Moncloa: Melilla y el fallo de Marlaska emborronan la semana grande de Sánchez

El presidente no logra poner sordina a la polémica por su respaldo a la actuación de los gendarmes marroquíes en la valla. Por primera vez reconoce que el viernes no había visto las imágenes

La tragedia ocurrida el viernes en la valla de Melilla está emborronando la que debía ser una semana redonda para Pedro Sánchez, con su primera reunión bilateral con Joe Biden y como anfitrión de la Cumbre de la OTAN.
El martes en La Moncloa, el equipo del presidente del Gobierno se mostró incómodo, molesto incluso, con la atención dedicada por los periodistas al famoso «bien resuelto» con el que Sánchez bendijo el viernes la actuación de la Gendarmería Real de Marruecos y a la investigación ordenada por la Fiscalía General del Estado.
Desde el Gabinete de la Presidencia llegaron a sugerir a la prensa que se centrara en lo importante, en la declaración conjunta «histórica» entre España y Estados Unidos, que llevaba sin actualizarse desde 2001.
Pedro Sánchez atiende a las declaraciones de Joe Biden tras el encuentro que han mantenido en La Moncloa

Pedro Sánchez atiende a las declaraciones de Joe Biden tras el encuentro que han mantenido en La MoncloaEFE

Como la comparecencia de Sánchez y Biden fue sin preguntas (según La Moncloa, por decisión de la Casa Blanca), el presidente español esquivó la polémica durante unas horas. Pero este miércoles ha vuelto al primer plano en su entrevista en la SER y, en paralelo, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.
Sánchez ha reconocido en la emisora, por primera vez, que cuando el viernes alabó la labor de Marruecos desde Bruselas no había visto las imágenes de sus gendarmes repeliendo a los inmigrantes primero y apilando después a los que habían caído al suelo, moribundos. Para más inri, un día después se reafirmó desde La Moncloa.
Sus palabras han sido todo un varapalo al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como responsable que es de trasladar al presidente la información sobre lo que ocurre en las fronteras españolas. Hay enfado entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado porque el aludido no dio la cara hasta el lunes (el asalto ocurrió el viernes).
Minutos más tarde, Grande-Marlaska aparecía en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Tres preguntas tenía que responder del PP, el PNV y Bildu, y las tres han ido sobre lo mismo. Visiblemente incómodo, el titular de Interior ha empezado por expresar su solidaridad a los familiares de los migrantes fallecidos y a los 50 guardias civiles y más de 140 gendarmes marroquíes heridos.
«Un país democrático y un Estado de Derecho no puede aceptar ataques violentos a su frontera ni ataques a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», ha señalado, para añadir que el Gobierno trabaja para desarticular las mafias. «Nosotros practicamos una política migratoria de respeto escrupuloso de los derechos humanos y luchando contra las mafias que trafican con seres humanos».
Mientras esto ocurría, a 17 kilómetros de la Carrera de San Jerónimo, en Ifema, Sánchez trataba de poner sordina a la polémica de Melilla durante la recepción a los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la OTAN al inicio de la primera sesión de la Cumbre.
Allí ha repasado los retos de este cónclave y ha sostenido: «Para España gran responsabilidad y gran orgullo. Estoy convencido de que vamos a demostrar que estamos a la altura de las expectativas».
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