Cartel indicativo de la cárcel de Pamplona
El Gobierno vasco concede la semilibertad a un etarra que hace dos meses fue condenado a 74 años de cárcel
Otros dos etarras han recibido la misma progresión, uno de los cuales sí ha dado «alguna muestra» de arrepentimiento
El Gobierno vasco ha decidido conceder el tercer grado, es decir, la semilibertad, al etarra Jon Zubiaurre, que hace tan solo dos meses fue condenado a 74 años de prisión por el intento de asesinato de los periodistas Aurora Intxausti y Juan Palomo, corresponsales de El País y Antena 3 respectivamente.
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha denunciado la concesión de dos terceros grados sin que se haya producido arrepentimiento por parte de los reos y uno más en el que sí que hay «ciertas muestras de arrepentimiento».
Especialmente sangrante es el caso de Zubiaurre, que además de estar condenado a 97 años por el asesinato del miembro de la ertzaintza, Iñaki Totorika, en diciembre se le sumaron otros 74 años y en ningún momento ha dado muestras de arrepentimiento alguno, ni tan siquiera durante el juicio por el atentado contra Intxausti y Palomo, celebrado en noviembre.
El otro etarra no arrepentido es Javier Zabalo, condenado a más de 70 años de prisión por el intento de asesinato de un concejal socialista en 2001 y por el coche bomba que colocó sin que llegara a hacer explosión en el aeropuerto de Málaga también en 2001.
«Ciertas muestras de arrepentimiento»
El que, según Covite, sí ha dado «ciertas muestras de arrepentimiento» y se le ha concedido el tercer grado, es el etarra Iván Apaolaza, condenado a 123 años de prisión por el asesinato del teniente coronel Pedro Antonio Blanco en Madrid el 21 de enero de 2000.
Desde hace años, Apaolaza incumplía la norma del colectivo de presos etarras de no participar en las actividades de la prisión con el resto de internos. En su caso, no solo participaba en las actividades, sino que incluso impartía clases de inglés a otros presos. También era aficionado a presentarse a concursos literarios, llegando a ganar en el año 2018 el que se convocó en la cárcel de Albolote (Granada).
De hecho, Apaolaza fue expulsado en el año 2020 del listado de presos de Etxerat, la asociación de familiares de presos de ETA.
Para la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, «si están en la órbita de la izquierda abertzale y son tratados como héroes o presos políticos, no hay mayor prueba de que no están arrepentidos de sus crímenes». Y ha recordado que la izquierda abertzale prohíbe expresamente el arrepentimiento y la colaboración en el esclarecimiento de los crímenes.
La presidenta de Covite ha advertido de que «la política penitenciaria de concesión de terceros grados fraudulentos a etarras que no están arrepentidos supone un ataque frontal al derecho de las víctimas a la justicia». «Se está siguiendo a rajatabla una de las exigencias de ETA para dejar de matar, vaciar las cárceles de sus presos sin exigirles arrepentimiento y con trampas al Estado de Derecho», ha lamentado.
Ordoñez ha defendido que «solo mediante el arrepentimiento sincero por sus crímenes y la deslegitimación pública del terrorismo podremos creer en la reinserción de los condenados por terrorismo de ETA». Finalmente, ha recordado que «está en juego asentar los cimientos para garantizar que nunca más volveremos a vivir el horror del terrorismo de ETA, lo cual no se está haciendo».