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El primer ministro belga, Bart De WeverEFE

Día clave para la Alianza

El primer ministro belga ironiza sobre la osadía de Sánchez: «Si puede cumplir con un 2,1 %, es un genio»

El presidente español se ha convertido en la comidilla de la cumbre de la OTAN. Los socios se muestran escépticos con su promesa de alcanzar los objetivos de capacitación militar con tan poco

España se ha convertido en la comidilla de la cumbre de la OTAN de La Haya por el intento de Pedro Sánchez de soplar y sorber al mismo tiempo: firmar un documento en el que los 32 socios se comprometen a invertir el 3,5 % en gasto en defensa directo (y otro 1,5 % en gasto indirecto) y, a la vez, pretender gastar solo el 2,1 % para llegar a las capacidades militares acordadas.

El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ya expresó su escepticismo el lunes, cuando señaló: «España cree que puede alcanzar esos objetivos con un porcentaje del 2,1 %. La OTAN está absolutamente convencida de que España tendrá que gastar un 3,5 % para conseguirlo».

Este miércoles, a la entrada de la reunión clave, el primer ministro de Bélgica mostró sus dudas de que Sánchez pueda conseguirlo de la forma más gráfica. Bart De Wever empezó afirmando que la gente de la OTAN «no es tonta», y que, si ha calculado que cada aliado necesitará llegar al 3,5 % para alcanzar las capacidades pactadas, por algo será. Después añadió: «Sería estupendo ver cómo puedes cumplir lo que está calculado con un 3,5 con un 2,1, como ha dicho Pedro Sánchez. Si lo puede hacer es un genio. Y la genialidad inspira a la gente».

Viniendo de De Wever tiene especial importancia. No en vano, hasta las vísperas de la cumbre Bélgica era el país que más se acercaba a la tesis de Sánchez, que más peros había puesto a llegar al 3,5 %, junto con Eslovaquia. Sin embargo, el martes su Gobierno sorprendió anunciando un acuerdo para invertir 30.000 millones de euros extra como gesto de buena voluntad (ahora no llega al 2 % del PIB).

El mandatario belga también sostuvo que no hay trato de favor para ningún país miembro en el documento -no hay excepción española-. «Es el mismo texto para todos, y si la interpretación de España es correcta cualquiera puede interpretar el texto de la misma forma», zanjó.