El portavoz de Bildu en el Parlamento Vasco, Pello Otxandiano
Bildu califica al Gobierno de Sánchez como «ventana de oportunidad» para reconocer la «identidad nacional» vasca
Rechaza que el PNV no cierre la puerta a acordar presupuestos con el PP
El portavoz de Bildu en el Parlamento Vasco, Pello Otxandiano, ha emplazado al lendakari, Imanol Pradales, a «aprovechar la ventana de oportunidad» actual, es decir, un Gobierno de Pedro Sánchez débil y dependiente de los independentistas, para acordar «un nuevo estatus político» que reconozca al País Vasco como nación y que le otorgue un «blindaje» frente a la amenaza «cada vez más real» que, para su «identidad nacional» y su autogobierno, representa un eventual gobierno «de ultraderecha» en el Estado.
«Hay que reforzar nuestra identidad política y nuestro carácter de país, de pueblo, ante la ultraderecha», ha afirmado en el Debate de Política General, como se denomina en el País Vasco al debate sobre el Estado de la Comunidad, tras lo que ha señalado que para ello, es necesario «un nuevo acuerdo político». No obstante, ha lamentado que en un contexto «histórico» como este, el lendakari haya dejado «en manos de los partidos políticos» el impulso del proceso para reformar el marco de autogobierno del País Vasco.
Además, ha criticado que, al menos hasta este momento, el PNV haya «dado por buena» la posibilidad de acordar los presupuestos del País Vasco con el PP, una formación a la que Imanol Pradales atribuye ahora la responsabilidad de poder traer «tiempos oscuros».
Pero no todo son críticas al PNV. Otxandiano ha destacado que entre los planteamientos expresados por el lendakari en el discurso matinal y Bildu, «podemos tener un suelo común respecto a pensar el futuro de la política vasca». Ha abogado por lograr «acuerdos de país, entre diferentes tradiciones políticas, para pensar, definir y desarrollar políticas públicas transformadoras que nos hagan avanzar como país, como sociedad y como nación».
De esa forma, se ha mostrado partidario de lograr «un acuerdo en torno a un nuevo estatus político que nos reconozca como nación; que nos permita una relación bilateral efectiva con el Estado; que nos dé un nuevo fondo de poder para dotarnos de las herramientas jurídicas y políticas para hacer frente a los retos del siglo XXI y nos dé un blindaje para que no suceda lo que ha sucedido con el Estatuto Guernica, cuyo cumplimiento seguimos reclamando después de 46 años».