Pedro Sánchez durante la noche electoral del 23 de julio de 2023
Del triunfalismo de Sánchez en el 23J al pánico en el PSOE por la ruptura de Puigdemont con el Gobierno
«Somos muchos más los que queremos que siga España avanzando», afirmó el dirigente socialista hace dos años en aquella noche electoral, contando con los siete votos de Junts que ahora ha perdido
Pedro Sánchez hizo una exhibición de triunfalismo y de exceso de confianza durante la noche electoral del 23 de julio de 2023. El dirigente socialista no dudó en mostrarse optimista ante sus votantes y seguidores delante de la sede nacional del PSOE en Ferraz. Sánchez alegaba que contaba con una mayoría para volver a ser investido presidente del Gobierno, contando con el voto favorable de los siete diputados de Junts. Dos años más tarde, el pánico cunde en las filas socialistas después de que la formación separatista haya certificado su «ruptura» con el Ejecutivo liderado por Sánchez.
«El bloque involucionista de retroceso, que planteaba una derogación total de todos los avances que hemos logrado durante estos últimos cuatro años, ha fracasado», aseguró Pedro Sánchez desde Ferraz, celebrando de esta forma que PP y Vox no pudieran armar una mayoría parlamentaria. «Aquellos que planteaban el machismo, el retroceso en derechos y libertades han fracasado en el día de hoy y el bloque involucionista del PP con Vox ha salido derrotados», añadió.
De esta forma, el líder del PSOE contaba con los siete diputados de Junts para poder seguir en La Moncloa. «Somos muchos más los que queremos que siga España avanzando, a que siga el camino del retroceso marcado por el PP con Vox. Así que, españolas y españoles, somos más, muchos más los que queremos que España avance y así seguirá siendo», afirmó, restando importancia a que los populares, con Alberto Núñez Feijóo al frente, hubiesen sido la lista más votada en aquellos comicios.
El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante la noche electoral del 23J
La puesta en escena de aquella noche no deja en buen lugar en la actualidad a Pedro Sánchez. El dirigente socialista salió a Ferraz acompañado por la vicepresidenta primera del Gobierno y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, por el que fuera secretario de Organización de la formación, Santos Cerdán, por la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, y su mujer, Begoña Gómez. Cerdán se encuentra en prisión preventiva desde el pasado 30 de junio tras declarar en el Tribunal Supremo por la corrupción que afecta a los socialistas. Begoña Gómez está actualmente imputada por hasta cinco delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, intrusismo laboral, apropiación indebida y malversación.
Días después, el recuento del voto exterior concedió un escaño más al PP, que se lo quitaba al PSOE. Esto cambiaba el escenario electoral: Sánchez necesitaba el voto favorable de los siete diputados de Junts, siendo insuficiente su abstención. Los socialistas tenían que ponerse manos a la obra y comenzaría a impulsar una Ley de Amnistía para beneficiar a los dirigentes separatistas condenados en el Tribunal Supremo por el referéndum ilegal del 1-O. Esta norma también tenía que beneficiar Carles Puigdemont, el líder de Junts y expresidente fugado de la Generalitat de Cataluña.
Pedro Sánchez resultaría investido de nuevo presidente del Gobierno el 16 de noviembre de 2023. La votación en el Congreso fue la siguiente: 179 votos a favor (PSOE, Sumar, ERC, Junts, Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria) y 171 votos en contra (PP, Vox y UPN). El dirigente socialista lograría el 'sí' de los de Puigdemont a cambio de, entre otras condiciones, la aprobación de la amnistía.
Puigdemont, sin amnistía
Los socialistas lograrían el 'sí' de Junts después de que el secretario de Organización y mano derecha de Sánchez dentro del PSOE, Santos Cerdán, viajase a Bruselas para reunirse con Carles Puigdemont, debido a su condición de eurodiputado.
La amnistía sería aprobada definitivamente el 30 de mayo de 2024, con 177 votos a favor, 172 en contra y ninguna abstención. La norma ha beneficiado hasta el momento a aquellos dirigentes independentistas que fueron condenados por el 1-O. Pero el único que no ha salido beneficiado ha sido Carles Puigdemont.
Cabe recordar que el líder de Junts apareció el 8 de agosto de 2024 en Barcelona para participar en una concentración separatista frente al Parlament de Cataluña. Su principal objetivo era mostrar su rechazo a la investidura del socialista Salvador Illa como presidente de la Generalitat de Cataluña –gracias a los votos favorables de ERC–. Puigdemont no sería arrestado, a pesar de contar con una orden de detención, y se volvería a dar a la fuga.
Carles Puigdemont durante el acto separatista que protagonizó en su vuelta a España el 8 de agosto de 2024
En los últimos meses, se han producido varios desencuentros entre el PSOE y Junts. Y es que los socialistas no han podido lograr otras dos condiciones que impuso Puigdemont a Sánchez para que saliese adelante su investidura: la oficialidad del catalán en la Unión Europea y el traspaso de competencias en materia de inmigración a la Generalitat de Cataluña.
La paciencia de Junts se ha agotado
La paciencia de Junts se ha ido agotando poco a poco hasta llegar a este lunes, 27 de octubre. Carles Puigdemont ha reunido a toda la cúpula de su partido en Perpiñán (Francia) para anunciar la «ruptura» por unanimidad con el PSOE y tras las promesas fallidas realizadas por Pedro Sánchez.
Desde el PSOE se han hecho varios intentos para evitar la ruptura de Junts. Pedro Sánchez ha mandado reunirse en más de una ocasión al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con Carles Puigdemont en el extranjero para intentar evitar la pérdida de confianza. Incluso Salvador Illa aceptó reunirse con el expresidente fugado en la delegación de la Generalitat en Bruselas. Pero estas reuniones no han podido evitar la ruptura certificada este lunes por el líder de Junts.
Salvador Illa con Carles Puigdemont, en su reunión en Bruselas del pasado 2 de septiembre
Esta pérdida de confianza le complica la legislatura al Ejecutivo de Sánchez, que podría acabar adelantar las elecciones ante la imposibilidad de sacar adelante leyes de calado en el Congreso, como los Presupuestos Generales del Estado. Y es que España tiene las cuentas públicas prorrogadas desde 2023, la última vez que Sánchez pudo sacar adelante los Presupuestos.
Carles Puigdemont, en la reunión de la cúpula de Junts en Perpiñán de este lunes
Dos años después apenas queda algo del triunfalismo que Pedro Sánchez exhibió ante los suyos en Ferraz en aquella noche electoral. El miedo y el pánico comienza a adentrarse en las filas socialistas, que ven como una convocatoria electoral sería una realidad ante la imposibilidad de agotar la actual legislatura. La mayoría de encuestas, salvo la del CIS de Tezanos, darían como ganador en un hipotético adelanto electoral al PP de Feijóo, pudiendo incluso conformar una mayoría parlamentaria con Vox. De ahí que el temor dentro del PSOE sea cada vez más evidente tras la ruptura con Junts.