Félix Bolaños y Álvaro García Ortiz, durante un acto de archivo
La intrahistoria
La renuncia de García Ortiz sin esperar a la sentencia pilló a Sánchez en Angola y al Gobierno a contrapié
El presidente contaba con tener toda esta semana para cerrar su relevo, pero las prisas de este por pasar página le han obligado a acelerar los tiempos. La elegida es Teresa Peramato
La renuncia del fiscal general del Estado pilló este lunes al Gobierno a contrapié. Y a Pedro Sánchez en Angola, con motivo de la Cumbre Unión Africana-Unión Europea y sin apenas cobertura.
En la Moncloa contaban con haber tenido esta semana entera para preparar el relevo de Álvaro García Ortiz, toda vez que el Tribunal Supremo únicamente ha adelantado el fallo, pero no hay aún sentencia. Sin embargo, la carta de dimisión que el condenado por revelación de datos reservados envió ayer al ministro Félix Bolaños lo precipitó todo.
Este martes, el Consejo de Ministros cesará formalmente a García Ortiz y designará a su sustituta, Teresa Peramato, pero hasta pasadas las 7.20 horas de hoy no ha estado claro que la operación relevo pudiera cerrarse a lo largo de la mañana. Porque Sánchez quería esperar a volver a España para hablar con su candidato -o candidata- y proponérselo. La cuestión es que el presidente ha llegado a Torrejón de Ardoz procedente de Luanda en torno a las seis de la mañana, con poco tiempo antes de que empezara la reunión en la Moncloa.
Con Sánchez en Angola
La intrahistoria es que, cuando Bolaños anunció el pasado jueves en la Moncloa que «en los próximos días» el Gobierno pondría en marcha el mecanismo legal para nombrar a un nuevo o a una nueva fiscal general del Estado, no contaban con tener que correr tanto. Esperaban una transición más pausada.
Fuentes del Ejecutivo consultadas por El Debate señalan que García Ortiz ha elegido cómo y cuándo quería presentar su renuncia, sin indicación alguna de la Moncloa, donde tenían claro que iban a respetar lo que decidiera. Al contrario, al encontrarse Sánchez de viaje en África, el momento no fue precisamente el más propicio para el presidente.
Antes de hacer pública su carta al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, García Ortiz le avisó personalmente. En la misiva, el dimitido explica la premura: «El profundo respeto a las resoluciones judiciales y la voluntad -siempre presente en mi mandato- de proteger a la Fiscalía española y a sus fiscales determinan mi decisión de que, sin esperar siquiera a conocer la motivación de la sentencia, presente mi renuncia como fiscal general. Es un acto debido no solo al Ministerio Fiscal, sino a toda la ciudadanía española», escribió.
Este lunes, desde Luanda, el presidente afirmó que había leído la carta esa mañana, en la prensa. Y sostuvo: «Me parece una carta que refleja el servidor público que hemos tenido al frente de la Fiscalía General durante todo este tiempo». Sánchez añadió: «Yo le deseo toda la suerte, tiene todo mi respeto y mi consideración».
Un día antes, en torno a un millar de ciudadanos se concentraron frente a las puertas del Supremo en protesta por la condena a García Ortiz. Entre los manifestantes estaban su antecesora y mentora, Dolores Delgado, y el exjuez Baltasar Garzón, que es su marido. Los manifestantes coreaban consignas como «golpistas con toga» y «esto es política, no justicia».
El nuevo fiscal general tendrá mandato hasta después de las próximas elecciones, sean estas cuando sean, puesto que el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal establece que su mandato dura cuatro años, salvo que antes cese el Gobierno que lo hubiera propuesto, como va a ser el caso.