Fotomontaje de Sánchez, Koldo, Aldama y Ábalos
La crisis política tras la prisión de Ábalos y Koldo, explicada en vídeo
La entrada en prisión provisional de José Luis Ábalos y Koldo García ha desencadenado una fuerte reacción de los partidos políticos
La entrada en prisión provisional sin fianza del exministro José Luis Ábalos y su exasesor, Koldo García, ha provocado una respuesta contundente por parte del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. El dirigente ha anunciado una concentración «cívica» este domingo en Madrid para protestar contra lo que considera una «degeneración» que rodea al Ejecutivo. Feijóo ha afirmado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no está rodeado de «manzanas podridas», sino que «la manzana podrida es él».
Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha exigido al líder del PP que presente «ya» una moción de censura y que rompa todos los pactos con el Partido Socialista, criticando que Feijóo convoque movilizaciones que califica de «partidistas». Vox considera que la oposición debe ser «frontal» y acusa al Gobierno de estar «hundido en la corrupción», reclamando que se deje de «fingir una normalidad institucional que no existe».
Mientras continúan las reacciones entre los partidos de la oposición, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha valorado la decisión judicial exigiendo que «todo el peso de la Justicia» caiga sobre Ábalos, a quien ha descrito como «una persona desesperada». La ministra ha señalado que tanto el exministro como su exasesor serían «unos sinvergüenzas» que abusaron de la confianza del partido, y ha restado credibilidad a las declaraciones que Ábalos ha hecho recientemente sobre Begoña Gómez.
Desde el Gobierno, la ministra ha defendido que el Ejecutivo es «limpio» y ha destacado la reacción contundente del PSOE frente a estas conductas, contraponiéndola con la actitud del Partido Popular ante casos de corrupción de su propio entorno. Las tensiones entre PP, Vox y PSOE se han intensificado, generando un clima político marcado por las acusaciones cruzadas, la presión para una moción de censura y la convocatoria de nuevas movilizaciones.