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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una intervención en el CongresoEFE

La necesidad aprieta

Sánchez se postra ante Puigdemont en busca de un giro de guion que salve la legislatura

El presidente no quiso entrar en guerra con Puigdemont cuando éste anunció el bloqueo total de la legislatura y, aun así, este martes mostró al fugado la bandera blanca

APedro Sánchez le faltó este martes cuadrarse al oír el nombre de Carles Puigdemont en la boca de Gemma Nierga. Ni un mes ha aguantado el presidente del Gobierno el pulso al líder de Junts. Ni un mes le ha durado la fábula de que el bloqueo de los independentistas a la legislatura no significaba nada en realidad, porque su Ejecutivo iba a seguir «negociando ley a ley, semana a semana, día a día».

La necesidad aprieta. Con su barco a la deriva entre los casos de corrupción, Sánchez buscó sin complejos el bote salvavidas de Puigdemont en dos entrevistas en RAC1 y La 2Cat. Y no le importó mostrar una sumisión a la que no acostumbra y reconocer «incumplimientos» y «retrasos» con Junts. Cuando, hasta ahora, desde que la formación anunció el cerrojazo a la legislatura la versión del presidente y la de la Moncloa había sido: «El Gobierno cumple con sus compromisos. Aquellas iniciativas que dependen en exclusiva del Ejecutivo, o bien se han cumplido y o se encuentran en vías de hacerlo. Aquellos compromisos que no dependen en exclusiva del Gobierno trabajamos sin demora por que se cumplan». Incluso se disculpó con los independentistas por si ha parecido que hasta ahora no se los tomaba en serio.

Sánchez anunció la aprobación en el Consejo de Ministros de este martes de un real decreto ley con dos medidas que venían reclamando los de Puigdemont: que los ayuntamientos y comunidades puedan gastar el superávit de 2024 en proyectos que no conlleven un gasto corriente (como construcción de viviendas o gestión de agua) y un aplazamiento de un año en la entrada en vigor de Verifactu, el nuevo sistema de facturación para pymes y autónomos. A mayores, el presidente se comprometió a habilitar próximamente una partida que ayude a los propietarios ante los impagos por inquiokupas.

Asimismo, Sánchez reiteró que en febrero la vicepresidenta María Jesús Montero presentará un nuevo modelo de financiación autonómica que reconozca la «singularidad» de Cataluña y que seguirán trabajando para la cesión del 100 % de los tributos; es decir, para crear la Hacienda catalana, aunque reconoció que esto último tardará varios años por la «complejidad técnica». A ello se une que, hace unas semanas, el PSOE desbloqueó en el Congreso una proposición de ley de Junts para aumentar las penas contra los delincuentes multirreincidentes.

Por primera vez, Sánchez reconoció que las conversaciones con Junts están «rotas». El presidente de este martes se parecía poco al que, el pasado 12 de noviembre en el Congreso, le decía a la portavoz de Junts: «Mi grupo parlamentario necesita sus votos, es así (…), pero también su grupo parlamentario necesita nuestros votos. ¿O es que van ustedes a negociar con quienes desprecian la identidad de Cataluña y aspiran a prohibir el catalán y a acabar con su autogobierno?».

La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, pasa por delante de Pedro SánchezEFE

Desde que Junts bloqueó la legislatura, el presidente empezó a buscar un giro de guion para volver a sentar a los independentistas a la mesa del Gobierno, como informó El Debate el 9 de noviembre. Aunque, de cara a la galería, los socialistas fingían que no pasaba nada. En realidad, también Junts emitía señales de querer volver. Siempre y cuando se produjese un movimiento de Sánchez, algo que dar a comer a su electorado independentista mientras se felicitaban por haber logrado torcer el brazo al Ejecutivo. Está por ver que esto sea suficiente para Puigdemont.

En ningún momento Sánchez quiso entrar en guerra con Puigdemont y, aun así, este martes el presidente mostró al fugado la bandera blanca. El contexto es importante. El pasado jueves, Junts tumbó en el Congreso la senda de estabilidad del Ministerio de Hacienda. Pero la ley estipula que el Gobierno ha de someterla a una segunda votación. En principio, esa votación está prevista para el Pleno de la próxima semana, aunque podría retrasarse si Montero ve opciones de pactar con Junts en lugar de ir a otra derrota segura.

No parece factible, porque el Consejo de Ministros de este martes aprobó la misma senda, desoyendo así a los independentistas, que reclamaban más margen de déficit para las comunidades -Hacienda lo ha cifrado en el 0,1 %-. Y Junts ya había avisado de que, a misma senda, mismo voto.

Los populares, por su parte, se atribuyen parte del mérito de la metamorfosis del presidente. «Es muy bonito ver a Pedro Sánchez dar entrevistas a dos medios catalanes cuatro días después de que Feijóo se dirigiera a los empresarios, en Barcelona, en la sede de Foment, para preguntarles si alguno había votado a Junts o a ERC para mantener a un Gobierno como éste. Nos gusta verle nervioso y nos gusta haberle forzado a reaccionar», señalaron fuentes populares.