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Los vehículos policiales que participaron en el operativo para blindar la reunión clandestinaEl Debate

Investigación

Zapatero usó a sus escoltas para blindar la cita clandestina con el empresario detenido por el blanqueo de Plus Ultra

José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno, utilizó su dispositivo oficial de escoltas para blindar las reuniones clandestinas que mantuvo con el empresario Julio Martínez, detenido por la Policía Nacional por blanqueo de capitales en el marco de la investigación sobre la aerolínea Plus Ultra. Tal y como ha publicado El Debate este lunes, la última vez que Zapatero se citó con Martínez fue el pasado lunes, tan sólo 72 horas antes de que fuera arrestado, como acreditan las fotografías que ha desvelado este periódico del encuentro, que se celebró en una zona apartada del monte de El Pardo (Madrid), donde no había cobertura telefónica.

El operativo de escolta que rodeó la reunión fue especialmente significativo por su dimensión y por el uso de medios oficiales. En total, participaron al menos cuatro vehículos y hasta seis agentes integrados en el dispositivo de protección asignado al expresidente del Gobierno. Zapatero se desplazó en un Toyota Land Cruiser de color negro, vehículo todoterreno puesto a su disposición por el Ministerio del Interior. A este coche se sumó de forma permanente un Land Rover Freelander de color blanco equipado con antenas visibles de seguridad, que ejercía funciones de apoyo durante todo el recorrido. A estos vehículos se añadieron otros coches destinados a tareas de vigilancia del entorno y control del perímetro.

José Luis Rodríguez Zapatero y Julio Martínez, el empresario detenido por la PolicíaEl Debate

Entre ellos, también figuraba un turismo MG de color negro, conducido por una tercera persona, que realizaba labores de contravigilancia a mayor distancia del núcleo del dispositivo. Su función era detectar posibles seguimientos, presencias ajenas o movimientos sospechosos durante los desplazamientos y la permanencia en los puntos elegidos para los encuentros. El dispositivo contaba, además, con un Ford Mondeo de color azul. Este despliegue, habitual en actos institucionales, se utilizó para proteger reuniones privadas que, según consta en la investigación, no fueron puntuales. Los encuentros entre Zapatero y Martínez se producían de forma prácticamente diaria desde hacía varios años, siempre bajo protección oficial. Los agentes, ajenos a la investigación judicial en curso, prestaban protección institucional en el estricto cumplimiento de su labor y siguiendo las instrucciones recibidas sin conocimiento del alcance penal que rodeaba al empresario.

La elección del escenario respondía también a criterios de máxima discreción. La cita se inició en un descampado situado en el monte de El Pardo, una amplia zona arbolada, sin edificaciones, con claros de tierra compactada y rodeada de pinos de gran altura. Se trata de un paraje sin cobertura telefónica estable, lo que dificulta las comunicaciones móviles y reduce cualquier posibilidad de rastreo o contacto exterior. El lugar donde se llevó a cabo el encuentro se encuentra en un terreno gestionados por Patrimonio Nacional cuyo paso es restringido.

Un camino restringido

Desde ese descampado, Zapatero y Martínez accedieron al camino cercado, cerrado al tránsito general y vigilado de forma permanente. Es una vía interna a la que no puede acceder ningún ciudadano sin autorización expresa. La entrada se produjo tras la apertura de una cancela por parte de personal de Patrimonio Nacional, lo que permitió a los vehículos oficiales adentrarse en una zona completamente aislada rodeada de vegetación y fuera de cualquier itinerario habitual.

La reunión se produjo en un paraje restringido gestionado por Patrimonio NacionalEl Debate

Una vez dentro, ambos descendieron del vehículo y permanecieron paseando durante más de una hora, sin presencia de terceros ajenos al dispositivo. Allí mantuvieron una cita mientras caminaban y, según ha podido saber El Debate, durante el recorrido el empresario mostró documentación al expresidente que llevaba en una bolsa de deporte.

Tras ese primer tramo, la cita se completó en el restaurante El Torreón. Escoltados por los vehículos de seguridad, Zapatero y Martínez se desplazaron hasta el establecimiento, donde desayunaron durante más de una hora. Varios coches de escolta se situaron en los accesos y en las inmediaciones para vigilar el perímetro y comprobar que nadie pudiera seguir, documentar o ser testigo del encuentro. El descampado, el camino restringido y el restaurante conformaban así un triángulo de seguridad perfectamente diseñado para evitar cualquier detección. La falta de cobertura, el control de accesos y la facilidad para identificar a cualquier persona ajena en un entorno abierto permitían que el dispositivo se reprodujera mañana tras mañana sin dejar rastro visible.

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