La doctora Elisa Pinto declara en el juicio por cohecho contra Villarejo y López Madrid
Audiencia Nacional
La doctora Pinto declara contra López Madrid: «Dijo que había contratado a un comisario, Villarejo, para sepultar mis denuncias»
La dermatóloga madrileña ha comparecido en el juicio que se sigue por cohecho contra el empresario acusado de pagar para hostigarla, a través del entonces policía en activo
En diciembre de 2013, el empresario Javier López Madrid se presentó en la consulta de la doctora Elisa Pinto junto a Rafael Redondo, socio del ex comisario José Manuel Villarejo, presentándose en «calidad de abogado» del primero, en un encuentro que, en realidad, según el relato de la dermatóloga, fue provocado con la intención de «hostigarla». Aquella visita inesperada y desagradable, causó «miedo» en la doctora que, a partir de entonces, ha reconocido que se «sintió amenazada» por los hombres, si bien en aquel momento todavía no había presentado «ninguna denuncia» contra el primero de ellos, el yerno de Villar Mir.
Así ha arrancado, este miércoles, la declaración de Elisa Pinto, en la tercera de las vistas del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra López Madrid, Villarejo y Redondo, por un presunto delito de cohecho. No en vano, la doctora lleva más de doce años denunciando que el empresario contrató los servicios de Villarejo porque «era experto en hacer coartadas» y porque podía «ayudarle a hundir cualquier denuncia» contra él, por las presuntas amenazas que la doctora estaba recibiendo a través de diferentes vías de «comunicación» –llamadas, mensajes de Whatsapp o visitas en su domicilio y/o lugar de trabajo– que eran indeseadas.
Una dinámica que, en palabras de Pinto le «obligaba» a estar en contacto permanente con López Madrid, pese a que ella «no quería». Y, aún así, se resistió todo lo posible a «denunciarlo» por temor a que el empresario, bien relacionado en las altas esferas, utilizase su «poder» y capacidad de influencia para desprestigiarla en lo profesional y desacreditarla en lo personal. «Él tenía el poder, tenía los contactos con los centros hospitalarios con los que yo trabajaba y era amigo de los pacientes que iban a mi consulta», ha declarado, este miércoles, la doctora, visiblemente afectada.
Por esta razón, al comienzo de la vista, la abogada de la doctora solicitaba al tribunal que instase a Villarejo a abandonar su puesto junto a su abogado, para asegurar que la declarante estuviese «más cómoda». Una petición a la que la presidenta del mismo, la magistrada Palacios, no se sumaba dado que le resultaba imposible «obligar» al comisario jubilado a moverse, pues su condición de abogado le habilita a permanecer en el estrado. Villarejo saltaba de inmediato asegurando «no conocer» a la doctora, ni haberla visto en su vida.
Una versión discrepante con la de la dermatóloga que recordaba cómo durante «una de las múltiples llamadas» que recibía, López Madrid «me dijo que había contratado a un comisario que se llamaba Villarejo, que era experto en hacer coartadas y que podía hacer que cualquier denuncia que yo le pusiera quedase sepultada».
En palabras de Pinto, el empresario le advirtió de la capacidad de Villarejo para «poner en su sitio» a las «chulas, como yo». Un presagio que terminó por confirmarse tras la primera visita en su consulta, a partir de la cual, el tono de las llamadas escaló en amenazas: «Te vamos a matar, tienes unos niños muy pequeños, tus hijos son muy frágiles». Un instante en el que la doctora Pinto rompía a llorar, aunque determinada a seguir declarando.
Y, de ahí, a partir de 2014, Villarejo «se dedicó a hostigar» a la doctora «para evitar que denunciase» a López Madrid. En abril de ese año, cuando la mujer decidió denunciar al empresario, el comisario jubilado «accedió a su información privada sin autorización e intentó interferir en la investigación policial», puntualizaba la acusación popular que, ya en su escrito, puso en evidencia cómo, para lograr su objetivo, Villarejo «solicitó la ayuda de funcionarios policiales para emitir certificados que le permitieran retrasar» una rueda de reconocimiento de la que tendría que formar parte.
Irregularidades policiales
Avanzada la sesión de este miércoles, ha cobrado relevancia el testimonio prestado por la doctora Pinto en relación con el escrito presentado por la abogada de la acusación popular, Ana Blanco, contra los tres acusados y en el que se detallaba cómo el empresario López Madrid, una vez presentada la primera denuncia de la dermatóloga, «mantuvo una estrecha relación» con el inspector de la Policía instructor de la misma, Alberto Carba.
«Este agente de policía envió varios correos electrónicos a López Madrid, comunicándole el estado de la investigación, y recibiendo instrucciones, llegando a advertirle cuando iba a finalizar el secreto de sumario», detallaba el documento. Un extremo al que el agente, citado esta mañana, respondía en sentido negativo y se lamentaba de que sus comunicaciones con el empresario, amparadas por el Estatuto de la Víctima, le habían «dañado» su reputación profesional durante mucho tiempo. Carba aseguraba que en las mismas nunca tuvo «en mente» revelar «ningún dato del secreto de sumario».
«Acaban de publicar una cosa en los medios de comunicación que me afecta enormemente y me quiero suicidar», ha declarado el agente que le dijo el empresario en una llamada entre lloros y gritos. Ante tal escenario, según ha manifestado el propio Carba, tuvo «que hacer una intervención como negociador de la Policía que era para reducir su ansiedad, para calmarle, para que no se arrojase» al vacío.
«Solo le dije 'esto va bien'. Y ese mensaje, que tantas veces ha salido publicado, de que 'este partido lo vamos a ganar', yo se lo dije en el sentido de 'por favor, mantenga la fe en la justicia, en la investigación que estamos haciendo', porque temía que se fuera a suicidar. Y era una obligación moral y una obligación como jefe de la investigación», ha insistido el inspector policial.