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El comisario jubilado José Manuel Villarejo en el CongresoCONGRESO

Juicio a López Madrid por cohecho

Un jefe policial califica de «encargo» los documentos incautados a Villarejo sobre la doctora Pinto

El responsable de la unidad de Asuntos Internos, que custodió los registros al ex comisario y a su socio, ha explicado en la Audiencia Nacional los paralelismos del caso, con la operativa seguida en Tándem para los trabajos de campo con los clientes

La segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra el ex comisario José Manuel Villarejo y el empresario Javier López Madrid por, presuntamente, hostigar a la doctora Elisa Pinto, ha sido el turno de las declaraciones de varios de los responsables policiales que estuvieron a cargo de los registros practicados en el domicilio de su compañero jubilado y el socio de este, también procesado, Rafael Redondo. A lo largo de su testifical, el inspector jefe de Asuntos Internos, Gonzalo Fraga, ha explicado al tribunal cómo el documento aportado por la acusación popular, denominado «nota informativa» –que contiene una radiografía exhaustiva de Pinto– es equivalente a los asignados por Villarejo a otros «encargos» recibidos, en su empresa Cenyt.

De hecho, el dosier así designado, forma parte de la colección de cinco nuevos elementos de prueba presentados por la abogada Ana Blanco, y admitidos en las cuestiones previas por los magistrados encargados del caso en el que se juzga por un presunto delito de cohecho a Villarejo, López Madrid y Redondo.

Si bien a preguntas de la Fiscalía, que se ha negado a formular acusación contra los procesados, el agente Fraga confirmó que no se localizó, como tal, «ningún pago» directo del empresario al ex comisario, a cambio de amenazar y hostigar a la dermatóloga Elisa Pinto. Sin embargo, sí relató en la sala de vistas cómo la operativa documental seguida en la posible «contratación» se corresponde con las prácticas «habituales» de Cenyt, el grupo empresarial de Villarejo, en la metodología de los «encargos» recibidos de otros clientes.

Así, el policía ha expresado que «constan bastantes anotaciones» en los manuscritos que se encontraron en los registros, relativos al Pull (que era el término en clave utilizado en 'Tándem' para referirse a los encargos profesionales) de López Madrid al comisario al que visitó en la Torre Picasso, según su propia declaración de este lunes, en calidad de detective, por recomendación de un amigo y testigo en el caso, Donato González, en agosto de 2013.

Un relato de los hechos que coincide con el documento 5 de la acusación, denominado «Resumen», y fechado el 28/08/13 que, por consiguiente, sería asimilable al primer «encargo», tras el primer contacto, de acuerdo con la tesis sostenida por la acusación. Además, algunas fuentes apuntan cómo la formalidad del mismo se habría producido el día 3 de septiembre y de ahí que el 4, apenas 24 horas más tarde, se reflejase una «entrega 10 a cuenta» que, en palabras del agente Fraga, podría referirse a un pago aunque éste no ha podido ser «ubicado», en concreto, en ningún momento de la investigación.

Llegados a este punto, los abogados de las defensas, han afirmado que lo normal, en la operativa de trabajo de Villarejo, era cobrar sus honorarios o bien a través de cheque bancario o bien a través de una transferencia, a lo que el agente recordaba cómo, por ejemplo, en la pieza 6 de Tándem 'Pintor'– el pago se produjo en efectivo y por un importe de 40.000 euros, algo más reducido, de las sumas habituales, por la «relación» de amistad que vinculaba al comisario con su cliente, el empresario Juan Muñoz, al que Villarejo también se refería como «K».

También en respuesta a las preguntas de la abogada Blanco, el policía Gonzalo Fraga explicaba cómo «el esquema habitual de trabajo de CENYT» consistía en elaborar «unos informes que se entregaban a los clientes» y unas «notas internas» para el trabajo en la agencia de investigación. «El informe general y el preliminar establecían un presupuesto» que, en el asunto de la dermatóloga, no se «localizó». Si bien, a renglón seguido, completaba su comparecencia calificando el caso de la doctora Pinto como «especial» , con algunas desviaciones que no eran inéditas, ya que se detectaron patrones similares en la pieza de 'Pintor', donde tampoco se siguió a pies juntillas el procedimiento interno recurrente.