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El portavoz de Teruel Existe, Tomás GuitarteMG

Portavoz Aragón-Teruel Existe

Tomás Guitarte, portavoz de Teruel Existe: «No volveríamos a apoyar al Pedro Sánchez de ahora»

El portavoz del partido atiende a El Debate de cara a las elecciones aragonesas que se celebran el próximo 8 de febrero

Desde hace casi un año Teruel está aún más aislada, y sólo se puede llegar desde Zaragoza por carretera mientras se electrifica la vía ferroviaria. La autovía Mudéjar atraviesa pequeños municipios –María de Huerva, Cariñena, Calamocha, con desvíos hacía Albarracín o Fuendetodos, donde nació Francisco de Goya–, cielos velazqueños y un paisaje árido de vastas llanuras, por el que se intuye el verdadero problema de la España Vaciada.

La sede de Teruel Existe se encuentra dejando atrás el centro histórico y cruzando el viaducto nuevo. Allí están las oficinas de la cara más visible del movimiento convertido en partido, Tomás Guitarte, que encabeza de nuevo las listas de la coalición Aragón-Teruel Existe. Al igual que en 2019 fue decisivo para que la primera legislatura de Pedro Sánchez se iniciara, puede serlo en las elecciones autonómicas aragonesas del próximo 8 de febrero para una posible investidura de Jorge Azcón, con quien está dispuesto a negociar mientras blande como condición su programa como si fuesen las aspas de un molino eólico.

–¿Aragón no existe a nivel nacional? ¿No es llevar al máximo el lema?

–Es una afirmación de identidad. A lo largo de las décadas, la población tanto turolense como aragonesa siente una especie de olvido institucional respecto a las políticas del Estado. Este es un territorio que existe, que merece la atención. Parece que el modelo de España funciona con dos o tres polos, Madrid, Barcelona y el País Vasco, y todo lo que está en medio desaparece. Somos ciudadanos como los demás, que tenemos las mismas obligaciones y los mismos derechos, que a veces no se dan. Hay una pelea constante por la calidad de los servicios públicos, las infraestructuras, como ha comprobado llegando de Madrid, que no ha podido venir en tren porque hace casi un año está cortada la vía. Las comunicaciones son bastante deficientes y tenemos carreteras tercermundistas que son peores que los caminos agrícolas de muchas comunidades autónomas.

–¿Qué mensaje le mandaría al ministro de Transporte, Óscar Puente, para que modernice el sistema ferroviario y no esté aislada Teruel?

–Él es el responsable de un Ministerio que tiene compromisos adquiridos con Teruel Existe, y algunos parecen que no van a cumplirse. Parte de la mejora de la vía ferroviaria que se está electrificando y es uno de los acuerdos que llegamos con el Gobierno, que nos preocupamos que se adelantasen las obras para que no fuese posible dar marcha atrás. Pero hay otros proyectos, como la autovía 68 que conectaría Zaragoza con el Mediterráneo a través del Bajo Aragón, que se consiguió redactar tres proyectos, pero no se licita las obras. Debería cumplir los compromisos que adquirió su ministerio, aunque sabemos que él no era el ministro.

–Porque a José Luis Ábalos no se lo puede pedir ahora…

–No, a Ábalos no se le puede pedir —dice riéndose—, aunque hubo también otros ministros intermedios, como Raquel Sánchez. Parece no compartir ese modelo, porque Óscar Puente está intentando vender Aves a 350 kilómetros por hora. No sabe el sonrojo que crea a los que apenas tenemos tren, oír a Óscar Puente decir que la inversión del Estado es procurar que haya trenes que funcionen a esa velocidad. ¿Trenes para quién? Para los privilegiados y las grandes ciudades. Esa es una de las grandes demandas. Si este es un Estado para todos, no podemos hacer que haya dos o de tres velocidades, y que unos vayan para adelante y otros siempre para atrás.

–¿Hubo pocos avances siendo usted decisivo para que Pedro Sánchez formase Gobierno?

–Nuestro voto fue uno de los 176 votos que permitieron a Sánchez ser presidente. Recuerde que eran unas elecciones que venían de otro ciclo fallido. En campaña prometimos que apoyaríamos la gobernabilidad del Estado, fuese quien fuese el candidato que pudiese ser presidente. En este caso sólo pudo ser Pedro Sánchez, porque Pablo Casado no llegaba a tener los apoyos suficientes. También veíamos que no solo dependía de nosotros, con lo cual la decisión estratégica fue apoyar la investidura, pero a su vez exigir al Partido Socialista que asumiese el cumplimiento de nuestro programa. Pusimos encima de la mesa del debate político cuestiones tan importantes como la despoblación. La realidad es que fue una legislatura muy anómala de tres años y medio, en la cual dos estuvo la pandemia, que cambió todas las prioridades.

–Y al final hubo pocas inversiones...

–Hubo cambios sustanciales. Nuestro primer acuerdo fue un pacto de Estado contra la despoblación y el reequilibrio territorial con 130 medidas con una inversión de 10.000 millones de euros. Estaba la recuperación de todas las infraestructuras pendientes estatales en la provincia, que son la autovía 68, la A-40, la A-25, que se habían desechado.

Estamos abiertos a negociar con Jorge Azcón cosas del comer, cosas del día a día

–Entonces, ¿está satisfecho?

–¡Cómo vamos a estar satisfechos! El propio Gobierno estima que cumplió en torno a un 45% de lo pactado. Discrepamos radicalmente en ese grado de cumplimiento y consideramos que hubo un 36 %. Fue un acuerdo de investidura, no de legislatura. De hecho, empezamos a diferenciarnos en las votaciones del Gobierno cuando Sánchez toma la deriva de apoyarse en los nacionalistas y votamos en contra de la modificación de la Ley de malversación y la despenalización parcial de la sedición. A partir de ahí entramos en una discrepancia absoluta, porque va en contra de los principios de igualdad y solidaridad entre todos los territorios. Pregonamos lo contrario que está haciendo ahora el Gobierno, creando singularidades y privilegios.

–Se declara portavoz de un movimiento transversal que «no es ni de derechas ni de izquierdas», ¿es posible en un país polarizado?

–La única condición que se pedía a los que vienen a este movimiento era que fuesen capaz de dejar su mochila ideológica personal en segundo plano para trabajar por solucionar los problemas cotidianos de la gente. Hay cuestiones de Sanidad, de Educación o de infraestructuras que no dependen tanto de la posición ideológica sino de solucionar los problemaa. No tenemos un componente ideológico sectario que nos impida hablar con el que piensa distinto. Nos caracterizamos por el diálogo y el consenso.

–La democracia era eso.

–Exactamente. A la izquierda no le hace falta que llegue la revolución de octubre para que pueda solucionar determinados problemas de justicia social. Paralelamente cada uno puede hacer la discusión ideológica y estar convencido de por qué llega a esas posiciones. La nuestra es la defensa de la igualdad de oportunidades entre los territorios.

El portavoz de Teruel Existe, Tomás GuitarteMG

–En estas elecciones todas las miradas están puestas en Teruel donde se disputan 14 escaños y pueden decantar las alianzas del futuro gobierno.

–Muchos hablan de la batalla electoral que se va a librar en la provincia de Teruel. Según los analistas, habrá dos alternativas: una que Jorge Azcón pueda formar Gobierno con Vox y otra que pudiese sumar con Aragón-Teruel Existe. Muchos votantes deben reflexionar si van a querer un gobierno más orillado hacia posiciones derechistas con el apoyo de Vox, o una opción del PP más centrada con nosotros. El único voto útil es el de Aragón-Teruel Existe.

–Para Santiago Abascal también es un granero de votos por ser la provincia más rural, ¿cree que por ello puede subir como en Extremadura?

–Vox en Aragón y en concreto en Teruel se dedica a copiarnos, aunque la credibilidad de su compromiso con el mundo rural aquí es muy limitada. Estuvo un año en el Gobierno de Aragón y fue el responsable de una consejería que gestionaba la despoblación y no hizo absolutamente nada. No movieron ni un papel, no tuvieron ninguna capacidad de gestión ni de tomar medidas. El mundo rural tampoco es tonto. Las posiciones de Vox son antisistema. Cuestionan la raíz de nuestra propia autonomía como aragoneses; la Unión Europea; el PAC; defender el trasvase del Ebro, que saldrían 700 mil personas a la calle. Son temas que sublevan a la gente.

Probablemente Vox crezca, pero no por ningún análisis reflexivo, sino por esa ola de antisanchismo y de voto protesta que no está sólo en España. Aquí el rebote se ha incrementado por las políticas de cesión de Sánchez a favor del independentismo catalán, de la que estamos prácticamente todos en contra menos los sanchistas y sus socios. O como la Chunta Aragonesista (CHA) que estuvo ocho años en el Gobierno autonómico, no hizo nada, y ahora se dedica a exigir aquello que pudo haber hecho.

–¿Se refiere a la candidatura de Jorge Pueyo?

–Jorge Pueyo ha estado dentro de Sumar en el Congreso y podía haber hecho presiones que ahora exige. No nos gusta la hipocresía de determinadas fuerzas políticas.

Pilar Alegría no tiene ninguna credibilidad para el que vive en el mundo rural

–En estas elecciones pueden ser claves y ampliar los tres diputados en las Cortes de Aragón e incluso obtener representación en Zaragoza y Huesca. ¿Para qué lado se inclinará la balanza de Aragón-Teruel Existe?

–Según las encuestas, el PSOE cae en picado. Lo único que sabemos seguro es que Jorge Azcón va a seguir de presidente porque la suma de toda la izquierda no da ni de lejos. Y tendrá que tomar la decisión de pactar con Vox, con un Gobierno más escorado a la extrema derecha, o con Aragón-Teruel Existe, más moderado que atienda los problemas comunes. Igual que hicimos con Sánchez, ponemos siempre encima de la mesa el programa. Apostamos por un modelo de oportunidades de todos los territorios que descentralice la actividad económica, y que no todo se concentre en Zaragoza, sin tener nada contra Zaragoza. Estamos abiertos a negociar con Jorge Azcón cosas del comer, cosas del día a día. Como la calidad de la Sanidad, en el conjunto de Aragón, que tenemos un problema muy serio de cubrir las plazas de especialistas en los centros de salud y de personal en los hospitales.

–Y la ministra de Sanidad, Mónica García, solo se centra en Madrid y en Isabel Díaz Ayuso…

–Hay problemas muy serios en la Sanidad donde el Gobierno central puede actuar. Mónica García tiene que saber que España no es solo la M-50 hacia adentro o Madrid estrictamente. Parece que estemos hablando siempre del meollito de Madrid y todos los debates se concentren en atacarse entre ellos. Faltan médicos y se hacen unas convocatorias de plazas MIR muy rígidas, con muy pocas plazas.

–Jorge Azcón convocó elecciones al no tener garantizados los presupuestos por Vox. ¿Cómo vio que Pilar Alegría le tendiera la mano para intentar aprobarlos?

Una mera estrategia partidista orientada al debate electoral. Veían que les pillaba el toro si se adelantaba las elecciones y Pilar Alegría tenía que dejar el ministerio y no debía venirle bien. El PSOE jamás se había abierto a apoyar un presupuesto del Partido Popular en las Cortes de Aragón. Votamos en contra de la investidura de Azcón, pero en los primeros presupuestos que se tramitaron apoyamos algunas secciones con las que estábamos de acuerdo y esa posición fue criticada por el Partido Socialista, poco menos que nos habíamos vendido a la derecha. El gesto de Pilar Alegría fue querer presentarse ante el electorado diciendo que ellos no son parte de la polarización, cuando la realidad es que sí lo son.

El portavoz de Teruel Existe, Tomás GuitarteMG

–Por su campaña con toques rurales, ¿parece más la ministra de la España Vaciada?

–La presencia de lo rural es uno de los logros que conseguimos introducir en el debate político. La época de la democracia en que más se ha hablado del mundo rural ha sido la legislatura en que estuvo Teruel Existe en el Congreso. Aragón es la comunidad autónoma española más desvertebrada internamente. Más del 60 % de la población vive solo en el 2 % del territorio, que es la ciudad de Zaragoza, y el otro está en unas densidades casi desérticas. La provincia de Teruel está por debajo de los 9 habitantes por kilómetro cuadrado. Conseguimos ponerlo de moda, y todo el mundo va a hacerse fotos con el mundo rural.

–¿No cuela que Alegría se haga fotos en una casa rural pero luego tenga dos viviendas en Zaragoza capital?

–No es que no cuele, que no sé qué tiene o deja de tener, sino que Pilar Alegría no tiene ninguna credibilidad para el que vive en el mundo rural. Sabemos quién está y quién no o quién viene solo a hacerse la foto. También lo hizo Jorge Azcón en el mensaje de fin de año en el pueblo más deshabitado de Aragón, Almohaja, con diez habitantes, que está en Teruel. Usted ha tenido dos años y medio para tomar decisiones políticas en favor de estos territorios y tampoco lo ha hecho.

–Todo se convierte en propaganda, como Pedro Sánchez que se ha rodeado de ministros viendo cómo opera un señor con una grúa para vender que va a construir viviendas.

Ese es un problema de la política actual. Estamos convirtiendo la política en espectáculo. Es una labor casi más de marketing político que de gestión. Es igual cuando se hacían fotos con las vacas. Estamos eliminando la capacidad de análisis, de reflexión, y eso nos perjudica a todos, porque se van a tomar las decisiones en función de esas imágenes y no por un compromiso real en solucionar los problemas. La dificultad fundamental es que somos una formación que hace lo contrario. Intentar aplicar el sentido común y la coherencia.

No volveríamos a apoyar al Pedro Sánchez de ahora

–¿Y no hacerse fotos con vacas?

–Bueno, nos hacemos muchas fotos, porque son reales. Tenemos en nuestra candidatura muchos agricultores y ganaderos, algunos de vacuno que tienen sus vacas. Denunciamos que no tiene ningún sentido hacerte la foto, que luego no pises el campo durante cinco o seis años, y encima hagas políticas en contra de los intereses del campo.

–El anterior Gobierno autonómico impulsó apenas 84 viviendas en ocho años, mientras que el actual Ejecutivo tiene en marcha cerca de 3.000. ¿Se le critica también esto?

–La primera crítica es al Gobierno anterior, que estaba PSOE, CHA, Podemos y el PAR, que no tuvo ningún peso específico la política de vivienda. Ese departamento dependió del CHA, y ahora Jorge Pueyo se dedica a exigir vivienda, cuando estuvo en manos de su partido esa responsabilidad durante ocho años. A este último Gobierno hay que reconocerle que tiene política de vivienda, aunque le hemos dicho al consejero que debe hacerse de manera paralela en las grandes ciudades y en el medio rural. Las 3.000 viviendas anunciadas son la mayoría en Zaragoza y su área metropolitana.

–También incluye viviendas en el medio rural.

–Pero de momento solo llegan a 199 viviendas. 3.000 frente a 199 cuando la mitad de Aragón está en Zaragoza, pero la otra mitad está afuera. Habría que hacer otras 3.000 en el resto del territorio. Proponemos como porcentaje la construcción por parte del Gobierno Aragón de al menos cuatro viviendas en cada núcleo de población. En Aragón tenemos una diferencia tremenda entre Zaragoza, que está en torno a los 700.000 habitantes, la siguiente ciudad que es Huesca, con 50.000, y luego Teruel, con 36.000.

–Usted ha dicho textualmente sobre Azcón que «no hay nada más que humo, promesas y fanfarria», ¿habrá posibilidad de entendimiento?

–Nos caracterizamos porque hablamos con todo el mundo. La sensación es que se prometen tantas cosas que no se van a ver en corto plazo que parece una mera operación de marketing. Azcón ha prometido un nuevo hospital en Zaragoza como si ya se fuese a construir y tardará al menos 10 años. Se vende como si fuese una realidad con objeto de sacar un rendimiento político. Y se anuncia 70 mil millones de inversión internacional en centros de datos.

–Esa inversión anunciada ha puesto Aragón en el mapa europeo, ¿está de acuerdo con esos centros de datos?

–La realidad es que se está construyendo el centro de datos de Amazon, y los demás veremos en que queda. Ni es una posición en contra ni a favor. El problema es la masificación, y si tenemos recursos para tanta presencia. Los centros de datos, con la tecnología a día de hoy, consumen mucha agua. En Aragón hay muy poca agua, frente al mito del trasvase del Ebro, y sequías cíclicas tremendas. Sería una cuestión de analizar caso a caso, si ese uso de agua va en contra de otros sectores como el primario, el turístico o el industrial. O si se ha generado una burbuja que va a estallar y no somos capaces de aguantar tanta demanda.

Aparte de que estén Amazon o Microsoft, a quienes les pedimos un compromiso de crear un ecosistema tecnológico de I+D, han llegado muchos arribistas que no son del sector. Un centro de datos es como una granja en lugar de porcinos tienes ordenadores, y su repercusión en empleo es mínima. Si vienen a hacer una economía de extracción de recursos, a consumir agua y energía y llevarse los beneficios, no estamos de acuerdo.

Teruel, Cuenca y Soria necesitarían mil años para recibir el mismo importe que Cataluña

Hispasat ha devuelto 22 millones de euros de los Fondos Europeos por el fracaso del programa ÚNICO Demanda Rural Conéctate para llevar internet de banda ancha por satélite a la España rural. De los 1,3 millones de hogares y empresas tan solo se han dado 11.500 altas, menos del 1 %. ¿Esta era una de sus medidas pactadas con el Gobierno de Pedro Sánchez?

Una de las cuestiones pactadas con Pedro Sánchez era la extensión de las telecomunicaciones. El objetivo era que en el 2025 se hubiese cubierto todo el territorio, 1,3 millones de hogares. Se ha avanzado mucho, pero no se ha cubierto. Nuestra propuesta no era con Hispasat, sino extender la fibra óptica. La vía satélite fue una apuesta innovadora, pero todavía falta mejorar la tecnología. Dicen que los satélites de Elon Musk, los Starlight, tienen mejor cobertura, y ese puede ser el origen de por qué no ha habido más demanda. La gente desconfía de la calidad de ese servicio. Prefieren que les llegue la fibra óptica, porque con el satélite hay fallos de conectividad.

–¿El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur que ha avalado el Gobierno de Sánchez supone una amenaza directa para el futuro de la agricultura y el campo?

–Muchos agricultores y ganaderos están cabreados porque se les prometió que a eso no se llegaría, hasta que se ha llegado, y no se ha negociado bien. España encima ha sido de las que ha firmado sin muchas reticencias. Hay que imponer cláusulas espejo. No podemos traer de fuera productos con determinados fitosanitarios que aquí están prohibidos. No tiene ningún sentido común. Es realmente desolador, sobre todo porque defendemos que la agricultura y la ganadería familiar es la malla que sustenta al mundo rural. Si desaparece, no solo desaparece la producción de alimentos, sino también el tejido social. El territorio será inhabitable, estará deshabitado, y se producirán incendios que nadie podrá apagarlos. Va mucho más allá.

–¿Cómo se ve en Aragón que Pilar Alegría no haya explicado qué trató en su comida con Paco Salazar o qué ocurrió la noche que durmió en el Parador de Teruel?

–Es parte de la política que no nos gusta porque la vemos como una política entre comillas, de pequeños escándalos, pero que no tienen trascendencia directa en las decisiones políticas. Obviamente no quiero decir que no se pueda hablar, sino que las aportaciones en una campaña puedan ser simplemente ese tipo de reproches de conductas personales.

–Sí, pero tanto lo de Paco Salazar como el tema del Parador transciende a su conducta personal...

–Habría que aclararlo. El tema es la falta de coherencia entre lo que defiende como persona o formación política y luego cómo actúa. Cuando Pilar Alegría era ministra, su vinculación con los problemas de Aragón era muy escasa. Incluso está intentando hacer una apuesta forzada y acelerada para ponerse al día, pero se nota que no ha vivido el día a día de Aragón.

Nos escandalizó cuando siendo ministra comparó la financiación singular de Cataluña, con unas ayudas al funcionamiento que conseguimos para Teruel: 8 millones de bonificaciones frente a miles de millones (4.700) de Cataluña. Calculamos que Teruel, Cuenca y Soria necesitarían mil años para recibir el mismo importe que Cataluña. Ejemplificaba el desconocimiento en unas cuestiones que afectan a su territorio, y que además lo equipares a una financiación multimillonaria, es absolutamente escandaloso.

Vox fue el responsable de una consejería que gestionaba la despoblación y no hizo absolutamente nada

–¿Le pesa el mantra de que fue su escaño el que le puso en movimiento la primera legislatura de Pedro Sánchez? Viendo la deriva de estos siete años, asfixiado por casos de corrupción en su entorno personal y político más cercano, ¿siente haberle dado oxígeno en 2019?

–Aquel Pedro Sánchez no es el de ahora. Si fuese el Pedro Sánchez de ahora no le daríamos nuestro apoyo porque estaría incumpliendo partes sustanciales de los fundamentos de nuestra formación política. Cuando tomó ese derrotero de apoyarse en Esquerra y Bildu, nos posicionamos en contra. Desde aquella ruptura hay un alejamiento radical, pero no de la persona de Pedro Sánchez, sino de las políticas que defiende.

–¿Cree que perjudicó ese apoyo en las elecciones del 2023 para no conseguir ningún escaño?

–Hay quienes dicen que sí, que nos penalizó porque en la primera votación en la ciudad de Teruel sacamos más del 45% del voto, y quedamos por delante del PP y del PSOE. Puede ser que parte del electorado fuese sensible a esa campaña de desprestigio.

–Si Pedro Sánchez estuviera en la misma situación en unas generales en 2027 y dependiera de su voto, ¿le volvería a apoyar?

–No volveríamos a apoyar al Pedro Sánchez de ahora. A partir del 2022, cuando se estaban redactando los presupuestos, advertimos que no los apoyaríamos porque iban en contra de los principios de solidaridad y de igualdad entre los españoles. Estamos convencidos que volveremos al Congreso en las siguientes elecciones, porque somos la única vía para que Teruel defienda sus intereses.