El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante una rueda de prensa
Puente trata de eliminar sus responsabilidades: «Si es un defecto de la vía, surge de súbito en minutos y no ha dado la cara»
El ministro de Transportes volvía a achacar la huelga al «estado de ánimo» de los maquinistas, calificando sus reclamaciones de seguridad como una «marejada de incidencias»
Aludiendo a su posible dimisión, aseveraba tener «la conciencia tranquila»
El ministro de Transportes, Óscar Puente, en un intento de eliminar las responsabilidades en la tragedia de Adamuz que se ha cobrado la vida de 43 personas, ha insistido en la rareza de las causas del suceso.
A la vez que casi descartaba que fuera problema del Iryo, «un tren muy nuevo» que goza de unos altos estándares de fabricación, mencionaba que, de tratarse de un problema de la infraestructura, «no ha dado la cara hasta el momento del accidente». «He hablado con los técnicos e ingenieros de la investigación y les cuesta entender qué ha podido pasar», decía durante una entrevista en Herrera en COPE. El titular de Transporta aseveraba, incluso, que el suceso hará replantear «si de verdad todos los controles que se hacen son suficientes».
Puente repasaba que en los trenes que pasaron «en torno a 45 minutos antes del accidente» se detectaron a las muescas que en el mismo sexto coche del Iryo, por lo que tuvo que ser «algo que ha sucedido en minutos». Por otro lado, defendía a «todas las empresas» que trabajan en la construcción y mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias en España, que gozan de «garantías, homologación» y son demandadas a nivel mundial. «Tendremos que abordar en el futuro por qué algo que ha cumplido con todos los controles de calidad desemboca en una tragendia de estas características», reiteraba el ministro.
«Marejada de partes de incidencias»
Sobre la huelga de maquinistas, como ya había declarado en ocasiones anteriores, la achacaba al «estado de ánimo» de los trabajadores —y no a las garantías de seguridad a las que ellos mismos aluden un comunicado—.
Desdeñaba así los avisos aportados por los maquinistas sobre el estado de las vías y los culpaba de los cambios constantes en la velocidad del AVE. Puente apuntaba que, hasta la fecha, se recibían unos cuatro avisos diarios en toda la red y que se ha pasado a tener «25 avisos en Madrid-Barcelona y 21 de un solo maquinista». Sobre estos, decía que si otros cientos de trenes habían atravesado ese mismo tramo sin reportar ningún tipo de incidencia, o estos han caído en la negligencia o «implican un criterio subjetivo» del denunciante. «Luego la auscultadora nos dice que no las hay», apostillaba para apuntalar su segunda hipótesis.
«Espero que seamos capaces de parar la huelga y en esta marejada de partes de incidencias, vamos a ver si reconducimos la situación», sentenciaba.
Rodalies, «obsoleta» e «intransferible»
A la tragedia de Adamuz, se le suma la muerte del maquinista de Rodalies en Barcelona, achacándola tanto a la «gran obsolescencia» de la infraestructura y a un trazado dibujado en zonas que hoy serían impensables.
«Estamos invirtiendo mucho y tratando de conciliar con la prestación del servicio», trataba de justificar las incidencias, a lo que unía una «situación climatológica muy mala». A la vez, cerraba la puerta a las peticiones de ERC y calificaba Rodalies como «intransferible por una cuestión de Constitución incluso» en referencia a su infraestructura, ya que comparte red de «carácter general» —circulan trenes de media y larga distancia, así como mercancías— con el resto de España
Descarta su dimisión
Mientras trata de sacarse cualquier tipo de responsabilidad, aludía a que estas deberán ser asumidas por «quien hayan contribuido, por acción o por omisión, a que esto se haya podido producir». «Las que sean y de quien sean partiendo de esa premisa», agregaba.
Al contrario de la cara que suele mostrar en redes sociales —reconocido por él mismo— decía estar sacando su versión «más responsable y sensible en este momento» para ofrecer la verdad a las familias de las víctimas. «Tengo la conciencia tranquila conmigo mismo», finalizaba.