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La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, este martes en la MoncloaEFE

Un problema menos

El Gobierno da por zanjado el desaguisado de las pensiones sin hacer la más mínima autocrítica

«El Gobierno ha trabajado en todo momento para las soluciones», asegura la portavoz. El Ejecutivo ha tenido que partir el decreto ómnibus en dos decretos ya aprobados por el Consejo de Ministros

El Gobierno dio este martes por terminado el culebrón de la subida de las pensiones para 2026, una semana después de que el Pleno del Congreso derogara el decreto ómnibus en el que estaban incluidas. El Consejo de Ministros de hoy partió y aprobó las medidas en dos reales decretos leyes, después de varias horas de negociaciones a varias bandas.

En uno van la revalorización de las pensiones en un 2,7 %, la subida de las prestaciones no contributivas en un 11,35 % y la supresión de la obligación de hacer la declaración de la renta para los beneficiarios de una prestación por desempleo. Con la nueva redacción, su convalidación no revestirá mayor problema para el Ejecutivo, puesto que ni el PP ni Junts se opondrán, a priori.

En el otro va la prórroga de diversas medidas del «escudo social», entre ellas la prohibición de desahuciar a colectivos vulnerables sin alternativa habitacional, pero con excepciones tras un pacto entre el PSOE y el PNV: los propietarios de una o dos viviendas en alquiler quedarán al margen y sí podrán desahuciar a sus inquilinos morosos, siempre que así lo dictamine un juez.

También incluye la prórroga del bono social energético, de la prohibición de cortar los suministros básicos de agua y energía a los consumidores vulnerables, ayudas a los afectados por la dana, incentivos fiscales por la compra de vehículos eléctricos y la actualización de entregas a cuenta a las comunidades autónomas, entre otras.

Este segundo decreto también tiene encauzada su convalidación, aun en el supuesto de que los cuatro diputados de Podemos acaben votando en contra. Su líder, Ione Belarra, denunció este martes que el pacto entre el PSOE y el PNV supone «echar a la calle a los inquilinos vulnerables que vivan en viviendas de caseros que ‘sólo’ tienen una vivienda para alquilar». Y añadió: «Pobrecitos, sólo pertenecen al grupo más rico de nuestra sociedad. Asco absoluto».

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz rechazó, por dos veces, hacer algo de autocrítica sobre la incertidumbre provocada a los pensionistas durante la última semana. Provocada, a su vez, por el empeño de Pedro Sánchez de incluir la revalorización de las pensiones en un decreto totum revolutum, aun sabiendo lo que ocurrió el año pasado y que a sus socios no les gusta nada ese tipo de norma.

«El Gobierno ha trabajado en todo momento para las soluciones. Lo que no trabaja el Gobierno es para dar coartadas a nadie para justificar lo injustificable, que es posicionarse en contra de medidas tan positivas, tan necesarias y tan buenas para la sociedad», contestó Elma Saiz a una primera cuestión al respecto.

Más adelante, preguntada explícitamente por qué el Ejecutivo no optó de primeras por aprobar la subida de las pensiones sin más añadidos, la portavoz se fue por la tangente: «Plantear esta cuestión de llevar las pensiones de una manera u otra como en términos de victoria o derrota, como estoy escuchando a algún representante del PP, retrata a quien lo está haciendo. La victoria es de los pensionistas, que saben perfectamente que el Gobierno está en todo momento acompañándoles y con un compromiso férreo de esa revalorización de sus pensiones. Plantearlo de otra manera es plantearlo en términos de luchas partidistas y no de defensa de los derechos de más de 13 millones de personas», sostuvo. Saiz añadió que lo que le importan al PP los pensionistas es «el 0,25 %, que es lo que congelaba las pensiones cuando gobernaba».

Sus palabras contrastan con el hecho de que, el pasado martes, el Gobierno tenía tan preparada la campaña contra el PP por tumbar las pensiones que Sánchez grabó el vídeo en el que lo lamentaba dos horas antes de que se produjese la votación en el Congreso, como desveló entonces El Debate.

El Gobierno ha solucionado el problema de las pensiones que él mismo creó justo a tiempo para la recta final de la campaña en Aragón, donde hay unos 300.000 pensionistas. De ahí la prisa del Consejo de Ministros, porque los socialistas tenían más margen: aún habrían podido apurar hasta el martes que viene sin que los jubilados notaran una merma en su pensión de febrero respecto a la de enero.