Rufián durante una sesión del Congreso
Crónica desde Bruselas
La región de Bruselas ensaya el bloque que pretende Rufián para España y da como resultado dos años sin Gobierno
Partidos nacionalistas y socialistas alcanzan un acuerdo para gobernar la región de Bruselas después de 613 días en vacío de poder
Nacionalistas junto con formaciones de izquierdas, supuestamente internacionalistas, fueron llamados a formar un bloque unido alrededor de Gabriel Rufián (ERC) para impedir el ascenso de PP y Vox en España. «Más cabeza y menos pureza», alegó el diputado independentista catalán para tratar de acercar a Bildu, Sumar o Junts.
La solución no es nueva. Algo así es lo que lleva gobernando en Navarra más de una década desde que nacionalistas, socialistas y comunistas se unieron en torno a Uxue Barkos primero y María Chivite después. Y tampoco es nueva la fórmula en el ámbito internacional.
El pasado jueves siete formaciones socialistas y nacionalistas alcanzaron un acuerdo para formar gobierno en la Región de Bruselas, una de las tres regiones en que se divide el país y la más importante, puesto que en su seno se encuentran las instituciones europeas y la capital del país.
Bélgica está conformada por dos comunidades distintas, flamencos y valones, que en la práctica ni se hablan. Valonia, el sur del país, es francófona y Flandes, en el norte, hablan el flamenco, una mezcla de neerlandés y alemán. Si se visita Flandes, donde se ubican ciudades tan turísticas como Brujas, Amberes o Gante, es casi mejor hablar en inglés, porque el francés no está bien visto.
Sede de las instituciones europeas
Y la región de Bruselas, en el centro del país, pretende ser una mezcla de ambas comunidades, que no se hablan, y que lo único que les une es que alberga sedes tan internacionales como el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo o la OTAN.
Por eso, el acuerdo entre las formaciones llegó después de que las siete formaciones, nacionalistas y de izquierdas, tal y como pretende Rufián, se reunieran en un cónclave del que se comprometieron a no salir hasta que no hubiera un acuerdo. Y es que habían sido casi dos años, 613 días, sin Gobierno en la región más importante de Bélgica. Un periodo que, según el periodista del periódico belga Le Soir, Julien Thomas, se podría calificar de «un espectáculo desgarrador, repugnante e insoportable», según sus propias crónicas.
Sede del Parlamento de la Región de Bruselas donde se han desarrollado las negociaciones
Convocados por el líder del partido francoparlante, nacionalista de centroderecha Movimiento Reformista (MR), Georges-Louis Bouchez, acudieron representantes de las formaciones flamencas Anders (liberales), CD&V (cristianodemócratas), Vooruit (socialistas) y Groen (verdes), así como los francoparlantes valones PS (socialistas) y los centristas de Les Engaás.
Una mezcolanza de difícil encaje que ha provocado que Bruselas haya estado casi dos años sin Gobierno. Y aunque finalmente se haya alcanzado un acuerdo, el futuro tampoco se prevé muy halagüeño dada la diversidad de ideologías y de intereses que se han mezclado.
De hecho, el primer ministro belga, Bart De Wever, también nacionalista flamenco, se mostró notoriamente molesto con que su partido, Nueva Alianza Flamenca, no fuera invitado a la reunión, lo que complica muy mucho la relación futura y colaboración que puedan alcanzar el Gobierno regional y el Gobierno nacional.
De hecho, apenas a 20 kilómetros de Bruselas se encuentra Waterloo, lugar donde se ha refugiado el prófugo ex presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, y esa localidad ya es Valonia. Y en medio, a 7 kilómetros de Waterloo y a 13 de Bruselas, está Sint Genesius Rode, municipio perteneciente a Flandes.
Ese trayecto, de apenas unos minutos en coche o algo más de tres horas andando es el mejor ejemplo de lo que podría suponer las pretensiones de Gabriel Rufián, una mezcla de intereses contrapuestos en una sola coalición política. De ahí quizá que, simplemente con la mención a la posibilidad de crear un grupo con partidos nacionalistas y de extrema izquierda, muchos de los invitados al mismo como Bildu o la misma Esquerra Republicana del diputado catalán ya hayan dicho que no cuenten con ellos.