Zurab Pololikashvili, Pedro Sánchez y Begoña Gómez
Exclusiva
Sánchez invitó a cenar en Moncloa al máximo responsable de los contratos en los que su mujer intermedió en Dominicana
El presidente mantuvo varias citas privadas en el complejo monclovita con Zurab Pololikashvili, secretario general de la OMT, en las que también participó Begoña Gómez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, invitó a cenar en el complejo de La Moncloa a Zurab Pololikashvili, secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y máxima autoridad del organismo que pilotó y avaló los contratos públicos vinculados al plan de recuperación turística de la República Dominicana tras la pandemia. En esos contratos participó Begoña Gómez, esposa del jefe del Ejecutivo, imputada por delitos de corrupción, quien actuó como enlace entre el sector privado y el ecosistema institucional que orbitaba alrededor de la OMT. El Debate publica hoy en exclusiva los detalles de dos encuentros celebrados en la residencia oficial que, por su naturaleza y por su contexto, apuntan a la tesis de que Sánchez conocía las tareas de influencia que su mujer llevaba a cabo entre empresas.
Tal y como ha podido saber este periódico, Sánchez convocó personalmente a Pololikashvili y a su cónyuge a Moncloa en dos ocasiones. Fueron citas de carácter reservado en las que participaron él y Begoña Gómez. Pololikashvili es el dirigente que concentraba la llave institucional del marco en el que se diseñaron y canalizaron los contratos del plan dominicano, un programa que se presentó como respuesta a la crisis del covid-19 y que buscaba reordenar la estrategia turística del país. En ese escenario, las cenas en la Moncloa adquieren un valor añadido, porque colocan al presidente en el centro de una relación directa con el dirigente internacional que resultaba determinante para la arquitectura de esas adjudicaciones.
El primer encuentro se produjo justo antes del verano de 2021, mientras se estaban moviendo las piezas para que el Grupo Inmark se posicionara como adjudicatario del plan de recuperación turística en Dominicana, un proyecto que la propia compañía describe como «un proyecto vinculado a la reconstrucción postpandemia y articulado con el paraguas institucional de la OMT». En ese contexto, el foco se dirige inevitablemente a Begoña Gómez. La esposa del presidente trabajó en Inmark durante casi dos décadas (desde 1999 hasta 2018) y ocupó responsabilidades directivas en la fase final de esa etapa. Aunque abandonó la consultora el mismo año en que Sánchez llegó a Moncloa, porque fue fichada por el Instituto de Empresa, Gómez mantuvo intereses económicos en la compañía durante varios años, ya que conservó un paquete de acciones. Es decir, tenía intereses económicos en el negocio de Inmark.
La relación entre la OMT y Begoña Gómez venía de lejos. En enero de 2020, por ejemplo, Pololikashvili acudió a una cena vinculada a Fitur en la que coincidió con Gómez y con Javier Hidalgo, el entonces CEO de Globalia. Justo antes, a finales de 2019, se reunieron también en la ciudad rusa de San Petersburgo. Aquella escena, situada ya en los meses previos a la pandemia, ilustra la densidad de contactos y la normalización de la relaciones que se llevaron a cabo posteriormente, donde confluyen intereses empresariales e instituciones con la proyección pública de la esposa del presidente. A partir de ahí, el salto a una cena privada en Moncloa, con ambos matrimonios sentados en la residencia oficial, eleva el listón, ya que no es una fotografía en un acto del sector, sino una convocatoria personal del presidente a quien controlaba el organismo decisivo en los expedientes dominicanos donde tenía intereses su mujer.
La segunda cita se produjo a comienzos de 2023 y se encuadra en otra decisión de enorme calado político y económico: la cesión a la OMT, durante 75 años y a título gratuito, de un edificio público en Madrid para albergar su sede en España. Una operación que además implicó que el Estado asumiera el coste de la reforma y dotación del inmueble. El acuerdo administrativo que firmó el Gobierno, fijó que España cedía el uso del edificio como sede de la OMT y corría con los gastos de adecuación y reforma, que el propio Gobierno cifró después en 24,6 millones de euros al autorizar las obras. Este contrato incluyó, además, el compromiso de aportar equipamiento e instalaciones y de asumir los gastos de mantenimiento, conservación, seguridad y seguros obligatorios, y hasta de hacerse cargo del traslado de la sede.
Por el momento, no consta acreditado judicialmente que Begoña Gómez obtuviera un beneficio económico directo derivado de estas gestiones. Sin embargo, las diligencias que instruye el magistrado Juan Carlos Peinado, titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, avanzan precisamente en la dirección de esclarecer si la intermediación que ejerció pudo traducirse en una contraprestación económica concreta. En ese contexto, cobra relevancia una afirmación que Koldo García, asesor del exministro José Luis Ábalos, afirmó en Okdiario. Concretamente aseguró que en una reunión llegó a ver «200.000 euros encima de la mesa» que, según su versión, eran para la mujer del presidente. Según su relato, se mencionaron cantidades que iban «de 100.000 hasta un millón de euros» como compensación por acelerar el rescate de Air Europa.
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