Elías Bendodo y Alberto Núñez Feijóo la semana pasada en el Congreso de los Diputados
Partido Popular
Un encuentro entre Abascal y Bendodo fraguó la intervención de Génova en las negociaciones con Vox
El PP y Vox negociarán para intentar alcanzar un acuerdo de mínimos que cimente los pactos postelectorales en Extremadura, Aragón, y también el que seguramente necesitará Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León, cuyas elecciones se celebrarán el 15 de marzo. Con dos premisas fundamentales: que si Vox entra en los gobiernos autonómicos sea para quedarse, y no para abandonarlos al cabo de un año –como pasó en julio de 2024–, y que sean pactos estables para cuatro años.
La vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, anunció ayer que la dirección nacional del partido se implicará en las conversaciones, en un intento de evitar una repetición electoral en Extremadura con la que Santiago Abascal amagó la semana pasada. La dirigente popular apuntó que su objetivo es «facilitar los acuerdos», ya que «no vamos a permanecer impasibles ante el riesgo de repeticiones electorales». Poco antes, el vicepresidente de Vox, Ignacio Garriga, había planteado «resetear» las negociaciones; darse una segunda oportunidad.
Este cambio de clima se abordó en un encuentro que mantuvieron el pasado miércoles Abascal y el vicesecretario de Política Autonómica y Local y Análisis Electoral del PP, Elías Bendodo, en la cafetería del Congreso a la que solo pueden acceder los diputados, despacho que tuvo lugar mientras se celebraba el Pleno de la Cámara Baja. Según ha podido saber este periódico, ambos hablaron sobre las negociaciones en Extremadura y acerca de los acuerdos postelectorales, y en otra reunión posterior entre los dos partidos se concretaron las próximas líneas de actuación.
El líder de los 'populares' Alberto Núñez Feijóo, afirmó ayer por la noche, en una entrevista radiofónica, que el domingo mantuvo una conversación «larga y fructífera» con Abascal. Además, destacó que «sería una irresponsabilidad que no se acreditase una alternativa viable», y que «en lo que de mí dependa y en lo que dependa del PP, no vamos a quebrar el resultado de las urnas». «La prioridad del PP está clara: un cambio político y que Sánchez pase a la historia. Vox tiene que responder a una pregunta: si su prioridad es esta o imposibilitar gobiernos del PP aun ganando el PP», agregó.
Feijóo también se remitió al documento elaborado por su partido y que tiene como objetivo servir «de guía» para acreditar cuáles son las líneas de negociación con Vox. El texto, al que ha tenido acceso El Debate, señala que todo pacto debe fundamentarse en el «principio de coherencia programática», el respeto a «la proporcionalidad» expresada en las elecciones y el compromiso de «aprobación de cuatro presupuestos». Igualmente, el dosier recoge que «todo acuerdo deberá contribuir a la gobernabilidad eficaz y la seguridad jurídica, evitando cualquier forma de chantaje parlamentario o fragmentación política».
Guardiola «liderará la negociación»
La decisión de Feijóo supone una enmienda a la estrategia seguida hasta ahora por Génova 13, que dio plena autonomía a María Guardiola en Extremadura y a Jorge Azcón en Aragón para negociar. Pero la paradoja fue que, mientras por la parte del PP eran sus responsables a nivel regional los que negociaban, por la parte de Vox todo pasaba por la dirección nacional de Abascal, como siempre. Así que el desequilibrio era evidente, a lo que se suma la mala relación entre Guardiola y Vox, tanto con los cargos regionales de la formación como con los responsables a nivel nacional.
De hecho, fuentes de Génova han relatado a El Debate que, en el caso de Extremadura, la dirección nacional del partido ha decidido entrar en las negociaciones porque «se ha llegado al tiempo de descuento y no ha habido un atisbo de acuerdo». «Por intentarlo que no quede», han apostillado, a la vez que han recordado que el próximo 3 de marzo se produce el primer pleno de investidura, y si en dos meses no se ha elegido un candidato, se convocarán nuevas elecciones autonómicas.
Por su parte, fuentes del PP extremeño han indicado a este periódico que «las negociaciones sobre un futuro acuerdo van a seguir haciéndose en Extremadura» y que «la presidenta extremeña va a seguir liderando la negociación». No obstante, han subrayado que «es importante que haya una posición nacional», así que «a eso se circunscribe la participación de la dirección nacional del partido anunciada, máxime cuando se están produciendo procesos electorales y acuerdos de forma simultánea con Vox».
La presidenta extremeña en funciones, María Guardiola
«No hay diferentes 'Partidos Populares', ni unos presidentes defienden unas políticas en una región y otras distintas en otras. Y, como es lógico, tampoco se puede pedir una cosa en Extremadura y que no se pida en otra comunidad autónoma. Por tanto, nadie está más cerca de alcanzar acuerdo programático, porque el marco programático es el mismo. Los resultados obtenidos en cada Comunidad Autónoma sí varían, y obedeciendo a ese hecho, los acuerdos deben guardar la proporcionalidad correspondiente», han añadido a renglón seguido desde el PP extremeño.
Asimismo, las mismas fuentes han resaltado que «algunas políticas y medidas que Vox está poniendo sobre la mesa ni siquiera son competencias de las CC.AA., son de índole estatal», y, en consecuencia, «en estas cuestiones, es positivo que la dirección nacional se pronuncie, evitando ataques que tengan como objetivo buscar una división del PP».