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El Teniente Coronel Tejero, en el hemicicloEuropa Press

Los documentos desclasificados del 23-F

La conversación que revela la desconfianza de Tejero hacia Armada: «Lo que quiere es ser presidente como sea»

«No te fíes demasiado con el que ha ido allí», le dice Juan García Carrés a otro interlocutor. «¿Demasiado? Ni un pelo», le insiste el teniente coronel

Uno de los documentos desclasificados del 23-F que han salido a la luz este miércoles recoge la transcripción de la conversación telefónica mantenida entre el teniente coronel Antonio Tejero, cuando este previsiblemente estaba en el Congreso, y el civil Juan García Carrés que revela la desconfianza del militar en el general Alfonso Armada.

En esa conversación, García Carrés le pide a Tejero que «aguante», a lo que Tejero le responde: «¿Tú te crees que aquí no aguantamos? !Leche!, ¿cómo vamos a salir con lo mal que se está fuera ahora de noche con el frío que hace? Pues claro que aguantamos hasta que vengan los regimientos». Ambos hablan de que la radio, que está retransmitiendo lo ocurrido, «miente». «Por favor, aguantad, que la victoria es para España», expresa Carrés. «La victoria es para España, aguanta Antonio», insiste.

En un momento dado, Tejero le comunica que va un manifiesto directo al periódico El Alcázar, y al poco, mientras García Carrés mantiene otra conversación a la vez, le dice Tejero que ya ha trasladado al general que Armada «es un chapucero».

«Dile a Pedro (con el que habla por otra línea) que le diga a Milans (del Bosch) que no se fíe nada de Armada, que lo que quiere es ser Presidente como sea al precio que sea». García se lo traslada a su interlocutor: «No te fíes demasiado con el que ha ido allí». «¿Demasiado? Ni un pelo», le insiste Tejero, que más adelante reitera que «lo que quiere es una poltrona».

En esa misma conversación, García Carrés llama a la mujer de Tejero, Carmen Díez, para que sepa que está hablando con él y que está «fenomenal». El propio Tejero le dirige unas palabras para tranquilizarla «No va a haber sangre, hija mía. No te preocupes». Y García Carrés ordena que al día siguiente no salga nadie de casa.