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Pedro Sánchez, este miércoles en su declaración sin preguntas desde la Moncloa

Pedro Sánchez, este miércoles en su declaración sin preguntas desde la MoncloaEFE

«No seremos cómplices»

Sánchez recupera el «No a la guerra» de Zapatero en su momento de mayor debilidad interna

El presidente aguanta el pulso a Donald Trump y, en una declaración sin preguntas desde la Moncloa, recuerda el desastre que supuso la guerra de Irak hace 23 años, el «regalo del trío de las Azores»

El presidente del Gobierno ya tiene eslogan para su pulso con Donald Trump. No es uno genuino, sino uno reciclado: el «no a la guerra» de la guerra de Irak, que José Luis Rodríguez Zapatero entonó por primera vez hace 23 años. En su caso, ante George Bush hijo.

Casi un cuarto de siglo después, Pedro Sánchez hizo este miércoles una declaración sin preguntas desde la Moncloa, en la que enarboló de nuevo aquel eslogan en respuesta a la operación de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu contra Irán. Lo hizo en su momento de mayor debilidad interna, con la legislatura bloqueaba por Junts desde noviembre y los casos de corrupción ahogando al PSOE (José Luis Ábalos en la cárcel, Santos Cerdán en libertad provisional y la Audiencia Nacional investigando la financiación del partido). Y en un contexto de desmovilización de la izquierda.

«La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra. El mundo, Europa y España ya han estado aquí antes. Hace 23 años otra Administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio. Una guerra que en teoría, se dijo entonces, se hacía para eliminar las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global. Pero que, visto en perspectiva, produjo el efecto contrario: desencadenó la mayor oleada de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del muro de Berlín», sostuvo Sánchez.

Y añadió: «La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y, por tanto de la cesta de la compra. Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces», lamentó, en alusión a José María Aznar, Tony Blair y el propio Bush.

El presidente del Gobierno anunció que España va a seguir «exigiendo» un cese de las hostilidades y una resolución diplomática del conflicto, como «miembro pleno de la Unión Europea, la OTAN y la comunidad internacional». «Esta posición no es ingenua. Al contrario, es coherente. Y no seremos cómplices de algo que es malo para el mundo y contrario a nuestros valores e intereses simplemente por miedo a las represalias». Con esto último se dirigía implícitamente al presidente norteamericano, que horas antes anunció desde la Casa Blanca que había dado orden a su secretario del Tesoro de romper todos los acuerdos comerciales con España. Y lo hizo en presencia del canciller alemán, Friedrich Merz, que lejos de salir en defensa de Sánchez afirmó que están -en la UE y en la OTAN- tratando de convencerlo para que se comprometa a elevar el gasto en defensa al 5 % en el horizonte de 2035.

Sánchez también señaló que el Gobierno ya está estudiando escenarios y posibles medidas para ayudar a los hogares, a los trabajadores y a las empresas a mitigar los impactos económicos de este conflicto. «España cuenta en estos momentos con los recursos necesarios para hacer frente a esta crisis», continuó.

No obstante, no aclaró si en este punto piensa comparecer en el Congreso para informar a los grupos parlamentarios de la postura española, puesto que aún no se ha puesto en contacto, siquiera, con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Tampoco informó de si tiene previsto retomar aquella ronda de contactos con los portavoces parlamentarios que iba a celebrar en la Moncloa a principios de año, pero que canceló por el accidente de Adamuz y no ha reanudado desde entonces.

«El Gobierno de España está con quienes tiene que estar. Con los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra Constitución. Con los principios fundacionales de la Unión Europea. Con la Carta de las Naciones Unidas. Con el derecho internacional. Con la paz, con la coexistencia pacífica entre países y su convivencia», insistió.

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