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Pedro Sánchez, antes de entrar en el Consejo Europeo de este jueves en Bruselas

Pedro Sánchez, antes de entrar en el Consejo Europeo de este jueves en BruselasEFE

Consuma la estafa

Sánchez deja a España sin Presupuestos toda una legislatura por primera vez en democracia

Si ahora no, como ha acabado reconociendo el presidente, más adelante menos aún, aunque se lo calle. La única duda es si el Gobierno llegará a aprobarlos en el Consejo de Ministros o ni eso

La tercera legislatura de Pedro Sánchez será también la primera de toda la democracia sin unos solos Presupuestos, ningunos. El Gobierno no lo reconoce ni lo reconocerá, de la misma manera que hasta este miércoles tampoco reconoció que iba a incumplir el enésimo plazo que se había marcado para su presentación: el primer trimestre de 2026. Sin embargo, el calendario es tan tozudo como revelador: si ahora no, más adelante menos aún.

Porque la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, abandonará el Consejo de Ministros a la vuelta de Semana Santa para ser candidata a tiempo completo en Andalucía y sería un rompecabezas para su sustituto, o sustituta. Porque Junts tiene cerrada a cal y canto la legislatura hasta que Carles Puigdemont pueda volver a España sin ser detenido. Porque el Tribunal de Justicia de la UE y el Tribunal Constitucional no resolverán la situación del prófugo hasta mediados de año, en el mejor de los casos. Y porque para entonces, segundo semestre de 2026, ya no tendría sentido aprobar unas cuentas para el año en curso. De hecho, tradicionalmente, los distintos gobiernos empezaban a trabajar en los Presupuestos del año siguiente con seis meses de antelación.

Pero, sobre todo: porque las probabilidades menguan a medida que se acercan las elecciones generales. Dicho de otro modo: ni Junts, ni Podemos, ni probablemente tampoco ERC apoyarán, o apoyarían, unos Presupuestos a Pedro Sánchez a escasos meses de los comicios. En diciembre de 2022, el presidente logró que sus socios le aprobaran los de 2023 porque nadie sospechaba a esas alturas que en julio de 2023 iba a haber elecciones generales. El líder del Ejecutivo las adelantó en una huida hacia adelante tras el fracaso estrepitoso del PSOE en las municipales y autonómicas de mayo de aquel año.

Así pues, la certeza es que la legislatura 2023-2027 no tendrá Presupuestos. La única duda que queda es si el Gobierno llegará a aprobarlos en el Consejo de Ministros y a llevarlos al Congreso para su votación o ni eso, a pesar de que lleva meses y meses prometiéndolo. Tanto Sánchez como Montero han afirmado en las últimas horas que esta decisión, que han vinculado a las urgencias provocadas por la guerra de Irán, es solo un aplazamiento temporal -otro más-. De hecho, según la vicepresidenta primera, va a ser cuestión de «semanas». Sin embargo, vistos los antecedentes, ni la palabra del presidente ni la de su número dos son garantía de nada. A lo que se añade que Sánchez acostumbra a «cambiar de opinión» -como lo denomina él- cuando la necesidad le obliga a ello.

Si el presidente pretende aprobar los Presupuestos en el Consejo de Ministros y enviarlos a una muerte segura en la Cámara Baja de aquí a unos meses, será porque piensa utilizar ese fracaso como toque de corneta para la convocatoria de las elecciones. Que es, por otra parte, una teoría que Podemos viene manteniendo desde que empezó el curso. Y también es lo que pasó en febrero de 2019, cuando Esquerra tumbó los Presupuestos e ipso facto el presidente llamó a los españoles a las urnas el 28 de abril. Si por el contrario su intención es seguir haciendo quiebros a la Constitución, al Congreso y a la ciudadanía, no tiene más que seguir dando patadas hacia adelante al balón.

El presidente y sus ministros llevan años repitiendo el argumento de que están cómodos con las cuentas públicas de 2023, porque son suyas (a diferencia de Salvador Illa, que está gobernando aún con unas elaboradas por ERC). Sí lo son, pero fueron aprobadas por un Parlamento distinto y en una coyuntura muy distinta, marcada por los primeros meses de la invasión de Ucrania.

Ésta está siendo la legislatura de las primeras veces, y lo será también en eso. La primera vez que gobierna quien no gana las elecciones. La primera vez que el presidente canjea una ley de amnistía por una investidura. La primera vez que dos exsecretarios de Organización del principal partido del Gobierno van a la cárcel de forma sucesiva. La primera vez que la mujer del presidente y su hermano son imputados -y procesado, en el caso de él-. La primera vez que el presidente se niega a ir durante dos años a las sesiones de control de una de las dos cámaras legislativas, el Senado. La primera vez que el Congreso deroga tres decretos leyes del Ejecutivo en apenas un mes, entre finales de enero y febrero.

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