Muchos analistas creen que Vox y SALF, el partido de Alvise, tienen más
¿Es Alvise un peligro para Vox y una ayuda al PSOE? La verdad tras lo ocurrido en Castilla y León
Los votos de «Se Acabó La Fiesta» pudieron privar a los de Abascal de dos escaños que finalmente maquillaron la derrota del PSOE. ¿Cómo afectaría esto en unas elecciones generales?
De todo cuanto se ha escrito sobre lo ocurrido en las elecciones de Castilla y León, hay una lectura que ha sorprendido por encima de todas: los votos al partido de Alvise Pérez (Se Acabó La Fiesta) han perjudicado a Vox y beneficiado al PSOE, que ha conseguido aumentar en dos escaños su representación parlamentaria.
¿Pero cuánto hay de cierto en esta afirmación? ¿Puede un partido minoritario (que no ha llegado al 3 % del voto en ninguna de las circunscripciones) perjudicar a otro que está en máximos históricos elección tras elección?
Lo cierto es que, para afirmar que Alvise impidió a Vox atar tres diputados que finalmente fueron para el PSOE, habría que partir de una premisa que, sin ser falsa, sí es un poco exagerada: que todos los votantes de SALF votarían a Vox si los primeros decidieran no presentarse.
Entonces, ¿es verdad que Alvise 'robó' escaños a Vox? «Sí y no», responde José Miguel Silva, responsable de estudios y análisis en Target Point. «Para afirmar eso, habría que pensar que el 100 % de los votantes de SALF se irían a Vox si Alvise no se presentara, cuando no es del todo así. Porque el origen de los votantes de SALF no es todo de Vox. Una mayoría sí, pero también los hay que proceden del PP, de la abstención, de partidos minoritarios, nuevos votantes…».
Para José Miguel Silva, sería más razonable pensar que la mitad de los votos de Alvise podrían ir a parar a Vox en caso de que SALF no se presentara a las elecciones. En ese caso, las cuentas cambian ligeramente:
«Vamos a suponer que, si no se presenta SALF, la mitad de sus votantes iría a Vox, que tiene más sentido. En este caso, en Castilla y León, ese 50 % hubiera permitido a Vox pasar del 18,9 % de intención de voto que consiguió al 19,6 %», comenta el analista de Target Point.
Es decir, habría que suponer que, de los 17.351 votos que recibió la lista de SALF, unos 8.700 fueran para Vox. «Y en ese caso, habría añadido dos escaños más, no tres».
Vamos provincia por provincia: «En las nueve no estaba peleando por un escaño», anticipa Silva. «Ha sido en cinco de las nueve donde tuvo cierto protagonismo y solo hay tres en las que estuviera a tiro el escaño: Zamora, Valladolid y Segovia». Veamos qué dicen los números:
Aquí es donde más cerca se quedó Vox de amarrar un segundo escaño en detrimento del PSOE. Con que una porción pequeña de los electores de SALF hubiera elegido la papeleta verde, el resultado habría sido: 4 procuradores para el PP y 2 para PSOE y Vox.
Con Valladolid ocurrió algo parecido, pues, aunque repartía más escaños y las cifras de votos eran más grandes, Vox estuvo cerca de sumar un cuarto diputado para quitárselo al PSOE, gran beneficiado de esta situación.
«Imaginemos que la mitad de los votos de SALF se repartieran al 50 % en cada una de las provincias. Eso le hubiera permitido a Vox optar realmente a escaño en tres de las provincias, consiguiéndolo en Zamora y Valladolid. En Segovia hubiera necesitado casi el 100 %; con el 50 % no le hubiera alcanzado», añade el analista.
¿Peligro a nivel nacional?
«El PSOE ha tenido suerte porque ha maximizado mucho, por los pelos, su porcentaje de voto», explica también Silva, en la línea de lo publicado por este periódico el domingo, cuando contaba que el PSOE había sido el que mejor ratio votos/escaños había tenido entre los grandes partidos.
Ahora la pregunta es, si ha ocurrido esto a nivel regional, ¿existe riesgo para Vox de algo parecido a escala nacional? La respuesta corta sería «no».
Primero, por el sistema electoral, porque en las elecciones generales Segovia o Zamora ponen en juego tres escaños cada una, no seis o siete como en las autonómicas. Esto dejaría con menos efecto los votos a SALF. En segundo lugar, porque «de aquí a las generales la gente vota distinto también», recuerda Silva. Muchos electores, conscientes de esta circunstancia, optan por partidos con más opciones de obtener representación parlamentaria.