Dana Erlich, representante de Israel en España
España convoca a la encargada de negocios de Israel por impedir el acceso del patriarca latino al Santo Sepulcro
Esta mañana, el primer ministro israelí ha rectificado y afirma haber dado «instrucciones a las autoridades competentes para que se le conceda al cardenal Pierbattista Pizzaballa acceso pleno e inmediato»
El Gobierno español ha tomado la decisión de convocar a la encargada de negocios de Israel, Dana Erlich, para trasladarle su «protesta» por que ayer se impidiera el paso al Santo Sepulcro de Jerusalén del patriarca latino para oficiar la misa del domingo de Ramos.
«Hemos convocado a la encargada de negocios de Israel esta mañana en el Ministerio de Asuntos Exteriores para trasladarle nuestra protesta, para indicarle que esto no puede volverse a repetir», ha afirmado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares a la radio RAC1. «El culto católico tiene que poderse celebrar con normalidad, como se ha celebrado históricamente siempre», añadió.
Ayer mismo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya condenó el «ataque injustificado a la libertad religiosa» que, a su juicio, supuso la decisión del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de impedir que los católicos celebren la misa del domingo de Ramos en el Santo Sepulcro de Jerusalén.
«Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos», se quejó Sánchez.
Esta mañana, el primer ministro israelí ha rectificado y afirma haber dado «instrucciones a las autoridades competentes para que se le conceda al cardenal Pierbattista Pizzaballa acceso pleno e inmediato» al templo, después de haber justificado la actuación policial por motivos de «seguridad».
Además de Sánchez, numerosos líderes europeos condenaron el suceso inmediatamente, como los mandatarios de Italia, Francia, Hungría, España, Portugal e incluso el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, que señaló la disparidad de criterios con el rezo judío. «Las iglesias, sinagogas y mezquitas de Jerusalén cumplen con la restricción de 50 personas o menos. Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada», expuso en X, después de mencionar que «los cuatro representantes de la Iglesia Católica estaban muy por debajo» del límite de 50 personas.