Uno de los mapas que ha circulado estos días poniendo solo el acento en el precio mayorista
Por qué no pagas la luz más barata de Europa aunque te hayan mandado un mapa que dice lo contrario
La luz en España es más cara que en la ‘nuclear’ Francia: ajustes como los del apagón elevan hasta un 700 % el precio final
«Nos hacemos un flaco favor al decir que tenemos los precios más bajos de Europa, porque no es verdad». La frase la pronunció, en el reciente encuentro energético foro energético del IESE, un directivo con gran experiencia en el sector. Y añadió: «En Francia cuesta la mitad descarbonizar que en España».
La afirmación es anterior a la crisis energética desatada por el ataque de Estados Unidos a Irán, pero recupera relevancia en un contexto en que se han popularizado los mapas que comparan el coste mayorista de la electricidad en España con el de otros países europeos. En ellos, en estos días de elevada generación fotovoltaica y eólica –con diferencia, la más asequible– y baja demanda por la Semana Santa, nuestro país ofrece precios muy inferiores a los del entorno. Pero, ¿tiene la luz más barata de Europa?
Uno de los mapas que ha circulado estos días poniendo solo el acento en el precio mayorista
La respuesta es que no: en 2025, el precio por MWh en España se situó en 65,28 euros, frente a los 61,07 de Francia. Fue eso sí inferior a los 89,32 de Alemania o los 116,32 de Italia, países ambos que optaron por abandonar la energía nuclear en los últimos años y décadas, en favor del gas natural. En Finlandia, donde la nuclear supone el 36 % del mix (es el 20 % en España y el 70 % en Francia), el precio también fue inferior al español: 40,48 euros / MWh.
Suecia, donde la hidroeléctrica alcanza el 43 % de la generación, la nuclear otro 28 % y la eólica un 24 %, tuvo el segundo precio más bajo entre los grandes países europeos: apenas 16,53 euros / MWh. Y su vecina Noruega, con un 90 % de hidráulica, el más bajo: 8,71, según los datos del informe anual del Operador del Mercado Ibérico, OMIE.
Precio medio de la electricidad en Europa en 2025, en euros / MWh
En cualquier caso, ¿por qué estos precios no llegan al consumidor? La respuesta sencilla es porque a esos precios mayoristas, obtenidos mediante una subasta diaria donde se cruzan las ofertas de generadores y comercializadoras, hay que sumar una verdadera catarata de servicios de ajuste y costes regulados. Buena parte de ellos se han incrementado además desde el apagón del pasado 28 de abril, que ha engordado la factura final en al menos mil millones de euros.
El precio mayorista no es el precio final
«El precio mayorista no es lo que realmente pagamos en nuestros hogares. La factura eléctrica incorpora impuestos, cargos regulatorios, costes históricos del sistema y las primas a las renovables, además de un mayor uso de restricciones técnicas desde el apagón para garantizar la seguridad del suministro, muchas veces con tecnologías marginales como el gas, lo que eleva el coste final», afirma el ingeniero Alfredo García (@OperadorNuclear).
El sector los denomina «cargos políticos» y suponen de media el 35 % de la factura final. Todo esto hace que, aunque la factura se haya rebajado en los últimos años gracias a la implantación masiva de renovables (20 GW solo desde 2022, el equivalente a 20 reactores nucleares), siga siendo más cara que, por ejemplo, la de la vecina Francia, que tiene unos precios muy atractivos gracias a su veterano plantel de plantas atómicas.
Impacto para industrias y hogares
Como denuncian periódicamente desde AEGE, la asociación de industrias de gran consumo de energía, «la factura por el consumo de energía eléctrica para un electrointensivo en España es 2,1 veces el coste de la energía en Francia y 1,2 veces el coste en Alemania, o lo que es lo mismo, un 113 % más caro que en Francia y un 17 % más caro que en Alemania». Y esto no se debe solo a los peajes, sino también a que las compensaciones por CO₂ indirecto que obtienen las industrias electrointensivas en Alemania «son sustancialmente superiores a las que recibe la industria nacional, que están limitadas por la indisponibilidad presupuestaria», lamenta la asociación.
En el caso de los hogares, según Eurostat, cuando se añaden todos los cargos y los impuestos a la factura, aunque en España se paga la luz por debajo de la media europea, hay hasta 26 países del entorno europeo que tienen la electricidad más barata.
Hay, además, ejemplos llamativos. El pasado domingo, sin ir más lejos, el precio medio de la luz en el mercado mayorista fue uno de los más bajos de los últimos meses: solo 0,18 euros / MWh, con hasta diez horas en precio negativo. Ningún consumidor, sin embargo, recibió –ni recibirá– dinero por encender la luz.
Y eso es porque el precio real que tuvo que pagar un usuario de la tarifa PVPC (la tarifa regulada que mantienen más de ocho millones de consumidores) pagó en realidad no los -14,4 euros que costaba la luz a las 16 horas en el mercado mayorista, sino 92,59 euros, es decir, un 700 % más.
Y es que a esa baja tarifa hay que sumar 60,1 euros / MWh en concepto de servicios de ajuste; 38,4 por término de ajuste de mercado a plazo; 3,3 por peajes y cargos y 5,1 en concepto de «otros», según cálculos de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, otro de los analistas energéticos que se afanan estos días en defender que hay que mirar más allá del precio mayorista para ver la realidad del mercado eléctrico.