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Imagen de archivo del funeral tras la muerte de dos guardias civiles en Barbate en 2024

Germán y Jerónimo, los agentes con décadas de servicio convertidos en las últimas víctimas del narcotráfico

El propio Jerónimo ya resultó herido en una persecución contra el narcotráfico el año pasado, cuando la embarcación en la que iba encalló y salió despedido

Germán P.G. era un veterano agente de la Guardia Civil, de 55 años, natural de Teruel, que llevaba 34 años en el Servicio Marítimo combatiendo al narcotráfico. Vivía en la localidad de El Rompido y dedicaba toda su vida al cuerpo policial, al que ingresó en 1989 con apenas 18 años. Cinco años después, entró en la Comandancia de Huelva, donde se labró un nombre y el respeto de sus compañeros. Este viernes falleció cuando dos patrulleras de la Guardia Civil chocaron entre sí en plena persecución a una narcolancha. Estaba al borde de la retirada.

Germán murió en el acto, pero otros dos compañeros sufrieron heridas graves y se preparó un helicóptero para trasladarlos al hospital de Jerez de la Frontera. Jerónimo J.M., de 56 años, no logró llegar con vida. Nacido en la localidad malagueña de Villanueva del Rocío, ingresó al instituto armado en 1994. Estuvo destinado en Guipúzcoa entre 1999 y 2005, en plenos años de terror de ETA, y posteriormente fue destinado como alférez en la Comandancia de Málaga. Fue comandante en esa misma ciudad y en Córdoba, antes de ser designado como capitán del Servicio Marítimo de Huelva en 2020. Concretamente, era el capitán de una de las patrulleras implicadas en el accidente.

Ambos, Germán y Jerónimo, conocían los riesgos de su profesión. Hace apenas dos años, en Barbate, otros dos agentes, Miguel Ángel González y David Pérez, ya murieron arrollados por una narcolancha. Tras eso, la Guardia Civil no ha parado de pedir mejores medios para combatir un narcotráfico cada día más profesionalizado, pero, dos años después, las condiciones siguen siendo las mismas y el resultado, trágicamente, también.

Por si fuera poco, el propio Jerónimo ya resultó herido en una persecución contra el narcotráfico el año pasado, cuando la embarcación en la que iba encalló y salió despedido. Sufrió un traumatismo en la zona del pecho y varias costillas rotas, según relata ABC.

«Lo advertimos tras el asesinato de nuestros compañeros en Barbate y volvimos a insistir en que aquello podía repetirse. Desgraciadamente, el tiempo nos ha dado la razón. Resulta inadmisible que quienes combaten el narcotráfico sobre el terreno sigan trabajando en condiciones de inferioridad, con falta de medios materiales, humanos y jurídicos suficientes para hacer frente a una amenaza que no deja de aumentar», denunciaron este viernes desde la asociación profesional Jucil. «Tampoco olvidamos a los otros guardias heridos, que esperamos que tengan una evolución positiva. Hoy es día de duelo para toda la Guardia Civil. Pero también es un día para recordar, una vez más, que esta tragedia no es un hecho aislado ni imprevisible», concluyen.