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La portavoz del Gobierno, junto a los ministros Planas, Tolón y GarcíaEFE

La campaña del PSOE, de mal en peor

El Gobierno reconoce que no midió las consecuencias de la ausencia de Marlaska en el funeral de los guardias civiles

El Ejecutivo asume fuera de micrófono que tal vez fue una equivocación, pero en todo caso involuntaria. La portavoz, por el contrario, evita mantener esa autocrítica delante de las cámaras

El Gobierno ha reconocido este martes, aunque fuera de micrófono, que pudo ser una equivocación que el ministro del Interior no estuviera en el funeral por los dos guardias civiles que murieron en acto de servicio mientras luchaban contra el narcotráfico en las costas de Huelva. «Nunca pensamos que sería noticia que no estuviera el ministro. Igual ahí sí nos equivocamos», señalaron fuentes gubernamentales minutos después de que, en rueda de prensa desde la Moncloa, la portavoz del Ejecutivo evitara reconocerlo abiertamente, delante de las cámaras. Elma Saiz se limitó a señalar que Fernando Grande-Marlaska no se desplazó a Huelva porque «se encontraba al frente de la emergencia» del hantavirus.

Grande-Marlaska viajó el sábado a Tenerife junto a los ministros de Sanidad y de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y delegó su presencia en la capital onubense en la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y en la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Así evitó unos abucheos que habrían sido seguros, aunque desde la Moncloa aseguran que ese hecho no tuvo nada que ver en su decisión de no viajar.

El malestar en la Benemérita ya era mayúsculo tras el accidente, porque ha reabierto el debate sobre los medios con los que se enfrentan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a los narcotraficantes, y ha ido a más después de la intervención de María Jesús Montero en el debate de Canal Sur del lunes por la noche. Allí, la candidata del PSOE calificó de «accidente laboral» lo sucedido, para indignación de la Guardia Civil.

Preguntada al respecto, la portavoz del Ejecutivo no quiso responder si también el Gobierno lo considera un accidente laboral. Pero fue muy evidente que desde Madrid el Gobierno trató de enmendar el error de Montero. De hecho, tanto Elma Saiz como Mónica García, que compareció a su lado, empezaron sus intervenciones dando su «pésame a los familiares y amigos» de los dos agentes muertos, cuatro días después.

La portavoz añadió: «Me gustaría ratificar de manera contundente el compromiso del Gobierno en la lucha contra el tráfico de drogas en nuestro país. Una lucha que tiene su reflejo en el refuerzo desde el año 2018 de los medios personales, materiales y tecnológicos para nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». Y continuó: «En estos años se han incrementado los efectivos destinados a combatir las redes criminales, se han intensificado las operaciones contra el narcotráfico y se han mejorado los recursos de vigilancia marítima y de coordinación policial. No vamos a dar ni un paso atrás en la defensa de la seguridad, de la legalidad y de la protección de quienes cada día arriesgan su vida para garantizarla».

De ahí ya no se movió Saiz, que se ciñó a repetir ese mismo mensaje tras cada pregunta. A eso y a decir: «Lo que no va a hacer el Gobierno es instrumentalizarlo», en clara alusión al PP y a Vox.

Que a los socialistas les preocupa cómo pueden afectar las palabras de Montero en la recta final de la campaña lo demuestra el hecho de que, terminada la rueda de prensa en la Moncloa, la candidata del PSOE escribió un mensaje en X retractándose; a su manera: «Todo mi respeto y cariño a las familias y compañeros de los dos agentes de la Guardia Civil fallecidos en Huelva. Por supuesto, estamos hablando de muertes en acto de servicio. Así lo sentimos y así debe reconocerse siempre a quienes arriesgan su vida por la seguridad de todos y todas».