Rosalía Cáceres sigue desaparecida
Qué pasó con Rosalía Cáceres, la mujer desaparecida hace seis años y a quien la Guardia Civil vuelve a buscar
Durante estos años, la principal hipótesis de la investigación ha sido la de un accidente en una zona escarpada cercana al paraje de El Pibor
El 25 de mayo de 2020, cuando los españoles, tras el largo confinamiento, volvían a salir poco a poco de sus casas, la alicantina Rosalía Cáceres, de 74 años, salió por la mañana de su casa en la localidad extremeña de Bohonal de Ibor para comprar el pan y darse un paseo. Nunca regresó. En los seis años que han transcurrido desde entonces, nadie ha logrado explicar qué pasó ni dónde está ahora.
Ahora, la Guardia Civil ha vuelto a desplegar un amplio operativo de búsqueda en la zona, con drones, perros especializados, agentes del Greim, unidades de Seguridad Ciudadana y decenas de voluntarios, en un intento más de localizar algún rastro de la mujer. La nueva batida llega además después de la resolución del caso de Francisca Cadenas, cuyo cuerpo fue hallado recientemente tras nueve años desaparecida, un precedente que ha reactivado la esperanza de la familia de Rosalía y la presión para que la Unidad Central Operativa (UCO) asuma la investigación.
En este caso, la desaparición de Rosalía siempre estuvo rodeada de incógnitas. Se sabe que aquella mañana salió de casa sobre las ocho y mantuvo varias conversaciones telefónicas con familiares mientras caminaba hacia el embalse de Valdecañas, donde le gustaba ir. Según el relato de su entorno, habló con una prima y también con uno de sus hijos, al que llegó a decirle a las 13.30 horas que estaba «con los pies en el agua». La última llamada se produjo apenas 25 minutos después. «Estoy subiendo la cuesta», le comentó, dando a entender que ya regresaba hacia el pueblo. Nunca más se supo de ella.
La rapidez con la que comenzó la búsqueda es uno de los elementos que más llama la atención en este caso, ya que a las dos de la tarde ya había vecinos recorriendo caminos con motos y quads porque Rosalía no respondía al teléfono. Sin embargo, pese a que su desaparición quedó acotada a un margen de poco más de una hora, nunca apareció ni una sola pertenencia personal, ni las gafas, ni el gorro de paja que llevaba, ni la bolsa de tela con agua que utilizaba durante sus paseos.
La Guardia Civil, en el operativo buscando a Rosalía
Durante estos años, la principal hipótesis de la investigación ha sido la de un accidente en una zona escarpada cercana al paraje de El Pibor, pero la familia nunca ha compartido esa teoría y consideran que Rosalía no se desorientó ni sufrió una caída fortuita y sostienen que pudo intervenir una tercera persona.
El caso ha sido comparado repetidamente con las desapariciones de Francisca Cadenas y Manuela Chavero, ambas resueltas años después con la aparición de los cuerpos y la detención de sospechosos. Precisamente ese paralelismo ha llevado a la familia de Rosalía a reclamar desde hace tiempo que la UCO entre de lleno en las pesquisas para revisar declaraciones y reorientar la investigación. Pero, por ahora, Rosalía Cáceres sigue sin aparecer.