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La madre del joven Lukas Agirre, de 24 años, asesinado por dos puñaladas, en un homenaje a su hijo en una foto de archivo.Europa Press

En Navidad y con una navaja de tipo «abanico»: así fue el asesinato del joven Lukas Agirre en San Sebastián

La navaja del crimen de Lukas Agirre estaba «impregnada» de sangre, «perfectamente afilada» y no presentaba huellas y las prendas de los sospechosos presentaron restos de sangre humana y tejidos

La navaja que presuntamente utilizó el acusado principal para matar a Lukas Agirre, el joven hernaniarra de 24 años, la mañana de Navidad de 2022 en los aledaños de una discoteca en San Sebastián, estaba «impregnada» de sangre, presentaba restos de tejidos, se encontraba «perfectamente afilada» y no se revelaron huellas en la misma. Así lo han descrito dos de los seis agentes de la Ertzaintza que han declarado en las periciales en la séptima jornada del juicio que por estos hechos se desarrolla en la Audiencia de Guipúzcoa contra tres personas, dos varones, uno acusado de asestar dos navajazos mortales a la víctima, otro presunto propietario de la navaja de ser colaborador «esencial», y una mujer por presuntamente encubrirlos.

En primer lugar tres agentes han dado cuenta del acta de inspección ocular del lugar de los hechos, la plaza Oquendo de la capital guipuzcoana, que aquel 25 de diciembre a las nueve y media de la mañana personados en este punto tuvieron conocimiento de que el primer contacto entre los acusados y la víctima y sus amigos tuvo lugar «dentro» de la discoteca. En el exterior encontraron varias manchas de sangre, en el lateral del hotel María Cristina, varias huellas de calzado estampadas en sangre, gotas junto a un banco y otras dos manchas de sangre por contacto en la peana del monumento del almirante Antonio de Oquendo, en la plaza. Cerca del cadáver se halló una huella de calzado, unas tijeras de electricista con mango verde próximas a ésta y en la zona ajardinada una zapatilla, presuntamente del acusado, con «varias manchas de sangre en todo su entorno» de «morfología dispar».

También localizaron una chaqueta roja impregnada de sangre y una camiseta blanca, de los amigos de la víctima que intentaron socorrerle, y unas llaves, un móvil y una cartera del segundo acusado. En cuanto al cuerpo de Lukas Agirre, presentaba «un corte de unos 12 centímetros» a la altura de la mandíbula «en dirección hacia la oreja izquierda» y otra herida «en el costado izquierdo por debajo de la axila». Según han explicado también tenía la ropa cortada «de manera longitudinal» por las atenciones recibidas por los servicios de emergencia.

En cuanto a las manchas de sangre los agentes han señalado que «la única cronología» que marcan es que «la pelea comenzó cerca de la escalera» del lateral del hotel, donde hay una verja negra. Después este rastro va hacia un banco, a la zapatilla del acusado principal y al lugar donde yacía la víctima en el suelo. Además, estos ertzainas han señalado que según su hipótesis la «ingente» sangre «en el banco y alrededores» no pudo gotear del personal sanitario o de la amiga que intentó comprimir la herida de Lukas Agirre, sino que «sólo podían ser de las heridas» de la víctima, que tenía la mano derecha «muy impregnada de sangre».

Juicio por la muerte de Lukas AgirreEuropa Press

También han señalado que hay unos cinco metros sin goteo de sangre entre el banco y el cadáver, lo que, según ellos, podría deberse a que la víctima «se tapara la herida». En todo caso han incidido en que «el patrón de reguero» de esta mancha no puede deberse a las labores de los servicios de emergencia. También han indicado que la distancia entre el punto donde creen que comenzó la pelea y donde se encontró el cuerpo de Agirre era de unos «ocho metros», lo mismo que la distancia entre éste y las pertenencias del segundo acusado encontradas; mientras que entre la zapatilla del principal acusado, «paralela» al cuerpo de Lukas en la zona ajardinada, y las cosas del presunto colaborador del crimen habría «unos 12 metros» en diagonal.

Los dos agentes que realizaron el atestado policial de la ropa de los acusados y el arma blanca han señalado, por su parte, que ésta era «una navaja verde K 25 de tipo abanico» que abierta mide «230 milímetros», siendo «100 milímetros la hoja» que en su parte más ancha mide «tres milímetros». Según han relatado, la hoja «estaba totalmente impregnada de sangre» humana y «una sustancia grasienta» y el filo presentaba «restos de tejido compatibles con la ropa de la víctima». Además, han señalado que es un arma «considerable» y que estaba «perfectamente afilada». En la misma no se encontraron huellas. En cuanto al mechero que se encontró tenía una huella del acusado principal.

Respecto a la ropa de los acusados, los agentes han señalado que en la del acusado principal no había restos de sangre, por lo que la hipótesis es que se la cambió; mientras que en la cazadora y extremo del cinturón del segundo acusado sí, lo mismo que en el borde del bolsillo derecho y en la pernera derecha inferior delantera« de su pantalón, que podía ser por »proyección, goteo o haber estado en contacto con un elemento ensangrentado«. El vestido y las botas de la acusada también presentaban restos de sangre. Los agentes también han indicado que la camiseta y la cazadora de la víctima presentaba dos cortes, uno en el hombro derecho y otro en el lado izquierdo, bajo la axila, que »coincide« con una de las dos lesiones que presentaba. Además, estaba »empapada de sangre".

«De frente»

A preguntas de uno de los miembros del jurado, uno de los agentes ha explicado que la «sensación» es que el ataque a Lukas Agirre «fue de frente», pero «no podría asegurarlo al cien por cien». También ha declarado el agente que se encargó de restaurar las imágenes de las cámaras de seguridad del teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina y el edificio de Hacienda de la calle Oquendo, aunque estos últimos archivos «no tenían capacidad para ser restaurados».

Según ha apuntado, en la secuencia de la cámara del Victoria Eugenia ser ve a un grupo de jóvenes en la plaza Oquendo y dos varones y una mujer que «se separan del grupo». En las imágenes de la cámara del hotel ha señalado que se ve a «un grupo de gente que luego sale corriendo» y en las de Hacienda, «sobre las 06.18 horas de la mañana, dos varones que atraviesan corriendo y justo después una mujer». También ha indicado que en uno de los clips de vídeo que amplió «al 200 %» se puede observar a dos varones y cómo «uno de ellos se mete la mano en el bolsillo interior de su cazadora» y luego como el otro «se la mete en el bolsillo derecho de su pantalón». En todo caso ha reconocido que la calidad de estas imágenes «era bastante baja» y «se hizo lo que se pudo».

Finalmente, otro agente de la policía científica ha dado cuenta del informe pericial que realizó del teléfono del segundo acusado, en concreto de la franja horaria entre las dos de la madrugada y las siete de la mañana de aquel 25 de diciembre, así como de los 12 contactos que aparecían guardados en el terminal y también en los perfiles de redes sociales asociados al mismo, con el apellido del acusado principal. La vista continuará este martes con más periciales.