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Senado, sesión 3 de noviembre de 2021

Salón de plenos del Senado

Disolución o reconfiguración: los dos modelos que ofrece Europa para el futuro del Senado

Bélgica ha iniciado esta semana la disolución de la cámara territorial

La semana pasada, la Cámara de Representantes de Bélgica, lo que vendría a ser el Congreso español, iniciaba el debate de la proposición de Ley que acabará con el Senado belga después de más de un siglo de existencia, una cámara con una función teórica muy similar al español, servir como órgano territorial.

De hecho, el Senado belga cuenta con 60 escaños elegidos por los parlamentos regionales, región de Bruselas, Valonia y Flandes, y se encarga de examinar y controlar las leyes adoptadas en la Cámara de Representantes de forma que puede proponer enmiendas o incluso rechazar una nueva ley, pese a que la cámara baja siempre tiene la última palabra.

Sin embargo, empezando por el primer ministro belga, el nacionalista flamenco Bart de Wever, una mayoría de esa Cámara de Representantes considera que el Senado belga «retrasa las decisiones legislativas y añade costes de gestión».

Si tiramos de hemeroteca, se puede observar que lo que ha iniciado esta semana la Cámara de Representantes belga es el sueño que ha tenido la Democracia española prácticamente desde que se reinstauró en los años 70. A lo largo de las legislaturas se ha observado que lo que pretendía ser una cámara de representación territorial, no se ha cumplido, por lo que han sido numerosos los intentos de, o bien cambiar las funciones del Senado o, directamente, disolverlo.

Este debate se ha producido legislatura tras legislatura hasta esta que se inició en el año 2023, que se ha comprobado, aunque sea a fuerza de los resultados electorales, que el Senado español puede tener otras funciones y las puede ejercer con eficacia.

Porque las elecciones de julio del 23 dictaminaron que el Partido Popular tuviera mayoría absoluta en el Senado mientras que en el Congreso la mayoría se conformó con todos los partidos que sustentan el PSOE de Pedro Sánchez. «Esta vez hemos ejercido un poco de contrapoder», considera la senadora de Unión del Pueblo Navarro (UPN), María Caballero, «ha sido una legislatura de querer hacer control, de querer legislar, de llevar iniciativas que en otros sitios se meten debajo de la mesa».

Y fruto de ese contrapoder, no han sido pocas las comisiones de investigación que se han constituido y que se han trabajado y por las que han pasado la mayor parte de los que ahora se encuentran encausados bajo la sospecha de presunta corrupción, desde Santos Cerdán o Koldo García hasta el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o su amigo y presunto testaferro Julio Martínez.

«Ha sido darle voz a un murmullo y a un ruido que existía primero por lo que los medios de comunicación investigaban, que íbamos conociendo y, si el Senado no se hubiera conformado como se conformó, hubiera sido esperar a que avanzaran las investigaciones. Esta vez por lo menos, hemos ido acompasando las comisiones en el Senado a la acción judicial y de esta manera hemos conseguido poner el acento en lo que sucedía y darle visibilidad, que también se trata de eso», explica María Caballero que, por cierto, fruto de esas comisiones de investigación y de la conformación del Senado, se hizo con el premio Senadora Revelación otorgado por la Asociación de Periodistas Parlamentarios, a pesar de que la senadora Caballero ya formó parte de la cámara alta entre 2008 y 2011.

Por eso mismo, porque conoce el Senado no solo durante esta legislatura sino también cuando la situación era completamente diferentes, María Caballero piensa que no es necesario acabar con el Senado como se pretende hacer el Bélgica.

«Otra cosa es que se puedan introducir pequeñas modificaciones en el Senado, como puedo creer que hay que introducir pequeñas modificaciones en la Constitución en según a qué nivel porque los tiempos avanzan, ahora somos más población y estamos de otra manera constituidos», considera, pero no es partidaria de eliminarlo. «Estoy de acuerdo con el sistema bicameral que nos hemos dado porque cuatro ojos ven más que dos y una segunda lectura es una oportunidad para legislar mejor».

Eso sí, tan solo haría algunos cambios para «automatizar algunas cosas» de manera que lo que legisla el Senado «no se quede en un cajón al llegar al Congreso que nos obligue, como nos obliga, a ir al Constitucional».

Aunque la eliminación del Senado de Bélgica todavía tardará en hacerse efectivo, dada la importancia de la decisión y de todo lo que hay que cambiar desde la Constitución belga hasta la disolución de las cámaras, todo apunta a que Europa tendrá sobre la mesa dos formas de abordar el sistema bicameral que todavía predomina en los principales países europeos como Alemania con el Bundestag y el Bundesrat, Italia con la Cámara de los Diputados y el Senado de la República o Francia con la Asamblea Nacional y el Senado. E incluso en la propia Unión Europea, donde conviven el Parlamento Europeo con el Consejo de la Unión Europea, que está conformado por los ministros de los Veintisiete estados miembros.

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