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David Sánchez, hermano del presidente del GobiernoEFE

Investigación

Las defensas del hermano de Sánchez venden una remontada pero los testigos mantienen que la plaza estaba teledirigida

La defensa de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han intentado trasladar durante los primeros días del juicio la sensación de que la causa por la que se enfrenta a una petición de tres años de prisión comienza a desinflarse. La retirada por prescripción del delito de aceptación de nombramiento ilegal y algunas declaraciones favorables de trabajadores vinculados a los conservatorios de música de Badajoz han alimentado ese relato. Sin embargo, una escucha detallada de las testificales practicadas hasta el momento ofrece una conclusión muy distinta. Lejos de desmontar la tesis de la juez Beatriz Biedma, varios de los testigos han mantenido intacta la idea de que la plaza acabó diseñada para David Sánchez y que dentro de la propia Diputación ya se daba por hecho quién iba a resultar adjudicatario.

Uno de los testimonios más comprometidos para el hermano del jefe del Ejecutivo ha sido el de Cristina de Frutos, una de las aspirantes que concurrió al puesto de coordinador de actividades de los conservatorios y que terminó quedándose a las puertas de conseguirlo. Durante su declaración explicó que días antes de la entrevista una persona vinculada al ámbito de los conservatorios le transmitió que «ya sabían para quién era el puesto» y que ese candidato era «el hermano de Pedro Sánchez».

La testigo relató además que aquella conversación le produjo tal impresión que incluso llegó a plantearse no acudir al proceso selectivo. Finalmente decidió presentarse después de recibir una llamada desde la Diputación interesándose por su candidatura y por el proyecto que pretendía exponer. Sin embargo, cuando acudió a la entrevista se encontró con una situación que, según explicó ante el tribunal, reforzó todavía más sus sospechas.

«Mi entrevista duró un cuarto de hora. No me hicieron preguntas», aseguró durante la vista oral. De Frutos declaró además que posteriormente le llamó la atención que la elección de David Sánchez se justificara argumentando que había respondido mejor que el resto de aspirantes a las cuestiones planteadas por el tribunal de selección. Según sostuvo, a ella ni siquiera llegaron a formularle preguntas sobre el proyecto que había preparado. Sus palabras coinciden con una de las principales conclusiones alcanzadas por la magistrada Beatriz Biedma durante la fase de instrucción. La juez sostuvo en su auto de procesamiento que la plaza se creó específicamente para David Sánchez y que el procedimiento se utilizó para «simular la legalidad formal» de una contratación previamente decidida.

Tampoco ayudaron especialmente a la estrategia de las defensas algunas de las declaraciones realizadas por responsables históricos de los conservatorios pacenses. Aunque varios de ellos defendieron la valía profesional del músico y destacaron el trabajo desarrollado posteriormente en el programa Ópera Joven, también reconocieron que antes incluso de que concluyera el proceso ya circulaban rumores sobre la identidad del futuro adjudicatario.

Evaristo Valentí, uno de los comparecientes, admitió haber escuchado que David Sánchez iba a presentarse a la plaza. Yolanda Sánchez, directora del Conservatorio Juan Vázquez, declaró igualmente que en mayo de 2017 ya se hablaba del hermano del presidente en relación con el puesto. Ninguno de ellos afirmó que la adjudicación estuviera decidida de manera formal, pero sus testimonios sí confirmaron que el nombre de David Sánchez circulaba con insistencia en el entorno profesional antes de que terminara el proceso selectivo.

La propia investigación judicial ha incorporado además otros elementos que refuerzan esa tesis. Entre ellos figura el conocido correo electrónico en el que aparece la expresión «el hermanísimo», enviada precisamente el mismo día en que se publicaron las bases de la convocatoria. Para la instructora, aquel mensaje constituyó uno de los indicios de que determinados responsables conocían con antelación quién sería el beneficiario final de la plaza.

Otro de los asuntos que continúa proyectando sombras sobre el procedimiento es el denominado apartado «2.10», un documento cuya aparición durante el juicio ha provocado numerosos enfrentamientos entre acusaciones y defensas. Según sostienen las acusaciones populares, dicho informe reflejaba una valoración individualizada de la entrevista realizada a David Sánchez y recogía una serie de habilidades y aptitudes que únicamente él superaba entre todos los candidatos. La existencia de ese documento fuera del expediente administrativo constituye, a juicio de las acusaciones, una anomalía difícil de explicar.

Mientras tanto, las defensas han intentado centrar el debate en la ausencia de pruebas directas que acrediten una orden expresa para favorecer al hermano del presidente. También han insistido en que varios testigos han avalado su preparación musical y el trabajo desempeñado posteriormente en la Diputación. Sin embargo, el problema para David Sánchez sigue siendo el mismo que tenía al inicio del juicio, que es la acumulación de indicios.

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