Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, durante la sesión de control de la semana pasada en el Congreso
En punto muerto
El Pleno sobre la corrupción mostrará a un presidente atrincherado con la legislatura como rehén
El guion parece escrito de antemano: Sánchez eludirá cualquier responsabilidad política tras la sentencia de Ábalos; Feijóo lo situará en el vértice de todas las tramas y los socios no pasarán de los aspavientos
Como las uvas en Nochevieja y las hogueras en San Juan, empieza a ser tradición que Pedro Sánchez tenga que comparecer en el Congreso al final de cada curso para hablar de los casos de corrupción que afectan a su familia, a su Gobierno y a su partido. Esta vez lo hace dos días después de que siete magistrados del Tribunal Supremo condenaran por unanimidad a su exministro de Transportes y exsecretario de Organización a 24 años y tres meses de cárcel, en la segunda sentencia contra la corrupción del sanchismo en poco más de seis meses. La primera fue la del ex fiscal general del Estado, en diciembre.
Cambia el contexto, pero el resto apunta a déjà vu. Un presidente del Gobierno que eludirá cualquier responsabilidad política. Un líder de la oposición que le situará en el vértice de todas las tramas y que apelará sin ninguna esperanza a los socios. Unos socios que se mostrarán muy indignados e incluso pedirán a Sánchez elecciones, pero que no darán un paso más allá. El guion parece escrito de antemano.
Más allá del hemiciclo, Sánchez se enfrenta al enfado de la izquierda por lo hecho y Feijóo se enfrenta a la frustración de la derecha por lo que no puede hacer: ganar una moción de censura que ha decidido no presentar si no tiene los votos. Con esa baza juega el presidente. En paralelo al Pleno del Congreso, en el del Senado se votará y se aprobará una moción del PP en la que los populares instan a Sánchez a disolver las Cortes y convocar elecciones generales. Pero no pasará de ser un brindis al sol porque no es vinculante.
Pedro Sánchez dirigiéndose a Alberto Núñez Feijóo
El ataque como mejor defensa
El equipo del presidente avisa de que no va a arredrarse, sino que saldrá a la ofensiva a pesar de la sentencia del alto tribunal. Cuyo ponente, Andrés Martínez Arrieta, puso por escrito: «No son solo delitos de contenido patrimonial o delitos cometidos por ‘malos servidores públicos’ (…). Se trata de conductas que guardan una conexión directa con el ejercicio de la autoridad política y, por ello, poseen un potencial desestabilizador mucho mayor». El ataque como mejor defensa.
«Vamos a establecer los hechos frente a las mentiras y los bulos», adelantan en la Moncloa, donde este martes se produjo una estampa insólita: la portavoz del Ejecutivo y el ministro Óscar López dedicaron la primera rueda de prensa tras la sentencia a juzgar y condenar a Isabel Díaz Ayuso, que no está imputada en ninguna causa judicial. «Que haya personas que fallen no puede significar que se le pida al presidente la dimisión», añaden las mismas fuentes.
El equipo del presidente no quiso desvelar ayer si Sánchez presentará el que sería su tercer plan de lucha contra la corrupción y por la limpieza y la regeneración en poco más de dos años. Hubo uno primero que bautizó como Plan de Acción por la Democracia, aprobado en septiembre de 2024, y otro que llamó Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción y que presentó en el Pleno del 9 de julio de 2025, después de que Santos Cerdán —entonces secretario de Organización del PSOE— ingresara en prisión provisional.
El primero contenía 31 medidas y el segundo, 15. La inmensa mayoría no ha pasado del eslogan, en unos casos por falta de voluntad política y en otros por falta de votos en el Congreso. La comisión interministerial que el Ejecutivo creó para impulsar el Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción se constituyó el pasado 24 de febrero y solo se reunió aquella vez. Además, bajo la presidencia de la hoy exvicepresidenta María Jesús Montero.
«Es capaz de traer una ley Teruel para prohibir las fiestas con prostitutas en los paradores», ironizan en el equipo de Alberto Núñez Feijóo, donde anticipan que el líder de la oposición identificará a Sánchez como «el vértice» de todas las tramas. Y recuerdan que van dos sentencias, pero quedan otras 13. El presidente de los populares también tendrá para los socios, «que empezaron como socios y ahora son cómplices», añaden las mismas fuentes. No obstante, «el one» será el objetivo primordial.
A diferencia de Sánchez, que no tiene límite de tiempo ni en este Pleno ni en ningún otro (salvo en las sesiones de control), Feijóo sí. Él y el resto de los portavoces, siguiendo por Santiago Abascal: una primera intervención de 15 minutos y otra de cinco. El presidente tendrá la primera palabra y la última, como siempre.
En el Pleno de julio de 2025, Sánchez afirmó: «Asumir la responsabilidad, señorías, es pedir perdón, es tomar medidas y, a mi juicio, es seguir haciendo avanzar a España. Y por eso subo a esta tribuna con una honda sensación de decepción, en primer lugar, conmigo mismo y, sobre todo, con aquellos en quienes nunca debí confiar. Pero también subo con la seguridad, señorías, de ser un político limpio y con el orgullo de quien lidera un partido ejemplar». Y Gabriel Rufián le contestó con una frase que resumió la actitud indulgente de los socios: «Si esto se queda aquí, en tres listos que se repartieron cuatro mordidas, usted se tiene que quedar». Decíamos ayer.