El gran pucherazo de Pedro Sánchez
Sánchez y su gobierno han multiplicado el número de cónsules españoles en Cuba para agilizar las nacionalizaciones. Hasta 2022 sólo había un cónsul español en Cuba. Desde 2023 hay 5 cónsules españoles, miembros del cuerpo diplomático, y como mínimo otros 3 cónsules honorarios
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso de los Diputados
El diccionario de la Real Academia Española define el pucherazo como «fraude electoral que consiste en alterar el resultado del escrutinio de votos». También se refiere a él como «el acto de computar votos que no fueron emitidos realmente en una elección».
La ley de Memoria Democrática de octubre de 2022 permitió otorgar la nacionalidad española a los hijos y nietos de los emigrantes españoles que habían huido del franquismo tras la guerra civil y por extensión, a los de los que habían emigrado por razones personales o económicas mucho antes.
Los artículos de Isabel Durán en El Debate han denunciado que esa ley, denominada «de nietos» ha sido vulnerada siguiendo instrucciones ilegales del Ministerio de Justicia de Bolaños, ampliando el derecho a la nacionalidad también a los bisnietos y tataranietos de los emigrantes españoles.
Cuba es diferente
Amparados en esa ley, devenida ilegal, se está otorgando la nacionalidad española a personas que no tienen derecho a ello en países como Argentina y Cuba, dos de los grandes receptores de emigrantes españoles de finales del siglo XIX y del siglo XX.
Pero Cuba es diferente del resto de los países receptores de emigración española. La práctica totalidad de los países centro y sudamericanos se independizaron de España antes de 1825. Los habitantes de Cuba hasta 1898 eran españoles. De un total de 1,5 millones de habitantes de Cuba en ese año un millón eran de origen español y de ellos 400.000 habían nacido en España y emigrado a Cuba antes de ese año de 1898.
Entre 1898 y 1931 llegaron a Cuba, según los datos oficiales de la República de Cuba de antes del castrismo, animados por la política de brazos abiertos de los sucesivos gobiernos cubanos, que querían tener una población equilibrada entre blancos, negros y mulatos, 736.000 españoles. En 1931 Cuba prohíbe la llegada de nuevos inmigrantes, afectada por la crisis de la Gran Depresión de 1929. Sólo en 1940 se vuelve a permitir la llegada de inmigrantes, pero en casi 20 años hasta 1959 solo llegaron a Cuba 30.000 españoles.
La ley de Memoria Democrática
Una vez que la ley entró en vigor en octubre de 2022 el sanchismo y el castrismo se pusieron inmediatamente de acuerdo para ver cómo se iba a aplicar.
Para Sánchez era, y sigue siendo, absolutamente prioritario otorgar la nacionalidad española a todos los cubanos que lo hubieran solicitado y que hubieran pasado el filtro legal. Tengan auténtico derecho o no. Sánchez quiere que en las próximas elecciones generales puedan votar todos los que tengan reconocida la nacionalidad. Es incluso posible que una de las razones que Sánchez tiene para retrasar esas elecciones sea el de dar tiempo a que todos los cubanos que lo han solicitado en el tiempo previsto, que terminó en octubre de 2025, puedan votar.
Más cónsules españoles en la isla
Sánchez y su gobierno han multiplicado el número de cónsules españoles en Cuba para agilizar el proceso. Hasta 2022 sólo había un cónsul español en Cuba. Desde 2023 hay 5 cónsules españoles, miembros del cuerpo diplomático, y, como mínimo otros 3 cónsules honorarios, que son cubanos contratados por España pero que cuentan con el beneplácito del gobierno castrista. Los 5 cónsules españoles trabajan en La Habana. Los 3 honorarios lo hacen en el resto de Cuba, consiguiendo los documentos que garanticen los antecedentes familiares de los cubanos que lo hayan solicitado. Documentos que tienen que certificar como legítimos los cónsules españoles.
Sánchez ha dado un paso más. Ha extendido, con las instrucciones ilegales del Ministerio de Justicia de Bolaños, el derecho a la nacionalidad española a los bisnietos y tataranietos de los emigrantes españoles a Cuba antes y después de 1898. Estamos hablando de extender el derecho a la nacionalidad española de 1.700.000 a 3 o 4 millones de personas.
Lo siguiente es explicar el inusitado interés de Sánchez por incrementar el número de cubanos con derecho a la nacionalidad española. Máxime cuando, según encuestas informales -no hay otras en Cuba-sobre el posible voto de la población cubana, una inmensa mayoría se decantarían por el voto contra el socialismo y el comunismo. Algo que no ocurre en Argentina, donde los partidos de izquierda conseguirían una ligera mayoría sobre los de la derecha.
La segunda irregularidad de este proceso en el caso de Cuba es como ha transcurrido el proceso de selección de candidatos a la obtención de la nacionalidad. En Cuba lo único que funciona es la seguridad del Estado y el control de la población. El régimen castrista parece que ha premiado a sus seguidores en ese proceso. En este sentido la limitación del derecho a los hijos y nietos de los emigrantes deja fuera a los bisnietos y tataranietos de familias con raíces españolas más antiguas y probablemente más castristas pues los emigrantes españoles que llegaron a Cuba después de 1898 y que no tuvieron tiempo para politizarse. Solo tuvieron tiempo para trabajar.
La ley de Memoria Democrática permite adquirir la nacionalidad a los hijos y nietos de los emigrantes españoles a Cuba, tanto a los 400.000 que vivían en Cuba en 1898 como a los 736.000 que llegaron entre 1898 y 1931 y a los 30.000 que lo hicieron entre 1940 y 1959.
Reproducción natural
Ya en 2022 los 400.000 emigrantes españoles que vivían en Cuba en 1898 así como sus hijos y nietos, tras 124 años, deberían haber pasado en su inmensa mayoría a mejor vida, por lo que la ley no les puede afectar de ninguna manera. En una situación diferente se encuentran el resto de los emigrantes. Todos ellos han podido tener hijos y nietos y muchos de ellos viven en la actualidad en Cuba.
La reproducción natural de esa gran cohorte de emigrantes españoles ha estado condicionada por la edad a la que llegaron a Cuba, por la edad a partir de la cual tuvieron hijos y después nietos, por el número de hijos de cada familia pues si inicialmente eran normales las familias de 5 hijos ese número ha ido descendiendo hasta los 2 actuales, así como por el hecho de haberse casado con hombres o mujeres de la misma nacionalidad española.
De los actuales 9.000.000 de personas (9.800.000 según el gobierno cubano) que habitan Cuba en estos momentos, alrededor de 5.000.000 tienen orígenes españoles. La mayoría de ellos son hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de españoles. Los descendientes de los 766.000 suman, aparentemente, alrededor de 1.750.000 cubanos, un 35 % del total. Si descontamos a los bisnietos, que no tienen derecho a adquirir la nacionalidad española, los que si tienen derecho sumarían 1.700.000.
La cifra total podría haber sido mucho más elevada, pues sin la huida de alrededor de 2.500.000 cubanos entre 1959 y 2025 Cuba tendría, ahora, una población cercana a los 11.500.000 de habitantes.
Política de permisos
La cifra de 1.700.000, que sí tienen derecho, podría incluso ser menor, pues no esta claro cómo la política de los permisos para salir del país, tanto de Fidel como de Raúl Castro, han afectado a este colectivo, y me refiero a haber sido mas permisivos, sobre todo Fidel, con la salida de españoles que con la de negros y mulatos por su deseo de ver desaparecer de su dictadura a todos los que pudieran tener algún tipo de apoyo de familiares en el exterior, sobre todo en Estados Unidos.
La otra grandísima diferencia entre Argentina y Cuba es que, en Cuba, cuando se vote en unas elecciones generales en España, el voto tendrá que ser o por correo o en el Consulado en La Habana. El voto por correo lo recogerá el servicio postal castrista, para enviarlo vía aérea a España. Los empleados de correos podrían verse obligados a sustituir una parte o la totalidad de los votos por correo por otros votos de los mismos votantes, perfectamente identificados con su nombre y dirección. Seguro que esos nuevos votos de los votantes apoyaran masivamente al PSOE sanchista.
Por su parte, los votos depositados en el Consulado español en La Habana tendrán que dormir en algún local de la Embajada, con identificación del nombre y dirección de los votantes. Y allí podrán ser sustituidos, en parte o totalmente, por otros votos, con la inestimable colaboración de los servicios de seguridad del castrismo. O bien la sustitución se producirá camino del aeropuerto o en el momento de depositarlos en la aeronave que corresponda.
Es obvio que Sánchez, con sus antecedentes, sabe que ese pucherazo es posible. Y mas sencillo que en cualquier otro país porque el control castrista de la población asegura el éxito de la operación.
Vamos a suponer que, nuevamente, el Poder Judicial es capaz de impedir el pucherazo, prohibiendo el voto por correo o el depositado en La Habana. Sánchez no tendría esos votos. Su estrategia habría fracasado. Pues no.
La segunda fase de la estrategia de Sánchez es conseguir que España tenga que hacer frente a las necesidades sociales y económicas de los nuevos españoles, ya sean cubanos, argentinos o de cualquier otro país, aunque no hayan podido votar. Sera la venganza de Sánchez contra España. Será, o sería, el castigo contra un país que le ha humillado y que no ha sido capaz de reconocer su valía personal y que, incluso, no ha respetado a su familia.
Carga económica
Para España será una enorme carga económica. Estamos hablando quizá de entre 3 y 4 millones de nuevos españoles, con derecho a entrar libremente en España y muchos de ellos en situación de extrema necesidad, como los cubanos. A los que habría que sumar el otro millón procedente de la regularización de inmigrantes ilegales en este momento.
Hay otra venganza de Sánchez, haber conseguido aislar y desprestigiar a España tanto frente al resto de los miembros de la Unión Europea como frente a Estados Unidos. Es evidente que un país que tiene una Constitución que tolera esas tropelías y unos partidos políticos que no han sido capaces de poner límites al aventurismo de su presidente del gobierno no es un país fiable. Ni para invertir ni para desarrollar políticas comunes.
Por su parte, el régimen castrista está en absoluta descomposición, con déficits públicos y de balanza de pagos y con las correspondientes consecuencias de una inflación cada vez mayor y sin nadie que les financie sus déficits exteriores tras el secuestro de Maduro. El castrismo ha estado dispuesto, desde el primer momento, a hacer lo que les haya pedido el sanchismo, tanto en cuanto a la selección de cubanos que han pedido la nacionalidad española, como en hacer lo suficiente para garantizar que los votos emitidos serán los acordados.
Hace ya tiempo que Raúl Castro, un bolchevique perverso, pero más realista que su hermano Fidel, llego a la conclusión de que la economía cubana nunca podría volver a crecer, por lo que favorece, empuja incluso, a todos los que quieren irse de Cuba lo hagan. Para lo cual sólo necesitan el visado del país de destino. Serán menos a repartir entre los que se queden y si se trata de España seguro que habrá subvenciones y transferencias para las familias de los que se hayan ido y para financiar las políticas de una Revolución a punto de desaparecer.
- Alberto Recarte es economista y fue agregado comercial en La Habana