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La ley de nietos de Sánchez hace que los electores del voto exterior se concentren en Madrid, la provincia que decide más escaños
El Debate revela hoy que el aumento del voto CERA no sigue el mapa de la emigración
Ayuso tiene razón al denunciar que Sánchez está inflando el censo: casi uno de cada tres nuevos electores de cualquier país del planeta acaba adscrito a Madrid, que crece a casi el doble de la media
Desde octubre de 2022, el último mes antes de la aplicación de la Ley de Memoria Democrática, el censo de los españoles que viven en el extranjero ha sumado 422.253 inscritos. Ese crecimiento no se reparte donde estuvo la emigración histórica: casi un tercio se concentra en Madrid, la provincia que más diputados elige y donde un escaño cuesta más votos que en ningún otro lugar de España.
A por Madrid
El censo electoral de los residentes ausentes, el CERA, ha pasado de 2.285.830 inscritos en octubre de 2022, el último censo anterior a la aplicación de la ley, a 2.708.083 en mayo de 2026, según las cifras mensuales del Instituto Nacional de Estadística. Son 422.253 electores nuevos, un 18,5 % en tres años y medio. La clave está en mirar en qué provincia española se inscriben. El mapa de los nuevos votantes deja de coincidir con el de la diáspora.
Madrid ha pasado de 362.028 a 486.223 inscritos en el exterior. Son 124.195 electores nuevos, un 34,3 % desde octubre de 2022 y un 28 % desde las generales de julio de 2023. La cifra equivale al 29 % de todo el crecimiento mundial del censo exterior: casi uno de cada tres nuevos electores de cualquier país del planeta acaba adscrito a una sola provincia española, que crece a casi el doble de la media.
Las provincias de la emigración real apenas se mueven. La Coruña gana un 8,5% y Pontevedra un 8,9%, menos de la mitad de la media. Galicia, de donde durante siglo y medio salieron los emigrantes a América, queda muy por detrás de Madrid, que nunca fue tierra de aquella partida, como ha demostrado El Debate con las peticiones de partidas de bautismo a los archivos históricos de las diócesis españolas. Sobre el papel, los nuevos electores no vuelven a las provincias de las que se marcharon sus presuntos antepasados.
Cómo se inscribe a los nuevos españoles
El motivo está en cómo se inscribe a quien obtiene la nacionalidad. La provincia de adscripción a efectos electorales no la fija la Administración a partir del expediente: la declara el propio solicitante. La normativa vigente le permite señalar el municipio de su último domicilio en España o, si nunca residió aquí, el de mayor arraigo suyo o de alguno de sus ascendientes. No consta un mecanismo público que verifique ese arraigo. En ese hueco, un vínculo que se declara pero no se comprueba, encaja el comportamiento del censo: la provincia que más crece y más electores absorbe es Madrid, que no fue origen de aquella emigración, mientras las gallegas, de donde sí partieron los emigrantes, se quedan muy por detrás. Es el patrón que cabría esperar si quien carece de una raíz provincial documentada acaba recalando en la capital. Conviene recordar a quién alcanza la instrucción de Sofía Puente: a descendientes de quienes emigraron antes incluso de que existiera el Registro Civil, o cuyas partidas parroquiales se perdieron en la destrucción de archivos de los años treinta. Para muchos de ellos no hay un municipio español que acreditar.
El escaño más caro de España
Que el embudo desemboque en Madrid pesa, porque Madrid reparte 37 diputados, frente a los 2 de Soria, la circunscripción más pequeña. Y es donde un escaño sale más caro. En Madrid se elige un diputado por cada 182.441 habitantes; en Soria, por cada 44.188. En votos, en 2023 el PP necesitó 96.258 papeletas por cada escaño madrileño, mientras que en Teruel le bastaron 13.247 y al PSOE en Soria, unas 14.775. Un diputado por Madrid cuesta cuatro veces más población, y entre cinco y siete veces más votos, que uno de las provincias pequeñas, a las que el sistema sobrerrepresenta.
Que el escaño sea caro parece quitar peso a unos pocos miles de votos llegados de fuera. Sucede al contrario, y las últimas generales lo probaron. El voto exterior se suma a los totales de cada provincia cuando ya ha pasado la noche electoral, y al recalcularse el reparto puede desplazar el último escaño. En julio de 2023, Madrid fue la única circunscripción de España en la que el recuento del CERA cambió un diputado: el PP arrebató al PSOE su decimosexto escaño, y los socialistas bajaron a diez en la provincia. Aquel asiento dejó los bloques en 172 frente a 171 y obligó a Pedro Sánchez a depender del sí de Junts para ser investido.
El último escaño de Madrid, el más disputado del país, se decide con el voto de fuera. Ese censo exterior es el que más ha crecido, en torno a un tercio en tres años, y el que recoge a la mayoría de los nuevos nacionalizados de medio mundo gracias a la ingeniería electoral de Sánchez con su ley de nietos. Cualquiera que sea la orientación de ese voto, su efecto se concentra donde hay más escaños en juego y donde el último se gana por un puñado de papeletas.
La acusación llega a la primera línea política
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sostuvo este jueves en El Programa de Ana Rosa, en Telecinco, que el Gobierno está «inflando los censos» a través de la Ley de Nietos y de las regularizaciones de inmigrantes para alterar el reparto de escaños entre circunscripciones, y anunció que el PP reclamará observadores y la actuación de la Unión Europea
en los próximos comicios. Cuestionó en concreto que Argentina se haya convertido en una de las principales demarcaciones del voto español en el exterior y puso en duda la participación de los residentes en Cuba, noticias ambas destapadas por este medio.
Argentina encabeza el censo exterior: con 509.082 inscritos es el primer país del CERA, muy por delante del segundo. Madrid concentra el crecimiento sin haber sido tierra de aquella emigración, El censo cubano, está en manos de una dictadura cuyos documentos y personal gestiona el régimen comunista de la isla.
Madrid, una provincia sin vínculo migratorio que absorbe a uno de cada tres nuevos electores presuntamente descendientes de españoles en el mundo y que decide en el margen el reparto del Congreso requiere de una explicación en el Congreso que el Gobierno todavía no ha dado.