El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sanchez, pasea por Pamplona junto a María Chivite y Santos Cerdán
Sánchez dio luz verde al Gobierno de Navarra con Bildu en una llamada a Cerdán durante el chupinazo de San Fermín
Dentro del PSOE existían reticencias importantes a facilitar una mayoría que dependiera de la abstención o el apoyo indirecto de Bildu, lo que obligó a intensas negociaciones internas
El exsecretario de Organización del Partido Socialista Obrero Español, Santos Cerdán, reconstruye en su libro La caída: poder, relato y destrucción en la era del juicio político varios de los episodios de la política reciente y los escándalos que han ido acorralando al Partido Socialista. De entre todos sus relatos, uno que destaca son las negociaciones que culminaron en la formación del Gobierno de Navarra en 2019 con el apoyo indirecto de EH Bildu y el papel decisivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la autorización final del acuerdo.
Según su relato, el proceso no fue ni sencillo ni inmediato, sino el resultado de meses de conversaciones internas dentro del PSOE y de una compleja gestión de equilibrios entre la dirección federal del partido y el socialismo navarro. El PSN, federación socialista en la comunidad foral, arrastraba desde años atrás una tensión estructural, con la necesidad de ofrecer una alternativa de gobierno a la derecha de UPN sin romper los límites políticos que imponía Ferraz respecto a pactos con formaciones independentistas.
Cerdán explica que, en ese contexto, su papel fue actuar como puente entre Pamplona y Madrid, defendiendo ante la dirección del partido la viabilidad de un acuerdo que permitiera al socialista María Chivite alcanzar la presidencia. Sin embargo, dentro del PSOE existían reticencias importantes a facilitar una mayoría que dependiera de la abstención o el apoyo indirecto de Bildu, lo que obligó a intensas negociaciones internas.
El exdirigente relata reuniones sucesivas en las que tuvo que «hacer pedagogía» en la dirección federal para explicar la singularidad del escenario navarro, insistiendo en que no aprovechar esa oportunidad condenaría al PSN a una posición residual en la comunidad. Según su versión, esas conversaciones no siempre fueron fáciles y generaron fricciones incluso dentro del propio entorno de Sánchez.
El punto de inflexión, siempre según Cerdán, llegó en julio de 2019, en plena semana de San Fermín. Mientras se encontraba en Pamplona durante el tradicional chupinazo, recibió una llamada del presidente del Gobierno. En esa conversación, Sánchez le transmitió la autorización definitiva con una sola palabra: «Adelante».
Esa decisión, sostiene el exsecretario de Organización, desbloqueó de forma inmediata la operación política que ya se estaba negociando en paralelo entre distintas fuerzas parlamentarias. A partir de ese momento, el PSN pudo cerrar los acuerdos necesarios para la investidura de María Chivite, que acabaría encabezando un Ejecutivo sustentado en una geometría parlamentaria compleja y dependiente de la abstención de EH Bildu.
Cerdán describe ese proceso como un ejercicio de negociación constante, en el que se combinaban conversaciones discretas con formaciones como Geroa Bai y los contactos indirectos con el entorno de Bildu, todo ello bajo la supervisión política de Ferraz. Según su testimonio, Sánchez exigía ser informado de cada avance relevante.