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La vicepresidenta segunda del gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda DíazChema Moya/EFE

Yolanda Díaz se niega a hablar sobre la crisis en Sumar tras la dimisión de su coordinadora

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ha negado a hablar de la crisis que experimenta el partido que fundó en 2023 tras la baja ayer de su líder, Lara Hernández.

La hasta este miércoles líder de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha dejado su partido alegando ser víctima de una «campaña de desprestigio» por parte del sector más crítico de su partido, que pasará a liderarlo tras la asamblea extraordinaria del próximo 11 de julio. Su dimisión llega un día después del plazo para presentar candidatura, a la que se han presentado Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez.

La exlíder afronta una investigación interna por supuesto acoso laboral. Su dimisión se suma a la renuncia de la secretaria de organización, Laura Moreno, hace tres semanas, que alegó haber sido apartada de sus responsabilidades en el partido, un caso que ya expuso la situación en la que se encontraba Hernández.

La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández ha anunciado que deja el partidoZipi/EFE

Díaz, se ha negado a responder acerca de si existe una posible guerra sucia interna. «Le deseo muchísima suerte a Lara Hernández y a todos los compañeros de Sumar», ha declarado.

También se le ha cuestionado por el deterioro continuado del partido del que fue líder hasta junio de 2024, a lo que ha respondido únicamente que «sin Sumar no hay Gobierno de coalición progresista». La vicepresidenta ha destacado como éxitos de Sumar medidas como la reforma laboral o la subida del salario mínimo. «Si Sumar y nuestro espacio político no estuvieran en el Gobierno, no hubiéramos tenido lo que tenemos hoy en España».

Yolanda Díaz procede a cerrar con esta legislatura su recorrido en el Congreso, ya que el pasado mes de febrero negó volver a ser candidata y en abril anunció que no volvería a aparecer en ninguna lista, alegando que la política «tiene que ser una estación de paso».